aquí sí que se encuentras lo que buscas en el blog

viernes, 14 de marzo de 2008

Discurso del método... de ligar, por Renato Rubén Honrubia

Haciendo gala de una puntualidad británica -de la de antes- y cumpliendo de la forma más exquisita con su compromiso, Renato Rubén Honrubia nos escribe unas palabras al respecto de la inminente publicación de su obra:

"Se tiene que retrasar la publicación del "Discurso del método... de ligar" porque he tenido un accidente de avión y estoy en estado vegetal."
(Esto es una barbaridad que puso el muy Ruba)



Aún así tiene el coraje de mandarnos un avance que, aunque pudiera no ser definitivo, sí que va reflejando el espíritu de la obra:


"El don de ligar es la cosa peor repartida del mundo. ¿Pero qué es esto?

¿Qué es estooo? No sé que pasa, cada noche que salgo, medito. Tal vez no debería de hablaros de mis meditaciones, ya que son tan metafísicas que acabaría por aburriros.

Continuando con el tema. Giras la cabeza hacia un lado, un tio, mas feo que tu liandose con una tía, que flipas que tía, no veas cómo me pone, solo por tener una moto o ser un rebelde que fume desde los 13 años. Miras hacia el otro lado, un cachas de 3 metros de largo y -1 dedo de frente con una rubia de esas que te cojen y "zasca". Nada que al final, los únicos que ligan son los típicos tíos prepotentes, porque van de malotes y que tengan coche. Y yo me pregunto,

por qué prefieren a el pudiendo tenerme a mí. Es decir, ¿desde cuándo los canones de belleza han bajado hasta tal punto de que pase esto?..."

Renato Rubén Honrubia

(Continuará...)

jueves, 13 de marzo de 2008

Entrevista a Beatriz Vera, Primera Parte (de 2)














Beatriz Vera Poseck es autora del libro Imágenes de la locura. La psicopatología en el cine, Calamar Ediciones 2007.


La entrevista fue realizada por l@s alumn@s de Psicología de 1º de Bachillerato del IES Carles Salvador de Aldaia (Valencia) (Falta la segunda parte)


1. ¿Cómo se te ocurrió escribir un libro con películas? (Carla, Agustín)

Soy una amante del cine y dedico mucho tiempo a ver películas, en el cine y en casa. Pensé que un libro que uniera mis dos grandes pasiones, la psicología y el cine, era una idea excelente.


2. ¿Cuánto tiempo le dedicaste por película? (Jose)

En el libro hay más de cien películas, pero yo realmente debí ver más del doble, pues tuve que filtrar y seleccionar muchas. Cada una de las películas que aparecen en el libro las vi como mínimo un par de veces.


3. ¿Qué fue lo que te llevó a realizar los estudios de psicología? (Agustín)

La verdad es que al acabar el instituto yo estaba muy perdida. Siempre había querido estudiar periodismo pero no me llegó la nota así que la decisión que tomé fue bastante impulsiva. Desde luego no me arrepiento de ello.


4. ¿Cómo ha sido tu experiencia en el campo de la psicología? (Agustín)

Durante la carrera tenemos muy pocas horas de prácticas. Yo las realicé en dos hospitales y la experiencia fue muy interesante pero también me hizo darme cuenta de que la intervención clínica no era mi vocación. Por eso decidí quedarme en la universidad, hacer mi doctorado y dedicarme a la divulgación de la psicología.


5. ¿En qué película de las que se citan en el libro crees que has podido ver con más claridad los síntomas del enfermo mental? (Neus)

Hay varias películas que retratan muy bien la sintomatología de una enfermedad mental. Una mente maravillosa es muy buen reflejo de la esquizofrenia, Mr. Jones retrata magníficamente el trastorno bipolar. Una película que me gusta mucho y que os recomiendo es Las dos caras de la verdad, que refleja perfectamente la personalidad múltiple.


6. ¿Ha habido alguna enfermedad en particular que te haya llamado más la atención? (Neus)

En el cine la enfermedad mental que más juego da es sin duda la personalidad múltiple (cuyo nombre científico es Trastorno de Identidad Disociativo). Las diferentes personalidades de una misma persona permiten al guionista desarrollar tramas muy tramposas, con muchos giros y sorpresas finales que nos dejan a todos con la boca abierta.


7. ¿Cuáles son los trastornos más difíciles con los que has tratado? (Agustín)

Yo no soy psicoterapeuta, es decir, no ejerzo la psicología clínica, pero durante mis prácticas pude ver casos realmente difíciles. Por ejemplo, el de un hombre que tenía potomanía, un delirio que consiste en beber mucho agua. Este hombre bebía unos 8 litros de agua al día, imagínate, cuando lo común es uno o dos. Aunque no lo parezca era un trastorno muy grave pues tiene repercusiones muy serias para el organismo. También conocí una vez a un chico muy joven, de 18 años, que estaba ingresado en el hospital. Cuando hablabas con él te parecía una persona como tú, nada extraño, pero de repente hacía aparición su delirio: se creía Dios, estaba convencido de ello.


8. ¿Tienes trato con todos los tipos de enfermo o tu conocimiento es completamente académico? (Jose)

Como ya os he ido contando, mi labor profesional no se desarrolla en la clínia sino en la docencia y la universidad. Mi conocimiento es básicamente académico.


9. ¿Tienes pensado escribir una continuación del libro?

La verdad es que es algo que siempre tuve en mente. Me quedaron muchos trastornos súper interesantes por reflejar pero no puede hacerlo por falta de espacio. De momento estoy embarcada en otro proyecto, pero la continuación de este libro no la descarto, me apetecería mucho!


10. Según lo que has observado, ¿cuál es la enfermedad mental más común?

Las enfermedades mentales más comunes son la depresión y los trastornos de ansiedad. Una gran parte de los españoles padecen este tipo de enfermedades. Otros como la esquizofrenia por ejemplo son poco frecuentes.

En España parece haber unas 6 millones de personas que sufren depresión, eso es casi un 15% de la población.


(Falta la Segunda Parte, que puedes verla aquí.)

martes, 11 de marzo de 2008

Hombre y animal. El dualismo antropológico, por Pepe Ferrale

Dualismo Antropológico, o dualismo entre alma y cuerpo, es el término utilizado por Descartes para nombrar una característica intrínseca del ser humano: Su doble constitución, su composición por dos tipos de sustancias distintas, cuerpo y alma, o utilizando términos más técnicos, res extensa y res cogitans, sustancia extensa y sustancia pensante, respectivamente.

