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lunes, 20 de febrero de 2012

EL DESPRECIO POLÍTICO AL FUNCIONARIADO


FRANCISCO J. BASTIDA
CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la
crisis económica. Las víctimas son presentadas
como culpables y los auténticos culpables se valen
de su poder para desviar responsabilidades,
metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de
quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí,
con el agravante de que al ser unas víctimas
selectivas, personas que trabajan para la
Administración pública, el resto de la sociedad
también las pone en el punto de mira, como parte
de la deuda que se le ha venido encima y no como
una parte más de quienes sufren la crisis. La
bajada salarial y el incremento de jornada de los
funcionarios se aplaude de manera inmisericorde,
con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por
ver ratificada su decisión.

Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del
origen del funcionariado. Se envidia de su status -y
por eso se critica- la estabilidad que ofrece en el
empleo, lo cual en tiempos de paro y de
precariedad laboral es comprensible; pero esta
permanencia tiene su razón de ser en la garantía
de independencia de la Administración respecto de
quien gobierne en cada momento; una garantía que
es clave en el Estado de derecho. En coherencia,
se establece constitucionalmente la igualdad de
acceso a la función pública, conforme al mérito y a
la capacidad de los concursantes. La expresión de
ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea
de que al funcionario no se le puede «expropiar» o
privar de su empleo público, sino en los casos
legalmente previstos y nunca por capricho del
político de turno. Cierto que no pocos funcionarios
consideran esa «propiedad» en términos
patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella
para un escaso rendimiento laboral, a veces con el
beneplácito sindical; pero esto es corregible
mediante la inspección, sin tener que alterar
aquella garantía del Estado de derecho.

Los que más contribuyen al desprecio de la
profesionalidad del funcionariado son los políticos
cuando acceden al poder. Están tan
acostumbrados a medrar en el partido a base de
lealtades y sumisiones personales, que cuando
llegan a gobernar no se fían de los funcionarios
que se encuentran. Con frecuencia los ven como
un obstáculo a sus decisiones, como burócratas
que ponen objeciones y controles legales a
quienes piensan que no deberían tener límites por
ser representantes de la soberanía popular. En
caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley
y a su función pública llega a interpretarse por el
gobernante como una deslealtad personal hacia él
e incluso como una oculta estrategia al servicio de
la oposición. Para evitar tal escollo han surgido,
cada vez en mayor número, los cargos de
confianza al margen de la Administración y de sus
tablas salariales; también se ha provocado una
hipertrofia de cargos de libre designación entre
funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un
interés en alinearse políticamente para acceder a
puestos relevantes, que luego tendrán como
premio una consolidación del complemento salarial
de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado
afín ha conducido a la intromisión directa o
indirecta de los gobernantes en procesos de
selección de funcionarios, influyendo en la
convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles
y temarios e incluso en la composición de los
tribunales. Este modo clientelar de entender la
Administración, en sí mismo una corrupción, tiene
mucho que ver con la corrupción económico-
política conocida y con el fallo en los controles para
atajarla.

Estos gobernantes de todos los colores políticos,
pero sobre todo los que se tildan de liberales, son
los que, tras la perversión causada por ellos
mismos en la función pública, arremeten contra la
tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente
o puramente administrativo. Si la crisis es general,
no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a
los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a
los que tienen un empleo, debería ser una medida
general para todos los que perciben rentas por el
trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo,
lo más sangrante no es el recorte económico en el
salario del funcionario, sino el insulto personal a su
dignidad. Pretender que trabaje media hora más al
día no resuelve ningún problema básico ni ahorra
puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como
persona poco productiva. Reducir los llamados
«moscosos» o días de libre disposición -que
nacieron en parte como un complemento salarial en
especie ante la pérdida de poder adquisitivo- no
alivia en nada a la Administración, ya que jamás se
ha contratado a una persona para sustituir a quien
disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo
entre los compañeros. La medida sólo sirve para
crispar y desmotivar a un personal que, además de
ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar
que los gobernantes lo estigmaticen como una
carga para salir de la crisis. Pura demagogia para
dividir a los paganos. En contraste, los políticos en
el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno
de sus generosos y múltiples emolumentos y
prebendas, que en la mayoría de los casos jamás
tendrían ni en la Administración ni en la empresa
privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad.
Y lo grave es que no hay propósito de enmienda.
No se engañen, la crisis no ha corregido los malos
hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de
financiación o, simplemente, ha forzado a
practicarlos de manera más discreta.

CARPE DIEM


domingo, 5 de febrero de 2012

Shakira's Speech at Oxford Union (2009)

Trastorno bipolar, por Ester Expósito



El trastorno bipolar es una grave enfermedad del cerebro. También se llama enfermedad maníaco-depresiva. Los que sufren trastorno bipolar experimentan cambios de ánimo que no son normales. A veces se sienten muy felices y  animados  y mucho más activos de lo normal. Esto se llama manía. Y a veces los que sufren  trastorno bipolar se sienten muy tristes y  deprimidos y son mucho menos activos. Esto se llama depresión. El trastorno bipolar también puede provocar cambios en la energía y el comportamiento.

