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domingo, 11 de noviembre de 2007

Parecidos y diferencias entre ideas y objetos matemáticos, por Arturo Calvo

En las matemáticas existen las ideas y los objetos, las ideas son las fórmulas, teoremas, etc… (¿ehhhh?), y los objetos son los símbolos utilizados para representar y resolver las ideas.

(Cuidado, las ideas NO SON las fórmulas, como dices. Las ideas están fuera del campo de las matemáticas. Las fórmulas seguirían siendo objetos matemáticos. Ojo con esto.)

Pero estas ideas que el hombre ha comprendido con la ayuda de los objetos, no debemos creer que tenemos el mérito de haberlas inventado, sino el mérito es que las hemos descubierto, porque estas ideas existen desde siempre ya que antes de que apareciera la humanidad, es evidente que existía un árbol, y ese árbol tendría un tronco, y ese tronco tendría un diámetro, entonces ese diámetro sería el doble de su radio hace millones de años y dentro de otros millones de años porque esa idea es real y siempre existirá porque es algo que está ahí, o por ejemplo también existiría un parcela cuadrada y claro nadie lo sabía nadie lo había descubierto pero es que esa parcela si multiplicabas un lado por otro te salía el área del cuadrado es algo que está ahí pero hace falta descubrirlo.

Lo mismo pasa con los objetos porque claro alguna vez aparecería la necesidad de saber cuántas “cosas” hay, necesitamos, o tenemos, pues ahí es cuando se inventaron los objetos o la manera de contarlos, por ejemplo si en la antigüedad se cazaban cuatro bueyes o cuatro aves y cuando empezó a aparecer la compra y venta pues se necesitaba saber la cantidad pues se le puso nombre, eso que es una invención porque en vez de ponerle un símbolo como el “4” para dar nombre a cuatro cosas, podíamos inventado esto, “^ ^ ^ ^”, o tal vez “ - - - - “ o como los romanos “IV”, por esto creo que los símbolos que son invenciones nuestras.

Llegada a esta conclusión yo creo que en lo que se diferencian los objetos y las ideas, a parte de la mayor complejidad de las ideas que de los objetos es que las ideas es algo descubierto y los objetos es algo inventado para facilitar las resoluciones de estas ideas.

Y los parecidos que les encuentro entre las ideas y objetos es que se encuentran dentro del campo de las ciencias, y más concretamente dentro de las matemáticas (¿eh??? Las ideas NO ESTÁN dentro del campo de las matemáticas, sino que son la parte superior del mito de la línea.) , y otro parecido es que las ideas y objetos son cosas abstractas que realmente solo se encuentran en nuestra mente y en ningún otro sitio.

Arturo Calvo


Buen trabajo.

Claro y ordenado. Pensado y estructurado. Es importante que los errores salgan a la luz, para poder corregirlos. Equivocarse aquí es una buena noticia.

A mejorar: Fíjate en el estilo. Son frases demasiado largas, así es como se habla, pero para escribir ganas en orden y precisión con puntos que hagan frases más cortas.

Nota 7.

martes, 6 de noviembre de 2007

¿De qué va la CARTA VII?, por Ana I. López

La Carta VII fue redactada por Platón a una edad avanzada, gracias a la que conocemos las causas de su desencanto político y sus ideas sobre la justicia, las leyes, las virtudes morales y el fundamento del poder.

A lo largo del texto, Platón se dirige a los parientes y amigos de Dión para orientarles en la obtención de una forma de gobierno capaz de regirse por las mejores leyes, como también lo hace para explicar la formación de sus ideas sobre un gobierno justo y para excusarse de las acusaciones en los conflictos de Siracusa.