Por res extensa entendemos todo aquello que ocupa lugar, es decir, que tiene extensión. En cambio, por res cogitans entendemos aquello que piensa, y que, en consecuencia tiene libertad de elección, libre albedrío. La diferencia entre hombre y animal radica precisamente en la res cogitans: El hombre es un ser formado por ambas sustancias, íntimamente ligadas entre sí. En cambio los animales son únicamente res extensa, simple extensión, no tienen alma, y por lo tanto, no tienen libertad, sino que actúan acorde con unas pautas de comportamiento prefijado.

Pero para entender estos conceptos y además poderlos analizar con mayor claridad, es necesario remontarse a algunos conceptos de la filosofía cartesiana tales como el método o el criterio de verdad.

En Descartes, método y criterio de verdad se presentan como proceso y finalidad. El Método [Del griego metá-odós, camino hacia] es una herramienta para que cualquiera pueda alcanzar a verdad sin temor de equivocarse. Descartes presenta el método como una “guía”, que en todo momento repite que es un sistema que a él le ha funcionado y que propone a otros porque también les puede ser útil, aunque no garantiza su total efectividad ni impone su uso como único modo de llegar a la verdad.

El Método consta de cuatro partes, cuatro máximas a seguir, a través de las cuales llegará a conocer una primera verdad, tan clara y evidente que ni las más extravagantes suposiciones de los escépticos podrán derrumbar. No hay que olvidar que el escepticismo era una gran corriente filosófica en la época de Descartes, y que pese a estar influenciado por autores seguidores de este movimiento, como Michel de Montaigne, éstos se presentan para Descartes como un “enemigo” a vencer, un colectivo que está equivocado y la visión filosófica de la verdad del cual quiere modificar.

Siguiendo con el método nos encontramos con la primera regla de todas, la evidencia. Según esta regla, no debemos aceptar como verdadera ninguna proposición que no se nos presente en la mente de forma clara y distinta, sin excedernos en la precipitación ni en la prevención, esto es, no aceptando como verdadera una cosa sin haberla meditado bastante, ni negándose a aceptarla por recapacitar demasiado, aún cuando esta verdad se nos presente de forma clara y distinta. La siguiente regla, análisis, consiste en desmenuzar el objeto de análisis en proposiciones más simples, que serán más fácilmente identificables como verdaderas o no. A continuación, mediante la síntesis, se procederá a reordenar y juntar todo aquello que ya hemos analizado por separado, para formar proposiciones mucho más complejas. Por último, la enumeración, consiste en repasar todo el proceso para estar seguros de no haber cometido ningún error.

Este método es de clara inspiración matemática, concretamente se basa en la geometría y en las largas cadenas de razonamientos que siguen los geómetras para justificar sus razonamientos. Y es que Descartes tenía una profunda influencia de las matemáticas, al igual que los pitagóricos creía que el mundo estaba formado por números, y esto queda patente, además de en el método, en su visión mecanicista del mundo, que explicaremos más adelante.
Una vez establecido el método Descartes se sumerge en la duda metódica, es decir, duda de todo aquello que antes había aceptado como verdadero para, de esta forma, encontrar una primera verdad que ni las más extravagantes suposiciones de los escépticos puedan derrumbar.
Pero Descartes, que no sabía cuánto tiempo le llevaría encontrar esa primera verdad, establece una moral provisional, una serie de preceptos para guiar su conducta mientras lleva a cabo el proceso de derrumbe de todo lo que hasta ahora había dado por cierto. Estos preceptos consisten básicamente en seguir las leyes del país en el que se viva y la practicar la religión, seguir con constancia todas sus intuiciones, no intentar conseguir aquello que no es posible y cultivar la razón a través de las matemáticas.

El proceso de duda conduce a Descartes a diversos grados de radicalidad: Primero duda de la fiabilidad de los sentidos, puesto que a veces nos engañan, y aquello de lo que existe una posibilidad, por mínima que sea, de duda, implica que no son del todo fiables. Dando un paso más allá, Descartes duda de la existencia de las cosas materiales, puesto que no distingue entre la vigilia y el sueño, por la gran realidad de este último, así que no puede distinguir la verdadera existencia del mundo. Y en un grado mayor de radicalidad, Descartes supone que puede que haya un genio maligno que lo engañe constantemente, conduciéndolo al error una y otra vez, por lo que tan siquiera las matemáticas, que habían sobrevivido a todos los estadios de duda anteriores, se salvan de la duda del filósofo.

Como nota, aclarar que la duda hiperbólica, o hipótesis del genio maligno, no aparece en el Discurso del Método, sino que se explica en otra obra, Las Meditaciones Metafísicas.
Luego, mientras pensaba todo esto, Descartes se dio cuenta de que él pensaba, y que nada le podía negar su propia existencia mientras pensaba, así que si piensa, es, “Je pensé, donc je suis”, “Cogito ergo sum”. Además esta verdad es evidente, por lo que la intuición la capta rápidamente y sin necesidad de más explicaciones, por lo que además se muestra de forma clara y distinta, que es el criterio de verdad que se había establecido en el primer punto del método.

Descartes ha establecido por tanto su propia existencia como res cogitans, sustancia pensante, identificando el yo con el alma. Pero sin embargo se encuentra en un punto muerto, está encerrado en el solipsismo, ya que está seguro de su propia existencia en tanto que piensa, pero no puede garantizar su existencia antes o después del acto de pensar, así como tampoco puede explicar la existencia de la realidad extramental, es decir, de todo aquello que hay más allá de su mente.

Entonces, reflexionando sobre los diversos tipos de ideas que se presentaban en su cabeza distinguía de 3 tipos: Las ideas adventicias, que parecen provenir de las cosas exteriores, las ideas facticias, que son las creadas por la propia mente, y las ideas innatas, que son connaturales a la razón, es decir, que todo ser humano tiene predisposición a formar de manera natural.

Examinando más concienzudamente las ideas innatas, se dio cuenta de que había dos que eran especialmente particulares, y éstas eran la idea de infinito y la idea de perfección, que posteriormente utilizará, junto con la idea de Dios para demostrar la realidad de los objetos extramentales. Así encontramos 3 argumentos de los que se sirve para demostrar esta realidad: El argumento de causalidad (A partir de la idea de infinito), el argumento de Dios como causa de mi ser (A partir de la idea de perfección) y el argumento ontológico (En el cual demuestra la existencia de Dios a partir de su propia definición, argumento muy parecido al ya usado en el siglo XI por San Anselmo de Canterbury).

De esta forma, una vez ya demostrada la existencia de la realidad extramental, Descartes establece otro tipo de sustancia, la res extensa. Aunque estrictamente sustancia es aquello que necesita sólo de ella misma para existir, y por lo tanto sólo existiría la sustancia divina (Dios está formado por una sola sustancia al contrario que los seres humanos, porque si estuviera formado por dos sustancias significaría imperfección, y como ya hemos dicho, Dios es perfecto), Descartes considera sustancia a la extensión y al pensamiento porque sólo necesitan de la sustancia divina para su existencia.