Causas del trastorno bipolar

Aunque aún no se conoce la causa exacta del trastorno bipolar, los investigadores piensan que se debe a un desequilibrio de ciertas sustancias bioquímicas en el cerebro. Los trastornos bipolares suelen darse en algunas familias, y más de dos terceras partes de los enfermos tienen al menos un familiar cercano con esta enfermedad o con una depresión aguda. La genética no puede explicar quién enferma y quién no. Es posible que el desarrollo de la enfermedad se deba a un proceso de sensibilización que sugiere, que los primeros episodios de la enfermedad son inducidos o desencadenados por un cambio importante o un acontecimiento estresante, pero que cada episodio ocasiona cambios en el cerebro que aumentan las posibilidades de que se desencadene el siguiente episodio, lo que al final da lugar a episodios producidos de forma espontánea.

Síntomas

Los que sufren un episodio maníaco pueden:

Sentirse muy  alegres o animados
Sentirse muy nerviosos  o alterados/ansiosos
Creerse capaz de hacer muchas cosas a la vez y estar más activos de lo común
Hacer cosas arriesgadas, como gastar mucho dinero o tener sexo sin cuidado alguno

Los que sufren un episodio depresivo pueden:

Sentirse muy deprimidos o tristes
Sentirse preocupados y vacíos
Tener problemas para concentrarse
Pensar en la muerte o el suicidio

Episodios mixtos: Son episodios en que incluye síntomas tanto maníacos como depresivos. Es decir: al mismo tiempo depresión y exaltación, hiperactividad, insomnio, ideas negativas. Existe una mayor posibilidad de que el paciente pase a la acción.


Tratamiento

No existe cura para el trastorno bipolar, pero puede ser controlado. El objetivo del tratamiento consiste en un control del desarrollo de la enfermedad a largo plazo. Para lograrlo se utilizan técnicas farmacológicas y psicológicas. El tratamiento farmacológico se basa en el uso de estabilizadores del estado de ánimo y de los tratamientos psicológicos, la única que ha demostrado ser eficaz es la psicoeducación.


Psicoeducación

La psicoeducación hace referencia a la educación o información que se ofrece a las personas que sufren de un trastorno psicológico, aunque este tipo de intervenciones psicológicas también incluyen el apoyo emocional, la resolución de problemas y otras técnicas. También están incluidos los miembros de la familia. La meta es que el paciente entienda y sea capaz de manejar la enfermedad que presenta. Se refuerzan las fortalezas, los recursos y las habilidades propias del paciente para hacerle frente a su enfermedad, para evitar una recaída y mejorar su propia salud y bienestar. La teoría es, entre mejor conozca el paciente su propia enfermedad, mejor puede vivir con su condición.

Trastorno bipolar y la creatividad

Uno de los aspectos más interesantes es que el trastorno bipolar, incrementa la energía creativa de la persona. El trastorno bipolar se encuentra en una cantidad desproporcionada de personas con talento creativo, como artistas, músicos, escritores, poetas y científicos, y algunos relacionan su condición de bipolar a tener creatividad. Mientras que el desorden incrementa la energía creativa, el síntoma de depresión, hace que la persona se ponga rabiosa y frustrada.
Otra teoría es que la manía produce una aceleración en el pensamiento lo que permite una mayor y más rápida generación de ideas, produciendo también una larga asociación de estas ideas e información sin una relación aparente.

Vincent Willem van Gogh

Pintor neerlandés y figura destacada del Postimpresionismo. Pintó 900 cuadros (27 de ellos autorretratos) y 1.600 dibujos, además de 800 cartas, 650 de ellas a su hermano menor que murió recién nacido (puede ser una de las causas de su enfermedad ‘cambio drástico o acontecimiento estresante’). Es conocido por casi todo el mundo como el pintor que se cortó parte de su oreja. (Síntoma del episodio manía ‘hacer cosas arriesgadas’). Se suicidó en 1890 (síntoma del episodio depresivo o mixto ‘pensamientos sobre la muerte o el suicidio y llevarlos a la acción). Algunos autores de libros biográficos sobre Van Gogh, así como especialistas en psiquiatría aseguran que el pintor sufría un trastorno bipolar.


Conclusión

A través de todas las personas que han llegado a ser importantes y han pasado a la historia por su creatividad sufriendo trastorno bipolar, se puede ver que el trastorno bipolar puede ser manejado y que las personas que sufren este trastorno tienen mucho que ofrecer a este mundo.


Fuentes:

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), por Belén Lozano y Gema Garfella


El trastorno obsesivo-compulsivo es una enfermedad que hace que las personas tengan pensamientos, ideas, imágenes  e impulsos no deseados, esto son las obsesiones que pueden llegar a ser realmente perturbadoras, pero los enfermos de TOC no pueden controlarlas. Los pensamientos obsesivos hacen que las personas con TOC  realicen determinadas conductas para asi poder librarse de esas obsesiones. Estas conductas realizadas son las compulsiones. 

La mayoría de las personas con TOC saben que sus obsesiones y compulsiones no tienen sentido, pero no pueden ignorarlas ni frenarlas. Alguna de las obsesiones más comunes son el miedo a la suciedad o a los gérmenes o la preocupación por el orden, la simetría y la exactitud. Como respuesta a estas obsesiones podemos encontrar algunas compulsiones como lavarse las manos o contar. Estas obsesiones y compulsiones son normales en todas las personas, siempre y cuando los patrones de conducta no interfieran en su vida diaria. De momento no se ha hallado ninguna cura para el TOC, pero se puede tratar combinando terapia con medicamentos.