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miércoles, 5 de marzo de 2008

Examen PAU junio 04 (Descartes y Nietzsche)


Examen PAU septiembre 04 (Descartes y Kant)




Blasfemias















Perwiz Kambakhsh fue conducido a uno de los centros de detención de Mazar-e Sharif (Afganistán), como el que se muestra en la fotografía. Este joven de 23 años ha distribuido en la Universidad unos artículos extraídos de internet que analizaban el papel de la mujer en el Islam. Ese es el único motivo por el cual ha sido condenado a muerte.


Aunque en Afganistán la libertad de expresión está reconocida por la Constitución le han declarado culpable en virtud de las "leyes sobre la blasfemia".

Ayuda a Perwiz. Firma esta carta. Somos su única esperanza.

Método y razón en Descartes, por Laura Herrera

Dentro de la filosofía de Descartes aparece el Racionalismo, método [no, sino corriente] por el cual, a partir del uso de nuestra razón, seremos capaces de llegar a cualquier verdad irrefutable, siempre y cuando, sigamos un perfecto esquema que no nos deje equivocarnos y que nos lleve por el camino recto [:] "el Método". [No te compliques, busca una sintaxis fácil. La solución más fácil suele ser la mejor.]

Hay que tener en cuenta que Descartes se sirvió, en la filosofía del siglo XVII, de su contraposición con los escépticos radicales, aquellos que mediante la duda, llegaban a parar a una situación de epojé, o mejor dicho [ojo, sinónimos], de suspensión del juicio. Puesto que no puedo estar seguro de nada, ya que mis sentidos me engañan y de ahí saco el contenido de todo lo que me rodea, es imposible obtener un conocimiento verdadero. Es por eso que, Descartes, decide partir de "la duda metódica" y por medio de la razón, llegar a un conocimiento correcto y, por lo tanto, verdadero de la realidad. Antes [mejor: durante el proceso] de derribar todo conocimiento o ciencia que puede estar manchada a causa de la pluralidad, las diversas opiniones que aquellos que pensaban dieron a cada una de ellas, Descartes se apoyará en una moral provisional en la que pueda tener unas bases hasta que encuentre otro punto de apoyo más probable y creíble. Esta moral se compone de 4 máximas que serán seguidas por el filósofo y dicen así:

1ªMáxima-> obedecer las órdenes que el pueblo me ha inculcado, además de la religión y cultura.

2ªMáxima->ser lo más fiel posible a mis ideas y no cambiar de camino constantemente, pues siguiendo un camino recto, llegaré antes a la verdad.

3ªMáxima->no poseer deseos de los que soy consciente que no podré alcanzar, pues esto lo único que me hará conseguir es la infelicidad.

4ªMáxima->considerada la más importante, es la de cultivar la razón, de modo que mi conocimiento cada vez estará más fortalecido.

[Para el examen, aunque en la cabeza estén de forma esquemática, procurad redactarlas. Queda mejor. Venga, que estamos en 2º de bachillerato, no hay sólo que tener conocimientos, sino presentarlo de forma elegante. Pero va bien, Laura, digo esto porque lo más fácil en esto es hacer esquemas. Seguimos:]

Una vez tenemos esta base donde apoyarnos de manera provisional, habrá que explicar en qué consiste su invento [??, mejor propuesta o algo así] ,y cuáles son sus pasos a seguir:

Pues como la palabra indica <> se refiere al seguimiento de una serie de pasos que siempre tendrán el mismo orden y que bien llevados a cabo, nos aportarán buenos resultados, en este aspecto, nos llevarán hacia la verdad. Descartes, mediante el uso de su razón, llevará a cabo [propondrá] 4 reglas que en conjunto bautiza con el nombre de "el Método":

1ªregla->"evidencia", en la cual, no podemos considerar como verdadero todo aquello que no se muestre de manera clara y distinta, es decir, si en algún caso, aquello que se nos muestra nos proporciona a menor duda, debemos abandonar su análisis e ir hacia otro camino.

2ªregla->"síntesis", una vez tenemos la evidencia, debemos separarla en pequeñas partes de manera que un problema complejo, termina siendo una serie de cuestiones y de sencillo conocimiento. Teniendo esta separación, será el momento de pasar a la siguiente fase.