En su juventud Platón pensaba dedicarse a la política. Tras la caída de la democracia en Atenas se instauró el régimen de los Treinta Tiranos, entre los cuales se encontraban amigos y familiares de Platón, resultó una dictadura que hizo echar de menos el antiguo orden de las cosas. Decidido a prestar colaboración para cambiar la injusticia por un orden justo pronto cambió de opinión al ver el modo de proceder de los tiranos. Al restaurarse el régimen democrático sintió de nuevo deseos de participar en la política pero tras el procesamiento y ejecución de su maestro Sócrates decidió alejarse definitivamente de la política práctica y dedicarse a reflexionar sobre sus fundamentos, desde un punto de vista filosófico, con la intención de descubrir las causas del fracaso de todos los sistemas políticos. Así llegó a la conclusión de que no cesarían las desgracias humanas hasta que fuesen los filósofos quienes ocupasen los cargos públicos. El filósofo prefiere la monarquía o la aristocracia en las que el mando es ejercido por unos pocos hombres eminentes que rigen la ciudad conforme a la sabiduría práctica. Por el contrario la democracia le parece una anarquía en la que cada cual hace lo que quiere y todos se creen capaces de gobernar la ciudad hasta que el favorito se apodera del mando, implanta la tiranía y impera aún más el desorden y la injusticia. Esto nos da una idea de lo que opinaba del régimen de Dionisio el Viejo, que de esta forma se convirtió en el amo de Silicia.

Platón conoce a Dión, cuñado de Dionisio y admirador de los socráticos, y durante veinte años se consagra a la enseñanza en la Academia que fundó en Atenas. Dión convence a Platón de conseguir ese estado ideal convirtiéndose en el tutor de Dionisio el Joven y aconsejarle y ayudarle en la realización de la reforma política. El caso es que después de ser llamado Platón por el rey, Dionisio el Joven al suceder al trono a su padre, éste lo expulsa influido por los miembros del partido conservador, partidarios del mantenimiento de la tiranía, que vieron en Platón y Dión un peligro para el derrocamiento del régimen vigente en nombre de la filosofía. Así Platón fracasa en sus intentos de poner en práctica lo que pensaba de la legislación y la política en el que pensaba que podría llegar a ser un buen gobernante.

“Me aventuré a hacer el viaje porque me avergonzaba quedar ante mí mismo como alguien que habla mucho pero luego no se atreve a poner en práctica sus ideas”.

Posteriormente Dionisio invita de nuevo a Platón y el filósofo se dirige a Siracusa acompañado de varios discípulos, pero el éste no soportó la prueba de su enseñanza y terminó por retenerle casi como prisionero y liberado por Arquitas regresó a Atenas. Pero Dión no desistió en su empeño, sino que reclutó un ejército del que formaban parte discípulos de Platón, venció a Dionisio e instauró una dictadura. Sin embargo a los tres años fue asesinado por su amigo Calipo.

Platón continuó su trabajo en Atenas al frente de la Academia hasta la fecha de su muerte (348-347).

En sus enseñanzas Platón trató de superar el particularismo de Sócrates y de dar a la ley un fundamento sólido, estable y universal, independiente de la diversidad y variedad de normas y costumbres de cada ciudad. El objeto de la ley es el bien común de la ciudad, por encima de los intereses particulares de los individuos, pero no es una norma rígida e inflexible, sino racional y acomodable a las circunstancias. El gobernante está sobre las leyes, pudiendo modificarlas según las circunstancias y conforme le dicte la sabiduría práctica. Para hacer que se cumplan debe insistir más en la razones que le sirven de fundamento que en los castigos de los infractores. De este modo la ley es, para él, un pensamiento razonado, que surge de la razón verdadera y recta, puesto por escrito y sancionado por el legislador, y que aceptado por el pueblo, se convierte en norma común de la ciudad.

Ana I. López


Bien, aunque falta terminar de comprender el conjunto.

Nota 7, justito.


Fíjate cómo oscila el texto, resultado de tomar cosas de aquí y de allí. Es importante lo que digo de asimilar las cuestiones y luego producirlas. Y es importante que cada uno lo haga en primera persona, porque lo que el vecino hace muy bien puede que no vaya con mi forma de funcionar. Y eso hay que buscarlo probando, equivocándose. El que no se equivoca no aprende.

Entonces, menos información y más elaboración. Que el texto diga una sola cosa, con claridad, y la despliegue. (Por eso no hacemos todos todo, sino que nos repartimos el trabajo.)

Así, para el que esté ahí y recoja el guante: en pocas palabras, ¿qué dice la Carta VII?

