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domingo, 22 de mayo de 2011
miércoles, 11 de mayo de 2011
Albert Espinosa: "Tuve tres cánceres, perdí una pierna y fui felz"

Me lo regaló una señora en la panadería. Me dijo que su vida habría cambiado mucho si alguien le hubiera dicho ven. Yo tenía otro, «Amar se conjuga en pasado». Pero la señora de la panadería me cautivó.
Veo que en la novela vuelca todo lo que ha ido recogiendo en su mochila vital.
El protagonista busca doce perlas al año. Yo también.
¿Cuántas lleva encontradas este año?
Llevo pocas. Me gustó mucho la idea de poder poner perlas reales y dárselas a mi protagonista. Las personas que describo existen, yo las conocí. Como el hombre que lleva el saco de boxeo lleno de cosas de personas que conoció y se abraza a él y baila con él. Hasta la frase del inicio «Cuando ya crees que tienes todas las respuestas va el universo y te cambia todas las preguntas» es de una perla mía.
El protagonista es un buscador de niños perdidos pero el que está perdido es él.
Sí, le deja su novia y se queda bastante huérfano de camino y de rumbo y ha de volver a su infancia, buscar sus perlas de adolescencia y de niñez, volver a las raíces para que el tronco sea más fuerte.
Y usted ¿ha estado también perdido?
Sí, cuando pasas momentos de gran auge te pierdes. Yo, cuando me curé del cáncer, fue un impacto de perder el rumbo. Pasa muy a menudo. Como el que vuelve de una guerra, de Vietnam.
El libro está lleno de símbolos: el saco de boxeo, las islas, los faros...
Yo creo en la sensación de que los objetos, las islas, pueden tener vida, esto que dice un personaje estar vivo es dar vida. Quería hacer un personaje que le hubieran contado cosas muy maravillosas y, en el momento de estar perdido, todas tuvieran un sentido.
Sus personajes son diferentes.
Yo creo que el desconocido es tu gran aliado, que la gente más importante de tu vida todavía no la has conocido. Y es importante la diferencia.
Muchas de sus vivencias proceden de los hospitales.
Sí, tuve tres cánceres y perdí una pierna y fui feliz.
¿Fue feliz?
Sí, fui feliz, el balance final es muy positivo. Yo siempre digo que las pérdidas son ganancias con el tiempo siempre que hagas el duelo. Creo que hay que contar estas historias para que la gente que está en el hospital tenga también héroes. Pierdes muchas cosas, pero también el miedo a la muerte. En el hospital teníamos un pacto de vida: teníamos que vivir la vida de la gente que moría y me tocó vivir 3,7 vidas más la mía. Tengo la sensación de estar viviendo tiempo extra. El día que te cortan la pierna no estás feliz, pero yo no tengo la sensación de que eso me limite. No darme cuenta de la suerte que tengo sería traicionar las vidas que llevo dentro.
En Levante
martes, 22 de marzo de 2011
Casado, contra las teorías genéticas
martes, 15 de febrero de 2011
sábado, 29 de enero de 2011
Un mundo distraído - Nicholas Carr
El correo electrónico parpadea con un mensaje inquietante: "Twitter te echa de menos. ¿No tienes curiosidad por saber las muchas cosas que te estás perdiendo? ¡Vuelve!". Ocurre cuando uno deja de entrar asiduamente en la red social: es una anomalía, no cumplir con la norma no escrita de ser un voraz consumidor de twitters hace saltar las alarmas de la empresa, que en su intento por parecer más y más humana, como la mayoría de las herramientas que pueblan nuestra vida digital, nos habla con una cercanía y una calidez que solo puede o enamorarte o indignarte. Nicholas Carr se ríe al escuchar la preocupación de la periodista ante la llegada de este mensaje a su buzón de correo. "Yo no he parado de recibirlos desde el día que suspendí mis cuentas en Facebook y Twitter. No me salí de estas redes sociales porque no me interesen. Al contrario, creo que son muy prácticas, incluso fascinantes, pero precisamente porque su esencia son los micromensajes lanzados sin pausa, su capacidad de distracción es enorme". Y esa distracción constante a la que nos somete nuestra existencia digital, y que según Carr es inherente a las nuevas tecnologías, es sobre la que este autor que fue director del Harvard Business Review y que escribe sobre tecnología desde hace casi dos décadas nos alerta en su tercer libro, Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus).
(Seguir leyendo la entrevista en El País)
P. ¿Hay alguna receta para salvarnos?
R. Mi interés como escritor es describir un fenómeno complejo, no hacer libros de autoayuda. En mi opinión, nos estamos dirigiendo hacia un ideal muy utilitario, donde lo importante es lo eficiente que uno es procesando información y donde deja de apreciarse el pensamiento contemplativo, abierto, que no necesariamente tiene un fin práctico y que, sin embargo, estimula la creatividad. La ciencia habla claro en ese sentido: la habilidad de concentrarse en una sola cosa es clave en la memoria a largo plazo, en el pensamiento crítico y conceptual, y en muchas formas de creatividad. Incluso las emociones y la empatía precisan de tiempo para ser procesadas. Si no invertimos ese tiempo, nos deshumanizamos cada vez más. Yo simplemente me limito a alertar sobre la dirección que estamos tomando y sobre lo que estamos sacrificando al sumergirnos en el mundo digital. Un primer paso para escapar es ser conscientes de ello. Como individuos, quizás aún estemos a tiempo, pero como sociedad creo que no hay marcha atrás.
domingo, 9 de enero de 2011
Redes 71: Electricidad para curar el cerebro, por MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ
El cerebro tiene distintos circuitos que controlan diferentes funciones como el sexo, el gusto, el movimiento, etc... Nuestro cerebro funciona con electricidad, contiene entre 100 y 500 billones de conexiones sinápticas y circula una corriente de 130 micro voltios= 0,000130 V.
Para actuar sobre el cerebro se necesitan fármacos o electricidad. Antiguamente se utilizaba el electro-shock. En un electro-shock la electricidad varía entre 70 y 400 voltios, se empleaba con enfermos de esquizofrenia, su propósito es resetear el cerebro con la esperanza que funcione con normalidad. Esta técnica se perfeccionó con la estimulación cerebral profunda.
El objetivo de la estimulación cerebral profunda, una medicación personalizada para cada paciente actuando sobre una zona completa del cerebro. La estimulación cerebral profunda se realiza mediante electrodos que se insertan en el cerebro. La estimulación cerebral estimula en zonas concretas del cerebro y tiene efectos secundarios mínimos. Es una especie de espagueti que se coloca en el cerebro (un agujero en el cráneo) con anestesia y se coloca una especie de marcapasos con una batería, se hace con el paciente despierto pero anestesiado. Todas las regiones están controladas, pensamientos, movimiento. Tratan pacientes que han agotado todos los fármacos, parkinson, depresión, enfermedades psiquiátricas. En pacientes con depresión desactivan la parte de la tristeza cuando los fármacos no funcionan y se consiguen mejoras en el paciente. La estimulación cerebral profunda puede convertirse en algo normal de aquí a unos años.
Por MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ, 1º Bachillerato
lunes, 6 de diciembre de 2010
martes, 30 de noviembre de 2010
Para que nuestra mente no se duerma, imágenes
domingo, 28 de noviembre de 2010
El fútbol también es así