3ªregla->"análisis", en el cual, desde aquello más simple, hasta el compuesto más complejo, nosotros analizaremos la situación de modo que nuestro conocimiento irá creciendo cada vez más, de forma ordenada y sencilla.

4ªregla->"enumeración", habiendo acabado con todo lo anterior, la última fase será la de separar todo el proceso realizado y cerciorarnos de que no nos hemos equivocado en nada, por lo que ya podemos afirmar una verdad evidente y, por lo tanto incuestionable.

[Inisto -y mira que soy "insistoso"- piensa un momento cómo quedaría esto redactado. Ponte en el momento del examen, si tú tuvieras que corregirlo, y tienes delante el esquema o una redacción en la que la comprensión está bien desarrollada. Pues en esa dirección tenemos que ir. Esquema en la cabeza, texto en el papel. O en el papel puedo hacer el esquema en los primeros minutos del examen y luego lo desarrollo. Que cada uno vaya buscando la forma de trabajar que mejor va con él/ella.]

A partir de la explicación del método, es cuando Descartes nos hace saber su 1ª certeza, aquella en la que ningún escéptico podrá intervenir y negar puesto que es tan evidente que no se puede derribar. Esto es el <<cogito ergo sum>>, es decir, el "pienso, luego soy". Es indiscutible por las siguientes razones:

[Pregunta con mala idea para contestar en los comentarios: si Descartes lo dejó tan claro, ¿cómo es que seguía habiendo escépticos después de él¿ ¿Cómo es que no se los cargó a todos con la pretendida fuerza de su demostración?]

Aunque nosotros estemos durmiendo o despiertos...Nosotros pensamos.
Aunque no sepamos si nuestros sentidos nos engañan...Nosotros pensamos.

Con esta oración [argumento], lo que Descartes intenta expresar [expresa, muestra] es el que existimos como sustancia pensante (res cogitans) pero, hay muchas condiciones como la de que no puedo estar seguro de que los demás existen, o de que yo he pensado o pensaré. Es un enunciado en el que sólo nos podemos referir a nosotros y al presente, ya que nuestra memoria o sentidos pueden engañarnos y hacernos creer otra cosa. [molt bé]

Es así como Descartes entra en el solipsismo, esto es la existencia del pensamiento, de que sólo él exista. Pues para salir de este problema, nos explica su 2ªcerteza "la existencia de Dios". ¿Y cómo nos lo demuestra?, pues de la siguiente manera:

Partiendo de la idea de perfección, Descartes se da cuenta de que tiene una idea de perfección aunque no haya tenido la oportunidad de tener frente a él algo perfecto o de que el mismo sea perfecto, por ello, llega a la conclusión de que, puesto que tiene esa idea en su pensamiento, debe haber un ser que se la haya inculcado, por lo tanto ese ser tiene que ser perfecto (1ªcualidad de Dios), puesto que es perfecto tiene que existir y además no debe dejar que yo, que soy imperfecto, me engañe. Por lo tanto, como la perfección no tiene relación con el engaño, este ser perfecto debe ser aquel que no me lleve hacia la mentira. Por ello, se concluye con que Dios es un ser perfecto, existe y además, como tiene en su la idea de perfección tendrá que ser infinito.

Nosotros existimos gracias a Dios, de él dependemos y si en algún momento llegamos al error, es a causa de nuestra precipitación y nuestra prevención. Además de tener en cuenta al genio Maligno que, aunque no sea citado dentro del Discurso del Método [ok], hemos de saber que es aquel ser que nos engaña continuamente y quiere depararnos [llevarnos, ojo. O mejor, podría llevarnos] hacia el error.

Una vez hablado sobre la razón, el pensamiento y Dios, ante Descartes se muestra el problema de que no podemos estar seguros de que nuestro cuerpo existe y éste estaría dentro de la sustancia extensa (res extensa), entre éste y la res cogitans introduciríamos el dualismo cartesiano, y para más complitud [???], Dios sería la sustancia divina.

[No es que introduciríamos el dualismo: el dualismo consiste en el decir que esas son las dos sustancias que existen. La divina, la que sería propiamente sustancia, ya sabemos que va aparte.]