Y como ya habíamos dicho antes, es precisamente la unión de estas dos sustancias lo que provoca este dualismo antropológico, esa unión entre las dos sustancias que puede denotar imperfección, pero que es muy importante en la filosofía cartesiana, ya que esta unión de cuerpo y alma a través de la glándula pineal es lo que permite al ser humano escapar del mecanicismo que gobierna el mundo, dotándole de libertad.

Y es que en la filosofía de Descartes, el universo está regido por una serie de leyes, tales como la ley de la inercia, la de conservación del movimiento o la de conservación de la trayectoria [Física cartesiana] que cosechó un bajo éxito ya que se mantuvo al margen de los descubrimientos de otros importantes físicos como Newton o Kepler. Según esta visión mecanicista, el movimiento siempre es el mismo, y es por una serie de rozaduras y limaduras que este movimiento se transmite de unos objetos a otros, como si formáramos parte de un gigantesco mecanismo al cual Dios dio el primer empujón cuando acabó la creación. Y precisamente las cualidades primarias de la res extensa, que son volumen, figura y movimiento, son las únicas cuantificables matemáticamente, por lo que son consideradas objetivas y objeto de verdadero conocimiento.

Y para escapar de estas leyes es por lo que Descartes imbuye una especial importancia al papel del alma en la vida del hombre, que a través de sus dos características (Entendimiento y voluntad) tiene libertad para decidir, al margen del mecanicismo imperante en el universo, y así dar una mayor perfección a la naturaleza humana, pues la libertad consiste en someter la voluntad ( o capacidad de decidir si algo es verdadero o no) al entendimiento (que nos da el criterio de claridad y distinción de lo bueno) para poder decidir así la opción correcta sin pecar de prevención ni precipitación.

En consecuencia, hombres y animales se diferencian en su composición, y esto implica también que unos gocen de la libertad que los otros no poseen.

Pepe Ferrale

(El último ensayo general antes del estreno.)

lunes, 10 de marzo de 2008

Resaca electoral

Léelo de arriba a bajo y luego de abajo a arriba
Por favor léelo completo, vale la pena…..es impresionante la creatividad de quien lo hizo! Fue hecho para el PRI mexicano, pero sirve para sus hermanos políticos españoles y de cualquier nacionalidad.


LOS NUEVOS POLITICOS


En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos.

Solo los imbéciles pueden creer que

no lucharemos por la corrupción.

Porque si hay algo seguro para nosotros es que

la honestidad y las transparencia son fundamentales

para alcanzar nuestros ideales.

Demostraremos que es una gran estupidez creer que

las mafias seguirán formando parte del gobierno

como en otros tiempos.

Aseguramos sin resquicio de duda que

la justicia social será el fin principal de nuestro mandato.

Pese a eso, todavía hay gente estúpida que piensa que

se puede seguir gobernando con las artimañas de la vieja política.

Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que

se acaben las situaciones privilegiadas y el tráfico de influencias.

No permitiremos de ningún modo que

nuestros niños tengan una formación insuficiente.

Cumpliremos nuestros propósitos aunque

los recursos económicos se hayan agotado.

Ejerceremos el poder hasta que

comprendan desde ahora que

somos la “nueva política”


Ahora léelo al revés, empezando por la última frase , subiendo linea a linea y leyendo siempre cada linea de izquierda a derecha

(Gracias a Pep y Teresa)

domingo, 9 de marzo de 2008

¿Por qué el pollo cruzó la carretera?

Diferentes respuestas a la pregunta:


MAESTRO DE PRIMARIA:
'Porque quería llegar al otro lado'.

PROFESOR DE SECUNDARIA:
'Aunque se los explique, queridas bestias, no podrán entenderlo'.

PROFESOR DE FACULTAD
'Para saber por qué el pollo cruzó la carretera (tema que se incluirá en el parcial de mañana) lean los apuntes desde la página 2 a la 3050'.

PLATÓN
Por su bien. Al otro lado de la carretera se encuentra la verdad.

ARISTÓTELES
Está en la naturaleza del pollo el cruzar las carreteras.

KARL MARX
Era históricamente inevitable.

CAPITAN JAMES T. KIRK
Para llegar adonde ningún otro pollo había llegado antes.

HIPÓCRATES
Ha cruzado la carretera por culpa de un exceso de secreciones en el páncreas.

MARTIN LUTHER KING JR
He tenido un sueño donde todos los pollos eran libres de cruzar una carretera sin tener que justificar sus actos.

RICHARD M.NIXON
El pollo no cruzó la carretera, repito, el pollo no cruzó nunca la carretera.

NICOLÁS MAQUIAVELO
Lo importante es que el pollo cruzó la carretera. ¿A quién importa el porqué? Solamente el fin de atravesar la carretera ya justifica cualquier motivo que hubiera tenido.

SIGMUND FREUD
El hecho de que te preocupe por qué el pollo cruzó la carretera ya revela tu fuerte sentimiento de inseguridad sexual latente.

BILL GATES
Precisamente acabamos de terminar el nuevo programa 'OfficePollo2003' que además de cruzar las carreteras, será capaz de incubar huevos, archivar los documentos importantes, etc...

BUDA
Preguntarse tal cosa (por qué el pollo cruzó la carretera) es renegar de tu propia naturaleza de pollo.

GALILEO
Y sin embargo, cruza.

JOSEMARI AZNAR
Mire usted, el pollo iba en misión humanitaria

MARIANO RAJOY
El pollo cruzó la carretera manipulado por el PSOE, para ir a manifestarse frente al PP

BILL CLINTON
Juro sobre la constitución que no ha pasado nada entre el pollo y yo.

NEO (Matrix) :
'El pollo no existe'.

EINSTEIN
El hecho de que sea el pollo el que cruce la carretera o que sea la carretera la que se mueva bajo el pollo, depende. Es relativo al referencial.

ZEN
El pollo puede cruzar la carretera en vano, solo el Maestro conoce el ruido de su sombra detrás de la pared.

STALIN
Hay que fusilar al pollo inmediatamente, y también a los testigos de a escena y a 10 personas más escogidas al azar por no haber impedido este acto subversivo.

ANTONIO SACA.
El hecho de que el pollo haya cruzado la carretera solo pone en evidencia los planes desestabilizadores del FMLN en contra del gobierno a si como los nexos que este partido político tiene con estos animales que su único objetivo es generar terror en el país. A este pollo y todos los que pretendan realizar estos actos deberán de ser llevados ante la justicia y aplicados los instrumentos jurídicos pertinentes como lo es la ley antiterrorismo.