Cuando Guardiola no se sintió Guardiola

El chamán se disfraza de padre
(...) Mourinho es un perspicaz creador de atmósferas. Le gustan los ambientes con analogías familiares, donde los elementos afectivos se mezclan con naturalidad y los sentimientos fluyen confundiendo a compañeros con hermanos y a entrenadores con padres. El técnico sabe que el cariño es un arma poderosa porque genera en el otro un deseo instintivo de retribuir, una deuda, que siempre se salda en el campo de juego. Por esta vía le han bastado cuatro meses para ganarse la lealtad de los jugadores y transformar al Madrid en un equipo sacrificado, dinámico y muy competente.(...)
domingo, 7 de noviembre de 2010
Aprender a ser felices. Psicología. Redes, por MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ
La diferencia entre los que están felices y los que no es simplemente que los que están felices suelen estar en la intensidad de las relaciones con la sociedad y los seres queridos. Los que tienen más amigos y más contacto con la sociedad y sus familias son más felices, tengan la edad que tengan.
Ni la educación, ni el dinero, ni país ni raza influyen para ser feliz, ni siquiera estar saludable.
Todos aquellos que forman parte de un conjunto, aunque sea, por ejemplo un equipo de fútbol son más felices.
A partir de cubrir nuestras necesidades, no hay que tener envidia a los mas ricos, no son más felices.
La felicidad está relacionada con el interior de nuestro cuerpo, los sentimientos más profundos.
Normalmente heredamos el estado de ánimo de nuestros padres. Entre un 25 y 50% la felicidad viene escrita en los genes, a partir de ahí depende de nosotros.
El cerebro es plástico, es decir, de aquellas experiencias negativas podemos aprender y disfrutar de las positivas, por muy negativos que seamos siempre tenemos un margen para mejorar.
Las personas optimistas analizan mucho mas las cosas negativas que una persona pesimista las cosas positivas. El pesimismo o el optimismo moldean nuestras ideas.
Las emociones son una guía que orienta el organismo, pero si siempre marca el mismo sitio no sirve de nada, tanto si es para felicidad como para tristeza.
Hacer lo que a uno le gusta sin importarle si sirve de algo o no, solo por disfrutar haciéndolo, nos hace sentirnos mas útiles y plenos, por tanto, conseguiremos la felicidad.
Por MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ, 1º Bach.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Redes 35: Ser feliz es cuestión de voluntad, por MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ
De 3 a 6 años los niños empiezan a preocuparse por el futuro. Dependiendo de su autocontrol se dice si van a llegar más lejos en la vida o no, generalmente. depende de nosotros ver la botella medio llena o medio vacía, y de nuestro autocontrol para saber en cada momento que nos hace felices. Son más felices los que viven en pareja, en familia y no tienen apuros económicos. De los que son felices entre los distintos sexos: un 55,9% son mujeres y un 44,1 % son los hombres.Los más felices se encuentran de los 26 a 35 años. Los menos felices de 36 a 45 años. El 64% sin pareja son felices y un 36% poco felices sin pareja. El dinero, una vez que cubre la necesidad, cuanto mas tengamos no nos hace más felices, la clase media es la más feliz.
Es difícil ser feliz sin controlar los impulsos, pero a veces también hay que ser impulsivos. Para ser felices necesitamos:
-Búsqueda de placer
-Desarrollo de capacidad interior (para sobrellevar momentos difíciles y adaptarnos a ellos)
-Ponerse al servicio de algo que nos trascienda, algo que sea más importante que nosotros.
-Intentar automatizar las cosas para gastar menos energías que si las hiciésemos voluntariamente.
Por MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ, 1º BATX
lunes, 25 de octubre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
Redes 69: Pon en forma tu cerebro
"Nuestro cerebro, para mantenerse en forma, necesita desafío, exigencia, cambio, movilidad." Shlomo Breznitz