Para solucionar este último problema citado, Descartes decide emprender una nueva búsqueda y demostrar la existencia de las cosas. Él tiene muy claro que tiene más existencia el alma que el cuerpo, o el amor que el dinero [??? ojo]. Pues pensar no es solo el acto de tener ideas sino también el de sentir...

Y nosotros, que somos seres compuestos, somos más imperfectos que un ser simple. Compuesto se refiere a que tenemos cuerpo y alma, en cambio Dios solo tendría alma, pues el cuerpo le haría imperfecto. [No, no. Dios no tendría alma, no sería pensamiento. Está formado por otra sustancia. No es mero pensamiento.]

También nosotros somos más racionales que los animales, a los que compara como máquinas, de aquí su teoría mecanicista. Para Descartes, estos no tienen pensamiento ya que solo se dejan llevar por sus impulsos. El hombre, por el hecho de tener cuerpo, está regido POR una serie de leyes que conllevan a [constituyen] la teoría mecanicista, y es por ello, que el alma no es libre, pues está dentro de una máquina que no le permite la libertad absoluta, al tener cuerpo, estás bajo regimiento de las leyes gravitatorias, bajo las necesidades que éste pide...como a una máquina tienes que darle combustible, a tu cuerpo debes darle alimento, por lo que solo es un obstáculo para el alma. [Cuidado, ecos platónicos. Para Descartes hay libertad en el pensamiento y necesidad en la extensión. El alma es libre, aunque influida por las pasiones, y el cuerpo ha de seguir las leyes que afectan a los objetos materiales.]

Puesto que el cuerpo y el alma tienen que estar conectados, lo están por medio de la glándula piNeal, situada en la parte más baja del cerebro [entrecejo] (punto débil de la filosofía cartesiana). [No hagáis este tipo de críticas tan dispersas y menos aún entre paréntesis: si se hace una crítica se explica un poco.]

Por lo tanto, dentro de la filosofía cartesiana vemos una serie de ideas principales a las que llega por medio de la duda metódica y gracias al uso del buen sentido o razón. En primer lugar, una verdad que nadie será capaz de derrumbar <<cogito ergo sum>> y en segundo lugar, la existencia de un ser perfecto que nos ha creado y que ha puesto en nosotros la idea de perfección, ser que no necesita de algo o alguien para existir mientras nosotros, compuestos de cuerpo y alma, tenemos que tener a ese Dios para existir y lo mismo ocurriría con el resto de las cosas, pues aquéllas necesitan de nosotros para existir [¿por qué?] aunque hay una gran excepción: "las matemáticas" aquellas que no fueron creadas por nosotros sino descubiertas. [Líneas complicadas.] Una de las causas por las que Descartes hace uso de ellas para la explicación de su método es que las las reglas de la aritmética poseen una gran certeza, de modo que las reglas del método que son parecidas, también nos darán una gran certeza. [Final apresurado, tenías ganas de terminar. Detecto aquí otro intento de asesinato para el que lo lea -sobredosis de comas-, pero aún tengo capacidad pulmonar para acabar el párrafo.]

Laura Herrera


[Buen trabajo. Va saliendo. Bastante información que sigue un hilo conductor. Hay muchas indicaciones por imprecisiones en la expresión. Ten cuidado porque al decirlo con tus palabras a veces se equivoca el sentido. Hazlo fácil, no busques complicar las cosas. Venga que al francés éste le quedan dos telediarios.]

martes, 4 de marzo de 2008

Método y razón en Descartes, por Anna Roca

La filosofía de Descartes tiene una finalidad clara: alcanzar una verdad que sea “tan firme y tan segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos no sean capaces de hacerla tambalear”, así como encontrar el método que le permita llegar hasta ella. Así mismo, y debido a que el racionalismo empezó con él, el instrumento de que se va a servir Descartes en esta búsqueda no va a ser otro que su razón.