Del intelectualismo moral a la justicia, por Clara Monzó

Como parece que nadie se lanzaba con este tema, me lo apropio. He considerado interesante unir dos de las cuestiones propuestas porque se relacionan entre sí: el intelectualismo moral y gobierno de los filósofos con la pregunta de por qué no es casualidad la equivalencia entre un alma y una polis justa. Mi intención es hacer una síntesis de algunas ideas vistas en clase que tengan relación con ambos temas y que sirva para repasar. (Muy bien: el objetivo es pasar por muchas perspectivas desde distintos estilos.)

El “intelectualismo moral” recoge varias de las cuestiones estudiadas en clase, y es muy adecuado para insistir un poco más en el papel que juegan las ideas en las teorías platónicas. Esta doctrina fue defendida por Sócrates y, tal y como se demuestra repetidas veces en la Apología (Importante, referencias explícitas: haced gala de lo que sabéis. Una foto es para salir guapo/a.), hace hincapié en la importancia de la “virtud”.

En su enfrentamiento con los sofistas, Sócrates defiende la existencia de una serie de elementos comunes que permiten definir de manera unitaria diferentes conceptos, de modo que se puede establecer un criterio (En Platón está claro que serán las ideas: ¿cuál es ese criterio en Sócrates?), necesario para no caer en un relativismo radical. Dicho de otro modo, sostiene que hay una relación entre todas aquellas cosas consideradas, por ejemplo, “bellas” y que es precisamente esta relación la que las caracteriza y permite diferenciarlas de las cosas que no son bellas. Este principio, por lo tanto, alude a la idea de “verdad” (ojo, NO hay idea de verdad; cuidado con esto que es fácil que despiste. Y os hago la pregunta que hizo Pilatos a Jesucristo: ¿qué es la verdad? Pues para Platón la verdad es...), a aquello que realmente existe.

Así mismo, ello implica que se puede llegar a conocer estos conceptos –conceptos, que no ideas, ya que este nombre (el nombre y lo que ello implica de una existencia independiente, muy bien) sería aportado más tarde por Platón- y contrasta, también, con la postura de los escépticos (recordando la célebre cita de Gorgias).

A partir de lo dicho, Sócrates relacionaba “virtud” con “conocimiento”, lo que significa que es necesario conocer la definición de bien para poder actuar correctamente. Del mismo modo, en el momento en que se conoce una definición, se actúa correctamente de forma necesaria (en otras palabras, es imposible obrar mal si se conoce la definición de bien). Por otra parte, afirma que el ser humano busca siempre su propio bien pero que la búsqueda de su beneficio puede confundirle y moverle a obrar mal. (¿Se anima alguien a exprimir este párrafo, con ejemplos tomados de los sitios más inverosímiles, para que no sea todo tan platónico?)

Todas estas cuestiones tratadas, influyen en Platón de manera determinante. Por una parte, aquellas “definiciones verdaderas” de las que Sócrates hablaba, dan pie a la teoría de las ideas. Por otro, la doctrina del intelectualismo moral es aplicada por Platón al contexto político ateniense.

En relación con el símil de la línea, Platón establece una jerarquía en la que el mundo inteligible, o mundo de las ideas están en la cima y tienen una mayor existencia que lo material, ya que las cosas dependen ontológicamente de las ideas. Ocurre, además, que el mundo inteligible está a su vez jerarquizado y sitúa a la cabeza la idea de bien, de la cual parten todas las demás. Como consecuencia, y en consonancia con la teoría socrática, una persona actúa correctamente si conoce la idea de bien; ahora bien, no todos pueden alcanzar esta idea. Dicho conocimiento corresponde exclusivamente a los filósofos.

En este punto, conviene explicar el dualismo antropológico entre cuerpo y alma para relacionarlo con la equivalencia entre un alma justa y una polis justa. Partiendo de la cita “el hombre es su alma”, Platón establece que el cuerpo no es más que una cárcel para el alma, que es el ser verdadero pero que está condicionada por los impulsos sensibles del cuerpo. Así mismo, el alma tiene tres divisiones, en representación de los conflictos internos (entre razón, emociones y deseos) que hacen debatirse al ser humano. Paralelamente, teniendo en cuenta el sentido de colectividad que caracterizaba a la polis ateniense, se establece una división en clases sociales que concuerdan con las partes del alma ya que cada uno pertenecerá a una determinada clase dependiendo de la naturaleza de su alma.