RENE FIGUEROA.
El pollo es cómplice de los hechos del 5-J, nosotros tenemos un video que lo muestra cruzando la calle junto a MARIO BELLOSO y LUIS HERRADOR durante los disturbios del 5-J, además estamos seguros que el pollo lideraba una estructura desestabilizadora de toma y cruses de calles la cual forma parte de las instituciones de fachada lideradas por el partido de izquierda FMLN.

ASTOR ESCALANTE.
Totalmente de acuerdo a lo que Dijo el Excelentísimo Sr. Presidente y El Honorable Ministro de Seguridad Publica. El pollo es un terrorista y este debe de ser condenado como tal.

GEORGE W. BUSH
El hecho de que el pollo haya cruzado la carretera a pesar de las resoluciones de la ONU representa un grave ataque a la democracia, la justicia y la libertad. Esto prueba sin ninguna duda que teníamos que haber bombardeado esta carretera hace tiempo. Con el objetivo de garantizar la paz en esa región, y para evitar que los valores que defendemos sean otra vez atacados por este tipo de terrorismo, el gobierno de los Estados Unidos de América ha decidido enviar 17 portaaviones, 46 destructores y 154 fragatas, con el apoyo desde tierra de 243.000 soldados de infantería y por el aire de 846 bombarderos, que tendrán por misión, en nombre de la libertad y de la democracia, el eliminar todo asomo de vida en los gallineros a 5.000 Km . a la redonda, y después, asegurarse con unos disparos de misiles muy precisos de que todo lo que parezca de lejos o de cerca un gallinero sea reducido a un montón de cenizas y no pueda nunca más desafiar a nuestra acción con su arrogancia. Hemos decidido también que después, este país será generosamente dirigido por nuestro gobierno, que reconstruirá gallineros según las normas vigentes de seguridad, poniendo a su frente a un gallo elegido democráticamente por el embajador de los USA. Para financiar todas estas reconstrucciones, nos conformaremos con el control absoluto de toda la producción de cereales de la región durante >30 años, sabiendo que los habitantes locales se beneficiaran de una tarifa preferente sobre una parte de la producción, a cambio de su total cooperación. En este nuevo país de justicia, paz y libertad, podemos asegurarles que nunca más un pollo intentará cruzar una carretera, por la simple razón que no habrá más carreteras y que los pollos no tendrán patas.

Antes de empezar con Kant, unas risas, ¿no?


Lo mandó Ruben Honrubia,

(lo que no sé es si con "el pollo" se está refiriendo a alguien...)

-> Se admiten nuevas entradas.

viernes, 7 de marzo de 2008

Y el premio para el último texto goes to... David LLobell

Descartes, vivió en un período de crisis total, donde también hubo una revolución científica que planteó el problema del conocimiento en el que se preguntaban cual era su origen y sus fundamentos. Surgió el escepticismo, que suponía la incapacidad de llegar a un conocimiento verdadero, y en contra estaba el racionalismo, con Descartes como máximo representante, que afirmaba que las verdades absolutas son alcanzables por la razón y si la dirigimos bien, pues todos los hombres poseen el mismo ingenio. Junto al racionalismo estaba el empirismo, parecido en su método matemático pero distinto en cuanto al instrumento, pues estos decían que se podía alcanzar la verdad mediante los sentidos.

Descartes, estaba preocupado por la renovación que necesitaba la filosofía, la cual estaba constantemente en disputa, y si las ciencias se basaban en ella, todo seria dudoso. Por ello planteó una solución, diciendo que no bastaba con tener buen ingenio, que había que aplicarlo bien, encontrar un “camino hacia”, es decir, el método, basado en la geometría, pues desarrollaba una cadena de razones simples. El primer paso de este método es la evidencia, en el que debemos evitar tanto la precipitación como la prevención, es decir, no debemos tomar nada como verdadero sin someterlo a duda y no debemos prevenir en exceso diciendo que algo es falso cuando es claro y evidente, que son los criterios de verdad, un conocimiento nítido en mi mente y que sea singular y que obtenemos por medio de la intuición, que consiste en captar las ideas simples evidentes de por sí. En segundo lugar procedemos al análisis, en el que desmenuzamos cualquier problema hasta llevarlo a ideas simples, entendibles por la intuición. El tercer precepto es el de síntesis, en el que debemos concluir desde el razonamiento más simple hasta el más completo, y que sean ambos igual de evidentes. Aquí debemos utilizar el segundo modo de conocimiento, la deducción, es decir una sucesión ordenada de evidencias, de ideas simples. Como paso final establecemos la enumeración en el que repasamos el análisis y la síntesis, o sea, extender la evidencia de la intuición a la deducción.

Una vez establecido el método, Descartes nos explica su moral provisional, por la que adoptará una conducta mientras se ocupa de la búsqueda de la verdad, y bien, esta consta de 4 máximas. Obedecer las leyes y costumbres del país sin seguir ningunas opiniones extremas, ser firme y decidido en las acciones, no dejarse llevar por la fortuna, y por último cultivar nuestra razón.

Una vez ha establecido el método, Descartes se cuestiona como empezar la búsqueda, necesita algún fundamento, por ello da paso a la duda metódica para encontrarlo, y consistirá en el primer paso del método, no admitir nada como verdadero si no es evidente. Duda sobre sus sentidos, pues le han engañado en ocasiones, de los sueños, y en una extrema duda colocaríamos al genio maligno, que dice provocarle equivocación al pensar que ha sido creado por él, pero esta es solo una duda provisional. Finalmente, y como consecuencia de la duda radical, extraerá la primera certeza absoluta, el cogito, ergo sum, pues solo está seguro de que es un ser pensante, y aquí establece una relación entre el pensamiento y la existencia: Pienso luego existo, una verdad indudable y sólida.

Ahora, deberá explicar la realidad extramental, las cosas materiales, a partir de la primera verdad. Procederá a analizar los tipos de ideas encontrándose con las mentales y las realidades objetivas, y entre ellas encontraremos 3 tipos de ideas. Las adventicias, que son ideas que le provienen del exterior. Las facticias, que son las que la mente construye a partir de otras, como un centauro. Y las innatas, que son muy importantes y son las que posee por sí mismo el pensamiento, es decir tiene predisposición a formarlas, como la de ser infinito, que la identifica rápidamente con la idea de Dios. Para demostrar esta existencia de Dios, Descartes utiliza el argumento de causalidad mediante la ida de ser infinito, pues si hay idea hay un ser infinito, y este solo puede ser Dios, esto lo explica mediante la realidad objetiva-realidad formal. También lo explica mediante que Dios es la causa de su ser. Finalmente, y muy importante llega a probar la existencia de Dios partiendo de la idea misma de Dios, pues si existe un ser en tu pensamiento existe también en la realidad.