Pues bien, Descartes, que como los demás racionalistas tenía una firme creencia en la capacidad de la razón para alcanzar la verdad, buscaba una primera verdad que fuese el fundamento y a la vez el principio de una renovada filosofía. Renovada porque esta ciencia, madre de las demás, [raíz del árbol de las ciencias] se encontraba en una situación de crisis en la que todo era objeto de disputa y de duda, de tal manera que no era posible alcanzar la verdad. Esta situación de inestabilidad venía propiciada por el auge de las corrientes escépticas, que negaban cualquier posibilidad de alcanzar certezas absolutas y proclamaban la suspensión del juicio o epojé como remedio para mantener el alma en calma. En este contexto en que todo se creía [era] susceptible de duda, era imposible el progreso de ningún tipo de ciencia, ya que no se confiaba ni en la propia capacidad del hombre de conocer. Es por ello que el filósofo francés [molt bé, tratarlo con confianza, que ya es conocido] establece un método que servirá de igual manera a cualquier hombre, puesto que la razón es igual para todos, para obtener conocimiento cierto, mientras que a él le servirá para establecer ésa primera certeza, las raíces sobre las cuales crecerá el árbol del conocimiento, con la filosofía y todas las demás ciencias.

Así pues, el método de Descartes se basa en el de la geometría ya que, según considera, es el único que reúne las propiedades necesarias, y consta de 4 preceptos: el primero es la evidencia, que consiste en rechazar sistemáticamente aquello que pueda albergar duda alguna pero con la precaución de no errar por exceso de precipitación al aceptar algo como verdadero prematuramente, ni de prevención, por no aceptarlo ante la evidencia. El segundo es el análisis, mediante el cual se reducen todos los problemas complejos en ideas más simples que resulten más fáciles de resolver. Éstas ideas, de la misma manera que en la evidencia, son percibidas mediante el primer modo de conocimiento, la intuición, que es el más sencillo y cierto. Mientras que la síntesis, que es el proceso de ordenar los pensamientos para llegar desde los más simples hasta los más complejos, siguiendo una cadena de evidencias; seguirá la vía de la deducción, el segundo modo de conocimiento. Por último, el cuarto paso es la enumeración, mediante la cual se revisa y se recuenta lo hecho anteriormente para poder dar el salto definitivo de la intuición a la deducción.

Una vez ya ha establecido el método, Descartes se enfrenta a la necesidad de encontrar una primera evidencia que le permita llevar a cabo los demás pasos del método. Con este fin, se sume en una duda metódica que le servirá, siguiendo un camino ordenado [esto es importante], para llegar a esa primera certeza que será indubitable y que ningún escéptico podrá derrumbar. Es por esto que no se debe considerar la duda metódica del filósofo como una duda real, pues, como su propio nombre indica, es simplemente un método, un instrumento para conseguir llegar a la primera verdad.
De esta manera, el filósofo francés empieza dudando de la fiabilidad de los sentidos, pues resulta evidente que a veces nos engañan, por lo que el conocimiento que nos proporcionan es sólo probable y no le sirve en su empresa. Seguidamente, duda de que pueda estar soñando, es decir, de que pueda distinguir sin error posible la vigilia del sueño, por lo que debe dudar de la existencia de las cosas, incluso de nuestro cuerpo y del mundo material. Y por último, poniéndose en la piel del mayor de los escépticos, se imagina la posibilidad de que exista un genio maligno que le haga engañarse cuando piensa que ha alcanzado la verdad, de manera que no se podía fiar tampoco de las verdades que había considerado siempre irrefutables, las verdades matemáticas. Es en este momento, cuando se encuentra sumido en la duda más radical, que Descartes encuentra la primera verdad, el ya famoso cogito ergo sum, esto es, aunque exista dicho genio maligno, en lo que no me puede engañar es en que estoy dudando y si dudo pienso, luego existo. Ésta es la primera certeza que el filósofo estaba buscando y a partir de ella establece el criterio que le va a servir de ahora en adelante para encontrar otras verdades, esto es la claridad y a distinción.
Otro aspecto importante que se deriva del cogito es el dualismo entre las dos sustancias res cogitans y res extensa, pues puedo estar seguro de que soy en tanto que pienso, o lo que es lo mismo, como pensamiento, mientras que mi cuerpo, si es que existe, es tan solo extensión y no forma parte del “yo”. Así mismo, de este dualismo antropológico, Descartes deducirá más adelante que mientras que el alma es l que yo soy, el cuerpo forma parte del mundo exterior y se encuentra sometido a las leyes que lo rigen, de manera que carece de libertad, que sólo es propia de mi razón. Aquí entra en juego la concepción mecanicista del mundo que se estaba extendiendo en el ámbito científico y que Descartes interioriza.