Así, siguiendo una jerarquía, en la base se sitúa la parte apetitiva, el deseo de placer y bien material. Ésta se corresponde con la clase de los productores, formada por artesanos y campesinos. En el siguiente peldaño encontramos la parte irascible, pasiones y emociones humanas junto con la clase de los guardianes, encargados de la protección de la ciudad. Finalmente, en la parte superior se halla la parte racional, donde se encuentra lo verdadero.

La clase correspondiente a la parte racional del alma es, precisamente, la clase de los filósofos. (En ellos predomina la parte racional, lo mismo que en cada de las otras dos clases predomina una de las otras dos partes.) Partiendo de esta teoría y recogiendo todo lo analizado arriba, podemos retomar y explicar la doctrina del filósofo gobernante enunciada por Platón. Como decíamos antes, los filósofos, que se sitúan en la parte superior de las clases, son los únicos que pueden conocer las ideas. Platón decía que el Estado ateniense estaba corrompido (muerte de Sócrates) y, para que esta situación cambiara, la dirección de su gobierno debía recaer sobre aquellos que fueran justos. A su vez, relacionaba justicia con armonía, y esta última debe entenderse como la estabilidad entre las tres partes del alma, donde la razón domine a las otras partes y las conduzca en el buen camino. De este modo, las personas más justas, los únicos capacitados para reconducir el gobierno, no son otros que los filósofos.

E, igualmente, se explica así que no es una coincidencia la equivalencia entre una polis justa y un alma justa. (Ambas participan por igual de la idea de justicia, que se define en términos de armonía. O sea, que cada parte cumpla su función dentro del todo: recordad organicismo y estatalismo.)

Clara Monzó


Muy bien, muy bien. Seguimos cogiendo vuelo.

Nota 8´5.

Fijaos en el paso de reproducir datos de forma ordenada a relacionarlos de otra manera que estamos haciendo en conjunto en los comentarios. Sin historia de la filosofía no hay filosofía (podemos discutirlo en clase).

Importancia de la separación de ideas en párrafos. Eso da fuerza al discurso y hay que aprovecharlo.

Lo importante es conducir el discurso, llevarlo a él y no que él te lleve. Para eso hace falta madurez y nociones claras (va un chiste malo). Eso te da confianza para que puedas soltarte y no estar agarrado a los esquemas como si fueran muletas. Las muletas hacen falta al principio, pero luego hay que dejarlas a un lado. La gramática la olvida el hablante medio cuando domina el idioma.

También podéis saliros un poco del guión: pensar es relacionar, así que bien pueden aparecer otros temas. Eso puede hacernos entender mejor los chichés platónicos.

Escribo de este color algunos conceptos para mostrar cómo siempre hablamos de todo, se mencione explícitamente o no .

Buscad párrafos sólidos desde la primera palabra, buscando continuidad entre uno y otro. Sed organicistas al menos en eso.

¿Qué es más real la belleza en sí o una cosa bella? Según Platón, por Diana de la Torre