Hasta aquí, Descartes ha descubierto 3 tipos de realidad, y utilizando la palabra sustancia obtiene la sustancia infinita, Dios, la pensante, el yo, y la extensa, las cosas materiales y el cuerpo. Frente a esta última, Descartes nos habla de las cualidades primarias de las cosas, y solo determina que son claras y distintas, aquellas que pueden expresarse matemáticamente como el volumen, el movimiento y la figura, mientras que las cualidades secundarias como el olor o el calor son subjetivas. Este razonamiento lo lleva a cabo mediante su visión mecanicista de la Tierra, que explicaba que todo funciona como autómatas y que lo puso en funcionamiento Dios.

David LLobell

jueves, 6 de marzo de 2008

Método y razón en Descartes, por Eleonora Chakarova

La razón para Descartes será el arma que, bien empleada, permitirá alcanzar el verdadero conocimiento. Para el buen uso de esta arma será necesario la elaboración y la posterior aplicación de un método, que bien segido nos llevará conseguir el objetivo propuesto.
Así pues, el filósofo frances al margen del extremismo escéptico imperante que dudando de todo era incapaz de aceptar posibilidad alguna de alcanzar un conocimiento verdadero, de los conflictos religiosos, y en contra de la escolástica aristotélica muestra una plena confianza en la razón humana, postura que lo convierte en una de las figuras centrales de entre los seguidores de esta corriente.

De esta manera a diferencia de estos primeros que dudaban de todo pero no conseguían un avance en el desarrollo de su filosofía, Descartes empleará la duda para la elaboración de su método, (de ahí duda metódica) cuya finalidad será encontrar tal verdad que ninguna crítica esceptica podrá derrumbar. Dado que la razón que describe Descartes es una razón matemática será necesario elaborar un método que esté inspirado en tales ciencias. Y una vez determinada la inspiración matematica del método será necesario analizar los cuatro preceptos que lo
constituyen; destaca pues, en primer lugar la evidencia que no es más que la no aceptación como verdadero de aquello que no se percibe de manera clara y distinta y para evitar caer en el error será conveniente no precipitarse y no mantener una actitud de prevención excesiva. Dentro del mismo precepto hallamos el criterio de verdad definido por la claridad que es la presencia nítida de un conocimiento en la mente y y la distinción que es la singularización del conocimiento de entre la pluralidad. Puesto que es más fácil conocer lo simple que lo complejo el filosofo establece como segundo precepto el del analisis que consiste en reducir a partes más simples los problemas complejos con el fin de que sean captados por la intuición de manera clara y distinta. A la analisis la sigue la sintesis que consiste en conversion de las ideas simples en mas complejas siguiendo una cadena deductiva.Y para acabar destacamos la enumeración que es un repaso general de todo lo establecido anteriormente.

Ahora bien , la necesidad de seguir un comportamiento durante la planificación del metodo conllevo al pensador a establecer una moral provisional que representara un modelo de conducta pasajera [no definitiva] basada en: la obediencia de las las leyes y las costumbres de su pais, acciones firmes y constantes , sumisión bajo dominio de los deseos inalcanzables y responsabilización del cultivo y la formación de la razón.


Retomando de nuevo la idea del metódo y destacando la importancia de la duda cartesiana es necesario analizar los "elementos" que se sometieron bajo la especulación de la esta duda metódica. Asi Descartes duda de los sentidos que nos engañan y proporcionan un conocimiento incierto, se duda de la propia existencia del mundo ya que todo puede ser un sueño e incluso se duda de las verdades matemáticas, y en un caso más extremo tal como se recoge en Las Mesitaciones Metafisicas duda de la existencia [admite la posibilidad] de un genio maligno que nos puede estar engañando incluso entonces cuando creíamos haber alcanzado una certeza muy segura.


De entre todas estas dudas pero, brotaba una verdad que ni las más extravagantes criticas de los escépticos podían refutar , "Cogito ergo sum ". Sin duda, era una verdad tan evidente que nadie podría atreverse a contradecirla. El hallazgo de la misma le permitía a su vez establecer el criterio de verdad, la claridad y la distinción. Ademas le permite definir su ser como una sustancia pensante que no necesita de nada para existir sino de Dios, en contraposición del mundo material (res extensa) que esta sometido a las leyes mecanicistas que definen un mundo automata que esta en constante movimiento. Por otra parte definiendo Descartes su ser como sustancia pensante establece el dualismo existente entre alma cuerpo, que aunque independientes estan estrechamente relacionados.


El objetivo era [había sido] conseguido pero era necesario buscar una salida del solipsismo en el cual se encontraba sumergido el filosofo, debía salir de su propio pensamiento para demostar la existencia de la realidad extramental. Para ello, analiza el contenido de su pensamiento cuya forma representaban las ideas, de la cuales se distinguían: las adventicias cuya causa es la percepción sensible, las ficticias fruto de la imaginación y en última instancia las ideas innatas que son connaturales a la razón. Entre ellas se encontraban la idea de perfección , de infinitud de Dios.. Pero tratándose de un ser imperfecto era extraño la posesión de la idea de perfeccion , la que necesariamente tenía que ser originada por un ser perfecto. Este ser perfecto era Dios que como un ser omnipresente , omnipotente , benevolente, que era , era necesario que existiese no solo como contenido mental sino tambien como una naturaleza real, cuya existencia se demostrará a traves de tres argumentos:el argumento de causalidad, el argumento de la idea de perfección y el argumento ontologico que como precedente tiene a S. Anselmo,y que permite demostrar la existencia de Dios a partir de la propia idea de Dios. La demostración de la existencia de Dios le permitía establecer su segunda certeza que es Dios como garante de la existencia del mundo material. Por tanto el mundo material existe y Dios como garante no permitirá que me engañe. Y aunque a veces nos equivocamos el error no es atribulible a Dios sino a nuestra precipitación , excesiva prevención , y nuestra libre voluntad.



De esta manera es pues, como Descartes confinando plenamente en la capacidad de la razón , la convierte en la luz que iluminará la epoca de crisis, una luz que siguiendo el camino de la duda metódica, finalmente alcanza la primera verdad tan anhelada por el frances "Je pense , donc je suis", una verdad que constituye la base sobre la cual se costruye el resto del edificio filosófico.

Eleonora Chakarova

Duda pre-examen Descartes

Va, una pregunta que me acaban de hacer, por si hay seres humanos al otro lado de las pantallas: ¿Por qué habla Descartes de un genio maligno que nos puede engañar?

Le pido a la red que me dé una respuesta, a ver si funciona...

Elecciones 2008

¿Y luego se habla de la importancia del respeto, del derecho, de la diferencia, de los valores y de la educación?