Pues bien, con el cogito el filósofo ha logrado encontrar el primer principio, no obstante, ahora se encuentra con el problema de encontrarse encerrado en sus pensamientos, inmerso en el solipsismo, puesto que sólo está seguro de los contenidos de su pensamiento. Por esta razón, debe recuperar de algún modo la existencia del mundo exterior y sólo lo puede hacer a partir de lo único que está seguro: de sus ideas. De manera que Descartes procede a analizar las ideas contenidas en su pensamiento y encuentra que las hay de tres tipos: adventicias, facticias e innatas. Las dos primeras no le sirven en su tarea, las una porque provienen de la percepción sensible y las otras porque son creadas por la imaginación; de manera que se queda con las innatas, las que posee el pensamiento de por sí. [Toda esta parte muy buena.] Analizando éstas, encuentra que hay algunas, como la idea de infinito que no pueden tener su origen en él, que es un ser finito. Así encuentra que esta idea sólo puede haber sido introducida en él por un ser infinito, y éste no puede ser otro que Dios. Además de ese argumento, conocido como el de causalidad, Descartes emplea otros dos, el ontológico, que se basa en la misma idea de Dios, y el que se basa en la idea de perfección, pero en suma, los tres vienen a significar lo mismo.

Una vez ha demostrado la existencia de Dios, la hipótesis del genio maligno queda descartada, de tal manera que encuentra en Dios un garante de certeza, puesto que es un ser benévolo, ya que esta cualidad está incluida en su propia idea, y no puede permitir que se equivoque constantemente. Así, si tiene tendencia a creer que algo existe; es precavido en sus juicios, no hierra [?] de precipitación ni prevención y además sigue el criterio de claridad y distinción; aquello que cree que existe, como el mundo exterior, éste existe. De esta manera, puede ir justificando la existencia de las demás cosas materiales que percibe de manera clara y distinta.
Ahora bien, si Dios garantiza la certeza, ¿de dónde proviene el error? Es evidente que de Dios, ése ser perfecto, no pude venir, por lo que se deduce que se origina en nosotros mismos; bien por precipitación o por prevención, bien porque no hemos seguido bien el método o bien [mejor: esto es,] a causa de la libertad de que goza nuestra alma y por la cual se puede equivocar.

Por otro lado, cabe decir que, mientras el filósofo se sumía en todo este proceso racional anteriormente descrito, debía comportarse de alguna manera y es por esto que establece una moral provisional. Ésta contiene las cuatro máximas, que son como unas pautas de comportamiento, que deberá seguir mientras se vea sumido en esa duda interna, como un intento de mantener en pie la fachada del edificio de su persona mientras se está renovando todo por dentro.

Por último y para concluir, recordemos que en su búsqueda Descartes encuentra un fundamento, que considera sólido, sobre el cual asentar la filosofía, para sacarla de la crisis en que se encuentra. Y así, con ella, demostrar que es posible tanto la existencia de las demás ciencias, como, gracias a ellas, el conocimiento de las leyes mecánicas que rigen el universo.

Anna Roca

lunes, 3 de marzo de 2008

Neurofilosofía moral


de un blog que promete

Método y razón en Descartes, por Clara Monzó

Ambos conceptos, razón y método, llegan a confundirse cuando se trata de Descartes. Esto es así, en primer lugar, porque Descartes estrena el período racionalista de la filosofía moderna en el siglo XVII. De este modo, es lógico concebir que la “razón” juegue un papel fundamental en sus preceptos y, precisamente en torno a ella, elaborará su célebre método.

El problema que encara el filósofo y el objetivo que perseguirá es llegar a una verdad indiscutible, algo que sea absolutamente cierto y que no admita posibilidad de duda. Cabe decir que, por lo que respecta al contexto histórico, durante el renacimiento se había producido un retorno a los clásicos y a las corrientes escépticas. Descartes se enfrenta a éstos con el fin de encontrar una verdad en medio de una época de crisis.