Según Platón la verdad universal existe y el ser humano puede alcanzarla. (Importante centrar la cuestión, dar sensación de claridad a quien te vaya a leer.)Esta verdad se encuentra en las ideas, y para alcanzarla tenemos que tener muy claro la teoría de las ideas (ojo, estilo), la cual es estudiada a través del dualismo ontológico y dualismo epistemológico.
Esto establece una jerarquía que ayuda a aclararnos cuáles son las cosas que realmente existen y de las cuales podemos tener y obtener conocimiento y cuáles son las que simplemente participan de las ideas como los meros objetos del mundo sensible y de los cuales podemos tener opinión.
Luego podemos dejar claro que de las cosas que percibimos por los sentidos es imposible obtener conocimiento verdadero y universal, ya que éste únicamente proviene de las ideas, de aquello que no puede cambiar.
Como hemos dicho (En textos tan cortos evitar repeticiones: hubiera sido mejor otro orden, en el que no hubiera hccho falta pasar dos veces por el mismo sitio. El hilo conductor es como una estrategia que ha de estar muy clara antes de empezar a manchar el papel o similar.), existe un dualismo ontológico, el cual distingue entre dos niveles de realidad: 1- el mundo inteligible, aquel del que proviene las ideas y constituye la estructura profunda de todas las cosas; como dice Platón es el mundo de las realidades abstractas, eternas, perfectas e inmutables… dentro de este mundo encontramos las ideas y las matemáticas (con menos realidad que las ideas). (Hoy estoy quisquilloso: evitad números y paréntesis. Han de estar en vuestra cabeza, pero ser traducidos al papel en una bella prosa. El examen no es sólo de conocimientos, sino también de cómo se presentan, Dont´t forget it!)
2- Debajo de éste está el mundo sensible o el mundo físico. Y es aquel que percibimos por los sentidos; éste está dividido en: los seres naturales y las cosas artificiales y las imágenes.
Al existir dos niveles de realidades también le pertenece dos niveles de conocimiento generales a su vez subdivididos, aquí tenemos el dualismo epistemológico:1- espisteme o verdadero conocimiento, éste pertenece al mundo inteligible, ya que de lo único que se puede obtener conocimiento es de las ideas, lo verdaderamente real. Aquí encontramos dos niveles la inteligencia, que pertenece al mundo inteligible de las ideas y el pensamiento, el cual pertenece al mundo inteligible de las matemáticas.
En este dualismo epistemológico el que acabamos de exponer es el universal y verdadero, el que no cambia:2- mientras que la doxa, segunda forma de conocimiento o también llamado saber, pertenecería al mundo de lo sensible. Dentro de la doxa encontramos la creencia que pertenece a los seres naturales o cosas artificiales del mundo sensible y la imaginación que pertenece a las imágenes del mundo sensible.

Dicho esto, damos respuesta a la pregunta: evidentemente para Platón la idea de belleza tiene más realidad que una cosa bella; ya que la cosa bella está sometida a lo sensible, aquello de lo que únicamente podemos obtener opinión y que está sujeta a la idea de belleza en cuanto que participa de ella, al hacer de este objeto su esencia, su estructura profunda pertenece al mundo de lo inteligible, de lo que nunca cambia. Mientras que la pintura en sí para una persona podría acercarse más a la idea de belleza y para otra menos, así vemos que el objeto simplemente nos transmite una opinión.


Diana de la Torre

Buen trabajo.
Nota 7.
Te hago más comentarios y de índole un poco general. Cuestiones que pueden venir bien a todos. Está muy muy (¿ya dije muy?) bien comenzar centrando la cuestión: apuntároslo. Sin embargo, por cuestiones de estilo -lo hablaremos en clase- es mejor evitar mencionar a Platón ya de comienzo. No es por hacerlo difícil. También el pintarse los ojos tiene detalles que hace a uno/a interesante o dantesco/a.
Diana, que a uno/a le caigan más o menos comentarios no quiere decir que esté peor. Se trata más bien de que, en conjunto, la teoría empieza a estar más clara y podemos irnos preocupando por la presentación.
Lo que tenéis que conseguir en los comentarios es que la lectura sea fácil. el que escribe hace el trabajo sucio y se lo pone bonito y fácil al lector. Hacia ahí vamos.
Cuando hayáis escrito un texto y, justo antes de mandarlo, volver a leerlo y preguntaros si de una cuestión se sigue la otra. Cada uno tiene su estilo y está bien que así sea, pero escapad de esquemas que repitan libros o apuntes. Hay que dijerir la información y luego crear un texto. También haci ahí vamos.