El que no lo ve decididamente es que no quiere verlo,
porque se lo ponen bien fácil.

El que diga que es apolítico
es que no sabe dónde tiene la mano derecha.
(No sé si lo siento, pero no he podido ni querido callarme.)

¡Por favor, si puedes, el día 9 vota!

Duda y Criterio de Verdad, por Anna Roca

En la época de crisis en que Descartes desarrolló filosofía [escribió su filosofía], las disputas entre las distintas corrientes dentro de la Iglesia, así como el desarrollo de una nueva ciencia que dejaba de lado a la de la escolástica aristotélica, generaban un clima de inseguridad en que todo se sometía a duda. [Muy bien. El avance de los conocimientos ponía en tela de juicio conceptos que tradicionalmente habían sido tenidos por incuestionables.] Incluso en la propia filosofía todo era objeto de disputa y además, resurgió un importante movimiento que afirmaba la incapacidad del hombre para conocer la verdad: el escepticismo. Mientras que por otra parte, Descartes, con su concepción de la razón humana como un potente instrumento capaz de conocer la verdad, originó el racionalismo.


Pero con este racionalismo, el filósofo se encontraba ante la necesidad de alcanzar una verdad absoluta y así demostrar que el conocimiento y, con él, la ciencia son posibles. De manera que partió hacia la búsqueda de ésta verdad, cuyas características aún no sabía, y lo hizo mediante una duda sistematizada, la conocida como duda metódica. Así mismo, Descartes deseaba encontrar un método que, bien empleado, permitiese a cualquiera obtener conocimiento, pues él pensaba que la razón era igual para todos los seres humanos, por lo que todos seríamos capaces de alcanzar la verdad siempre y cuando usáramos correctamente el método adecuado. [Verdad-duda-método y razón, muy bien.]


El método de Descartes se basaba en el de la geometría, ya que en el siglo XVII se consideraba [se le atribuye a Galileo, continúa vigente hoy en día. Es un paso más de lo que habían dicho los pitagóricos] que las matemáticas eran el lenguaje en que estaba escrito el mundo y representaban la verdadera realidad. [Así que había que conocer ese lenguaje.] De este modo, tomando a la geometría como referencia, el filósofo establece su método, que constará de cuatro preceptos: el primero es la evidencia, según el cual no se debe aceptar nada como cierto en tanto que no se vea con evidencia que lo es, o lo que es lo mismo, en tanto que albergue alguna duda. En este primer paso se debe tener cuidado para no errar de prevención al no aceptar una verdad evidente, ni precipitarse en alguna que no lo es. El segundo paso, que se corresponde con la intuición, el primer modo de conocimiento, es el análisis. Éste consiste en desmenuzar las ideas más complejas hasta hacerlas lo más simples posible, para luego, mediante la síntesis, ordenarlas siguiendo un orden creciente de complejidad. Éste es precisamente, el tercer precepto, que se corresponde con el segundo modo de conocimiento, la deducción. Y todo esto se concluye con una revisión de lo anteriormente hecho, para comprobar que los pasos se han seguido correctamente. Éste último precepto es la enumeración.


Mientras Descartes se encontraba inmerso en la anteriormente mencionada búsqueda, estableció unas pautas de conducta por las que se regiría de manera temporal. Así formuló las cuatro máximas en que se basaría esta moral provisional, a saber: obedecer las leyes y las costumbres de su país; ser en sus acciones firme y constante; vencerse a sí mismo, esto es, dominar los deseos imposibles antes que estos lo dominen a él; y por último, cultivar su razón y avanzar tanto como pudiese siguiendo el método.


Retomando lo que decíamos acerca de la búsqueda de una primera certeza de la que esté completamente seguro y que sea el fundamento y el principio sólido sobre el que se sustentará la filosofía, en su Discurso del Método, Descartes se sume en una duda metódica. Esta duda, como es habitual en Descartes [ahí, mb, este tipo de giros sin grandes aspavientos, quedan muy bien], se realizará ordenadamente, de tal manera que el filósofo empieza por dudar de los sentidos, pues estos nos engañan en muchas ocasiones. Luego, si nos han engañado alguna vez, como por ejemplo mediante ilusiones ópticas, no nos debemos fiar de ellos pues nos pueden volver a engañar, por lo que no podemos afirmar con certeza que nuestro cuerpo y las demás cosas materiales existen. Seguidamente duda de su capacidad para distinguir la vigilia del sueño, ya que muchas veces tenemos sueños que son tan reales que creemos que estamos despiertos. Por lo tanto, tampoco podemos estar seguros de que estamos despiertos. En última instancia, pero ya en su obra Meditaciones [Metafísica], Descartes lleva la duda al extremo más radical en la conocida como duda hiperbólica. En ésta, se plantea la hipótesis de que exista un genio maligno que le haga engañarse y creer que está en lo cierto cuando en realidad está equivocado. De esto último se deduce que tampoco podemos estar seguros de la certeza de las verdades matemáticas.


Llegado a este punto en que el filósofo francés está encerrado en sus pensamientos, encuentra la buscada primera verdad: el cogito ergo sum. Este famoso enunciado se deduce de la siguiente manera: aún suponiendo la existencia de un Genio maligno engañador, en lo que éste no me podría engañar es en el hecho de que estoy dudando y si dudo es porque pienso, y para pensar es necesario existir, luego si pienso, existo. [Y luego algunos dicen que la duda no es real. ¡Va! También podemos decir que ya San Agustín, en los siglos IV-V había dicho "si me equivoco, existo", con lo que podemos verlo como precedente de Descartes. Sin embargo, en nuestro autor francés tal afirmación ocupa un lugar muy importante que no tiene en el sistema de Agustín de Hipona.]


Gracias a este enunciado Descartes establece el criterio de verdad, que le permitirá encontrar otra verdades evidentes, esto es la claridad y la distinción y además, logra escapar del solipsismo en que estaba sumido. Ahora debe recuperar la existencia del mundo externo, de la cual ha dudado en el primer paso de la duda metódica.


Puesto que, llegados a este punto, sólo está seguro de la existencia de su pensamiento y de los contenidos de éste, debe partir de ellos para encontrar algo que le asegure la existencia de este mundo. Así se dedica a analizar los contenidos de su pensamiento, sus ideas y encuentra que las hay de tres tipos: las adventicias, originadas por los sentidos; las facticias, formadas por la imaginación a partir de otras ideas; y las innatas, las que el ser humano posee por naturaleza. De este modo se da cuenta de que, mientras que de los dos primeros tipos de ideas está claro su origen, no sucede lo mismo con las ideas innatas. Pues la idea de perfección, por ejemplo, que es innata, no puede proceder de un ser imperfecto como él, sino que necesariamente, tiene que haber sido puesta en su pensamiento por un ser perfecto y éste no puede ser otro que Dios. Éste es uno de los argumentos que emplea Descartes para demostrar la existencia de Dios. Utiliza también dos argumentos más: el argumento ontológico [que ya había sido planteado por San Anselmo en el XI], que explica la existencia de Dios a partir de su propia idea, pues para que sea el ser más perfecto que se pueda imaginar, debe existir, por lo que la existencia sería una propiedad de la misma idea de Dios. Y el argumento de causalidad, que es similar al que hemos enunciado en primer término, pero basándose en la idea de infinito, pues los hombres son finitos.