El camino que emprende para dicho hallazgo, se basa, precisamente, [como no podía ser de otra manera] en la duda. Sin embargo, hay que distinguir entre la duda sistemática de los escépticos y la cartesiana, la metódica. Como su propia etimología indica (del griego metá-odós: camino-hacia) se valdrá de la duda, aplicada de forma meditada y fundamentada, para llegar a una verdad. Dicho método esta constituido por cuatro pasos: la evidencia, según la cual, no hay que precipitarse en aceptar algo como verdadero y, al mismo tiempo, tampoco recelar de ello en exceso. El segundo paso es el análisis de los problemas hasta que queden divididos a ideas simples aptas para aprehender. El tercero lo constituye la síntesis, mediante la cual, a partir de lo simple se llega, de forma ordenada, a lo complejo. Por último, la enumeración permite hacer recuentos y revisiones de los dos pasos anteriores con el fin de constatar que no se ha omitido nada.

Puede advertirse cómo, para la elaboración del método, se basa en conceptos matemáticos y cabe recordar en este punto su interés por las matemáticas y los tratados de física; hecho que influirá, además, en su concepción mecanicista del mundo. Asimismo, ya que no sabe a ciencia cierta el tiempo que le llevará alcanzar la verdad, elabora una moral provisional, que rigiera su comportamiento durante ese período de tiempo. [Muy elegante la referencia.]

Establecido este principio, Descartes decide poner en duda todo aquello de lo que sea posible dudar. Así, empieza por cuestionar la fiabilidad de los sentidos ya que, como a través de ellos percibimos el mundo material, puede que seamos víctimas de, por ejemplo, ilusiones ópticas. Llega a dudar, incluso de la existencia de las propias cosas, de la realidad material ya que cabe la posibilidad estar confundiendo la vigilia, esto es, la propia realidad, con un sueño. En otra de sus obras [-las Meditaciones Metafísicas-] pondrá en duda los razonamientos matemáticos a través de la llamada duda Hiperbólica o del Genio Maligno.

Finalmente, llega a la verdad que buscaba, a través del propio concepto de duda, de modo que, el hecho de dudar indica que se está pensando y, si se piensa, se es. Llegamos pues al célebre enunciado de Descartes cogito ergo sum, que expresa la simultaneidad necesaria entre el pensamiento y la existencia.

A partir de esta verdad, el filósofo elabora un criterio de verdad de modo que aquellas cosas que cumplan los requisitos de distinguirse de forma clara y distinta serán verdaderas. Al mismo tiempo, en consonancia al cogito se define a sí mismo como res cogitans, es decir, como a sustancia pensante.

No obstante, este hecho lo coloca frente a una situación de solipsismo. El siguiente paso es, por lo tanto, ir reconstruyendo todo aquello que antes había desechado mediante la duda pero, esta vez, partiendo de la base verdadera ya que se encuentra con la necesidad de encontrar una explicación para la existencia de la realidad extramental.

Dicha explicación recae en la idea Dios que, en tanto que idea innata, se forma por una predisposición natural de la razón. Así, Dios, al cual se le atribuyen las cualidades de bondad y veracidad no puede permitir que nos equivoquemos continuamente respecto a la existencia del mundo; de forma que, si erramos, no es por causa de Dios sino por una errónea aplicación del método.

A Dios, al mismo tiempo, en tanto que responde a la idea de perfección, no se le aplica el dualismo cuerpo-alma de los humanos que, si bien son, para Descartes, res cogitans, sustancia pensante, se encuentran necesariamente unidos a la res extensa; es decir, al cuerpo. [Atentos a cómo va paseándose por los temas como si no fuera la cosa.]


Concluimos, pues, que Descartes encuentra en su método, en medio de una época de crisis, una forma de llegar a verdades indiscutibles incluso para los escépticos, valiéndose de la duda metódica como un ejercicio de la razón y que abarcan desde la definición de sí mismo, pasando por el análisis de la existencia de la realidad y las distintas “sustancias”, a la explicación mecanicista del funcionamiento del mundo.

Clara Monzó

[Corchetes del profe]