El mito de la caverna, por Laura Herrera


Platón hace uso de un mito para poder explicar en cierta forma la Filosofía. Representando al situación en la que el hombre se encuentra respecto al conocimiento.
De esta forma, se explica la existencia del mundo de las Ideas y del mundo sensible. Recordemos que el mundo sensible era conocido a través de los sentidos, mientras que el mundo de las Ideas o mundo inteligible, sólo era alcanzable por medio del pensamiento o razón.
En el mito podemos identificar a los seres humanos como los prisioneros que están atados (esto haría referencia al estado en el que viven los individuos que son ignorantes ante el conocimiento y su importancia) mientras que aquellos hombres que son vistos como sombras, harían referencia al mundo sensible. El mundo de las Ideas, sería lo que los prisioneros no ven, es decir, lo que hay fuera de la caverna, la naturaleza, el mundo exterior. Por ellos, se vería el sol como Idea de bien, ya que está lejos, no es fácil de alcanzar. Cuando un prisionero consigue desatarse y conocer ese mundo que hace referencia al de las Ideas. Puesto que el prisionero cuando ve la luz y queda cegado, lo primero que hace es alejarse de esa realidad e ir hacia visiones menos fuertes (afina la expresión), así hasta que consiguiera ver todo ese mundo verdaderamente real. Una vez dominado este mundo el exprisionero tiene como objetivo contarles a sus compañeros lo que ha visto y llevarlos hacia ese mundo que es más real, por lo que estaría demostrando la figura del filósofo. Cuando este representante de un filósofo se decide a convencer a sus compañeros que existe algo más real de lo que conocen, estos se niegan a creerle, ya que han estado toda su vida con una realidad, no quieren otra, por lo que se defenderán de forma violenta contra el desencadenado. Esto haría referencia al momento en el que Sócrates se encontraba en la situación de que nadie le creía, que todos actuaron contra él ante las cosas que decía. Por miedo de vivir algo más complicado de lo que había. Los prisioneros, que han estado parte de su vida viendo una realidad determinada, se encuentran en tal confusión, que prefieren creer o seguir creyendo en aquello que es falso. Por lo tanto, el único ser hecho para sacar a las personas de esa cárcel que sería el mundo sensible es un filósofo, el cual nos encamina a un mundo donde la razón es la que puede llegar a conocer las cosas de verdad, sin dejarse engañar pos los sentidos. De esta forma, se pùede llegar a la Justicia, y a muchas otras Ideas que se consideran inalcanzables por ese muro que sería lo sensible, en esta época hay muchos ignorantes que no creen en la esencia, esto es la consecuencia que ha adaptado en nosotros el mundo de lo sensible.
Laura Herrera

Bien. Es complicado lidiar con ese toro en poco espacio. Podías haber separado párrafos insistiendo en cada idea, teniendo muy claro las cuatro cosas que quisieras decir. Si no, fíjate cómo queda todo como una avalancha de información. Nuestro trabajo es presentarlo con claridad.
Nota 7.
Quedaría en pie la cuestión de: vale, un mito fácil, pero ¿por qué tan importante? ¿No se le ha ido la pinza a unos cuantos filósofos? Venga, digan, digan...

El símil de la línea, por Anna Roca

Para Platón existen dos grandes niveles de realidad y de conocimiento, que a su vez se dividen en otros dos subniveles cada uno. Mediante el Símil de la línea, Platón trata de explicar la correlación entre los diferentes subniveles de realidad y de conocimiento. De esta manera, comenzando por el grado más bajo de ambos y ascendiendo, encontraríamos:

4- Las imágenes, que son copias de los objetos físicos, por lo que son más imperfectas que estos. Por esta razón, les corresponde el nivel más bajo de conocimiento, la imaginación, que es el que posee el hombre común, que identifica la verdad con sus percepciones del mundo físico.?????

3- Los objetos naturales y artificiales, que tratan de imitar a las Ideas, por lo que son imperfectas. A estos les corresponde el nivel epistemológico de la creencia, que es más elevado que el de la imaginación, pero que no trasciende del mundo de lo sensible y de la opinión.

Estos dos subniveles formarían, en ontología, el mundo sensible (imágenes y objetos) y en gnoseología la opinión (imaginación y creencia).

Los subniveles que formarían el mundo inteligible y el conocimiento científico serían:

2- Los objetos matemáticos, que copian a las Ideas. Sólo son accesibles a la inteligencia, por esto forman parte del mundo inteligible, pero necesitan del mundo sensible para ser representados y comprendidos, así, se hallan por debajo de las Ideas y les corresponde el nivel epistemológico del pensamiento, que es inferior al conocimiento de las Ideas.

1- Las Ideas, son lo que realmente existe, perfectas, inmutables, imperecederas, ingénitas, eternas, aquello que tiene más existencia, lo único que realmente la tiene. Por esto les corresponde el grado más alto de conocimiento, la inteligencia. Este estado mental sólo es alcanzado por los filósofos, que han encontrado el conocimiento más verdadero.