Una vez ha demostrado la existencia de Dios, éste será su garantía de certeza. Esto es así porque Dios es benevolente [ya que esto es más un rasgo de perfección que su contrario], por lo que no puede permitir que me engañe, y más cuando tengo una fuerte creencia en pensar que algo existe. Así, puesto que tengo tendencia a creer que el mundo exterior existe, éste debe existir. Esto se cumplirá siempre que no nos precipitemos en nuestros juicios y no excedamos de prevención.


Ya con todo esto, Descartes distingue los tres tipos de sustancia que existen: la sustancia divina, la res cogitans y la res extensa. Cabe decir que el filósofo entendía por sustancia todo aquello que no necesita de nada más que de sí mismo para existir, por lo que, estrictamente, sólo Dios podría ser considerado sustancia. No obstante, como el pensamiento y la extensión sólo necesitan de Dios para existir, también son considerados sustancias. Con ésta clasificación, Descartes distingue dos componentes en aquello a lo que llamamos “yo”, que a pesar de ser distintos, están íntimamente relacionados: el pensamiento, que es el alma, y la extensión, que se corresponde con el cuerpo. En este dualismo, lo que realmente constituye nuestro ser es el alma pues el cuerpo es considerado como parte del mundo exterior. Con lo cual, el alma es la única que goza de libertad y es la encargada de controlar y dirigir los apetitos y pasiones del cuerpo: Éste último, por el contrario, no tiene libertad, pues se encuentra sometido a las leyes que rigen el universo. Esta manera mecanicista de entender el mundo tiene su origen en los avances científicos, como la explicación de Harvey de la circulación de la sangre [ahí, muy bien, desarrollo muy chulo]. Siguiendo esta teoría, Descartes entiende el universo como una máquina en la que cada componente, con su movimiento, origina el movimiento de otra componente y así sucesivamente se va trasmitiendo el movimiento, como en un reloj de cuerda. Según esta explicación, Dios fue el creador de la materia que existe en el universo y el que originó el primer movimiento, que se ha ido transmitiendo de un cuerpo a otro a otro, indefinidamente.


Para acabar y recordando la pregunta que se nos planteaba [esto no lo digas, parece como si el recorrido hubiera sido gratuito. Y pon un par de lineas más en la conclusión, con la misma contundencia, para darle cuerpo al final], podemos decir que Descartes emplea la duda como un método para alcanzar la primera verdad, las características de la cual desconoce, hasta que la encuentra y puede establecer con ella el criterio que le permitirá encontrar otras verdades evidentes: la claridad y la distinción.


Anna Roca



[Che, Anna, no hay quién te tosa. La prueba irrefutable de que es muy bueno es que parece fácil. Muy buen trabajo.]

miércoles, 5 de marzo de 2008

Página sobre Descartes y Kant


Una dirección sobre Descartes con información bastante equilibrada que puede venir bien para últimos repasos. Pero ojito que nadie se emborrache: nada en exceso.

Es obra de un antiguo compañero de trabajo.

¡Paco, un gusto verte por aquí!

Examen PAU junio 04 (Descartes y Nietzsche)


Examen PAU septiembre 04 (Descartes y Kant)




Blasfemias















Perwiz Kambakhsh fue conducido a uno de los centros de detención de Mazar-e Sharif (Afganistán), como el que se muestra en la fotografía. Este joven de 23 años ha distribuido en la Universidad unos artículos extraídos de internet que analizaban el papel de la mujer en el Islam. Ese es el único motivo por el cual ha sido condenado a muerte.


Aunque en Afganistán la libertad de expresión está reconocida por la Constitución le han declarado culpable en virtud de las "leyes sobre la blasfemia".

Ayuda a Perwiz. Firma esta carta. Somos su única esperanza.

Método y razón en Descartes, por Laura Herrera

Dentro de la filosofía de Descartes aparece el Racionalismo, método [no, sino corriente] por el cual, a partir del uso de nuestra razón, seremos capaces de llegar a cualquier verdad irrefutable, siempre y cuando, sigamos un perfecto esquema que no nos deje equivocarnos y que nos lleve por el camino recto [:] "el Método". [No te compliques, busca una sintaxis fácil. La solución más fácil suele ser la mejor.]

Hay que tener en cuenta que Descartes se sirvió, en la filosofía del siglo XVII, de su contraposición con los escépticos radicales, aquellos que mediante la duda, llegaban a parar a una situación de epojé, o mejor dicho [ojo, sinónimos], de suspensión del juicio. Puesto que no puedo estar seguro de nada, ya que mis sentidos me engañan y de ahí saco el contenido de todo lo que me rodea, es imposible obtener un conocimiento verdadero. Es por eso que, Descartes, decide partir de "la duda metódica" y por medio de la razón, llegar a un conocimiento correcto y, por lo tanto, verdadero de la realidad. Antes [mejor: durante el proceso] de derribar todo conocimiento o ciencia que puede estar manchada a causa de la pluralidad, las diversas opiniones que aquellos que pensaban dieron a cada una de ellas, Descartes se apoyará en una moral provisional en la que pueda tener unas bases hasta que encuentre otro punto de apoyo más probable y creíble. Esta moral se compone de 4 máximas que serán seguidas por el filósofo y dicen así:

1ªMáxima-> obedecer las órdenes que el pueblo me ha inculcado, además de la religión y cultura.

2ªMáxima->ser lo más fiel posible a mis ideas y no cambiar de camino constantemente, pues siguiendo un camino recto, llegaré antes a la verdad.

3ªMáxima->no poseer deseos de los que soy consciente que no podré alcanzar, pues esto lo único que me hará conseguir es la infelicidad.

4ªMáxima->considerada la más importante, es la de cultivar la razón, de modo que mi conocimiento cada vez estará más fortalecido.