Con esto vemos que solo se puede tener conocimiento real de las Ideas, pues son lo único perfecto y que por tanto puede ser conocido. Para poder alcanzar este conocimiento verdadero es necesario superar todos los demás niveles hasta llegar al superior, el de las Ideas. Esto de puede ilustrar con una escalera formada por cuatro peldaños, si un hombre desea llegar a la cima de ésta, tiene que pasar antes por todos los demás escalones y superarlos. Así a medida que asciende se va aproximando al conociemiento y a la realidad.

Con este mito Platón nos muestra la relación necesaria entre conocimiento y realidad.

Anna Roca


Buen trabajo. Hay comprensión.

El siguiente paso sería darle más redondez a la expresión.

Nota 7.

Mira lo que hay en rojo. También evita hablar de "subniveles": está muy bien para entendernos, pero ¿Cómo expresarlo de forma más elegante? (Es muy importante pasar de saber qué quiero decir, a cómo he de hacerlo en un examen como el que tengo que hacer de Platón).

Se abre el turno de sugerencias: ...

¿Qué es más real, la belleza en sí o una cosa bella?, por Pepe Ferrando

Unos dirán que la belleza existía primero, y que las cosas bellas son la plasmación física de la idea belleza; por lo tanto, es más real la idea de belleza. Otros, en cambio, dirán que son más reales las cosas bellas, y que fue de las cosas bellas de dónde nació la idea de belleza. Así entenderíamos que es más real lo que existió primero, ya que es lo que da origen.

Desde el punto de vista platónico, sería más real la idea de Belleza, ya que las ideas no cambian, no mutan, mientras que los objetos físicos son perecederos, y están en constante cambio. Por lo tanto, existe primero la idea de Belleza, que es la causa de que existan las cosas bellas, un modelo en el que participan los objetos en menor o mayor grado. Así, no hablaríamos de la idea de fealdad, o de un objeto feo, sino de un objeto que participa poco en la idea de belleza.

Además hay que destacar que las ideas son eternas, mientras los objetos bellos no. Así, la Belleza existirá siempre, aunque no haya objetos bellos, la idea de Belleza siempre permanecerá ahí. En cambio, si fueran más reales los objetos bellos, que son sometidos a cambios, y son perecederos, al desaparecer todos los objetos bellos, desaparecería la idea de belleza, y eso no puede suceder. La idea de belleza existe aunque no existan cosas bellas, no puede una idea ser sometida a la fugacidad de los objetos donde queda plasmada.

Esto se explica porque el mundo inteligible, que sería el mundo de las ideas, es un mundo superior a través del cual se alcanzaría el conocimiento, mientras que los objetos entrarían a formar parte del mundo sensible, que cambia, y del que sólo se puede tener opinión [Dualismo epistemológico]. Por lo tanto se tendría conocimiento de la idea de Belleza y sólo opinión de lo que es bello, siendo más real la idea de belleza, que todos ponemos conocer, y menos real el objeto bello, que está más a merced de la opinión de cada uno [Según quién observe el objeto dirá que participa en mayor o menor grado de la idea de Belleza].

Teniendo en cuenta todo esto podemos tener en cuenta el porqué Platón da más importancia al mundo de las ideas, que se acercan a la idea de bien, y de las cuales podemos obtener conocimiento, mientras que deja en un segundo plano el mundo de los objetos, de lo sensible, que participan en tanto que las ideas, de forma imperfecta.. De esa forma, lo único que hacemos es redundar en la misma idea de la filosofía platónica: Las ideas son algo eterno y perfecto en lo que se basan los objetos, caducos e imperfecto; Siendo más real la idea de Belleza, que podemos conocer, que una cosa bella, de la que sólo podemos tener opinión, y que además variará según el obervador.

Pepe Ferrando

Muy bien, texto pensado, ordenado y claro.
No me sorprendéis, voy viendo con quién me juego los cuartos.
Nota: 8
(Aunque recordad que dije que había que hacer lo que no se entendiera, hay que meter la pata ahora.)
Pregunta: ¿De qué depende la variación que menciona Pepe en la última línea?