[Para el examen, aunque en la cabeza estén de forma esquemática, procurad redactarlas. Queda mejor. Venga, que estamos en 2º de bachillerato, no hay sólo que tener conocimientos, sino presentarlo de forma elegante. Pero va bien, Laura, digo esto porque lo más fácil en esto es hacer esquemas. Seguimos:]

Una vez tenemos esta base donde apoyarnos de manera provisional, habrá que explicar en qué consiste su invento [??, mejor propuesta o algo así] ,y cuáles son sus pasos a seguir:

Pues como la palabra indica <> se refiere al seguimiento de una serie de pasos que siempre tendrán el mismo orden y que bien llevados a cabo, nos aportarán buenos resultados, en este aspecto, nos llevarán hacia la verdad. Descartes, mediante el uso de su razón, llevará a cabo [propondrá] 4 reglas que en conjunto bautiza con el nombre de "el Método":

1ªregla->"evidencia", en la cual, no podemos considerar como verdadero todo aquello que no se muestre de manera clara y distinta, es decir, si en algún caso, aquello que se nos muestra nos proporciona a menor duda, debemos abandonar su análisis e ir hacia otro camino.

2ªregla->"síntesis", una vez tenemos la evidencia, debemos separarla en pequeñas partes de manera que un problema complejo, termina siendo una serie de cuestiones y de sencillo conocimiento. Teniendo esta separación, será el momento de pasar a la siguiente fase.

3ªregla->"análisis", en el cual, desde aquello más simple, hasta el compuesto más complejo, nosotros analizaremos la situación de modo que nuestro conocimiento irá creciendo cada vez más, de forma ordenada y sencilla.

4ªregla->"enumeración", habiendo acabado con todo lo anterior, la última fase será la de separar todo el proceso realizado y cerciorarnos de que no nos hemos equivocado en nada, por lo que ya podemos afirmar una verdad evidente y, por lo tanto incuestionable.

[Inisto -y mira que soy "insistoso"- piensa un momento cómo quedaría esto redactado. Ponte en el momento del examen, si tú tuvieras que corregirlo, y tienes delante el esquema o una redacción en la que la comprensión está bien desarrollada. Pues en esa dirección tenemos que ir. Esquema en la cabeza, texto en el papel. O en el papel puedo hacer el esquema en los primeros minutos del examen y luego lo desarrollo. Que cada uno vaya buscando la forma de trabajar que mejor va con él/ella.]

A partir de la explicación del método, es cuando Descartes nos hace saber su 1ª certeza, aquella en la que ningún escéptico podrá intervenir y negar puesto que es tan evidente que no se puede derribar. Esto es el <<cogito ergo sum>>, es decir, el "pienso, luego soy". Es indiscutible por las siguientes razones:

[Pregunta con mala idea para contestar en los comentarios: si Descartes lo dejó tan claro, ¿cómo es que seguía habiendo escépticos después de él¿ ¿Cómo es que no se los cargó a todos con la pretendida fuerza de su demostración?]

Aunque nosotros estemos durmiendo o despiertos...Nosotros pensamos.
Aunque no sepamos si nuestros sentidos nos engañan...Nosotros pensamos.

Con esta oración [argumento], lo que Descartes intenta expresar [expresa, muestra] es el que existimos como sustancia pensante (res cogitans) pero, hay muchas condiciones como la de que no puedo estar seguro de que los demás existen, o de que yo he pensado o pensaré. Es un enunciado en el que sólo nos podemos referir a nosotros y al presente, ya que nuestra memoria o sentidos pueden engañarnos y hacernos creer otra cosa. [molt bé]

Es así como Descartes entra en el solipsismo, esto es la existencia del pensamiento, de que sólo él exista. Pues para salir de este problema, nos explica su 2ªcerteza "la existencia de Dios". ¿Y cómo nos lo demuestra?, pues de la siguiente manera:

Partiendo de la idea de perfección, Descartes se da cuenta de que tiene una idea de perfección aunque no haya tenido la oportunidad de tener frente a él algo perfecto o de que el mismo sea perfecto, por ello, llega a la conclusión de que, puesto que tiene esa idea en su pensamiento, debe haber un ser que se la haya inculcado, por lo tanto ese ser tiene que ser perfecto (1ªcualidad de Dios), puesto que es perfecto tiene que existir y además no debe dejar que yo, que soy imperfecto, me engañe. Por lo tanto, como la perfección no tiene relación con el engaño, este ser perfecto debe ser aquel que no me lleve hacia la mentira. Por ello, se concluye con que Dios es un ser perfecto, existe y además, como tiene en su la idea de perfección tendrá que ser infinito.

Nosotros existimos gracias a Dios, de él dependemos y si en algún momento llegamos al error, es a causa de nuestra precipitación y nuestra prevención. Además de tener en cuenta al genio Maligno que, aunque no sea citado dentro del Discurso del Método [ok], hemos de saber que es aquel ser que nos engaña continuamente y quiere depararnos [llevarnos, ojo. O mejor, podría llevarnos] hacia el error.

Una vez hablado sobre la razón, el pensamiento y Dios, ante Descartes se muestra el problema de que no podemos estar seguros de que nuestro cuerpo existe y éste estaría dentro de la sustancia extensa (res extensa), entre éste y la res cogitans introduciríamos el dualismo cartesiano, y para más complitud [???], Dios sería la sustancia divina.

[No es que introduciríamos el dualismo: el dualismo consiste en el decir que esas son las dos sustancias que existen. La divina, la que sería propiamente sustancia, ya sabemos que va aparte.]

Para solucionar este último problema citado, Descartes decide emprender una nueva búsqueda y demostrar la existencia de las cosas. Él tiene muy claro que tiene más existencia el alma que el cuerpo, o el amor que el dinero [??? ojo]. Pues pensar no es solo el acto de tener ideas sino también el de sentir...

Y nosotros, que somos seres compuestos, somos más imperfectos que un ser simple. Compuesto se refiere a que tenemos cuerpo y alma, en cambio Dios solo tendría alma, pues el cuerpo le haría imperfecto. [No, no. Dios no tendría alma, no sería pensamiento. Está formado por otra sustancia. No es mero pensamiento.]

También nosotros somos más racionales que los animales, a los que compara como máquinas, de aquí su teoría mecanicista. Para Descartes, estos no tienen pensamiento ya que solo se dejan llevar por sus impulsos. El hombre, por el hecho de tener cuerpo, está regido POR una serie de leyes que conllevan a [constituyen] la teoría mecanicista, y es por ello, que el alma no es libre, pues está dentro de una máquina que no le permite la libertad absoluta, al tener cuerpo, estás bajo regimiento de las leyes gravitatorias, bajo las necesidades que éste pide...como a una máquina tienes que darle combustible, a tu cuerpo debes darle alimento, por lo que solo es un obstáculo para el alma. [Cuidado, ecos platónicos. Para Descartes hay libertad en el pensamiento y necesidad en la extensión. El alma es libre, aunque influida por las pasiones, y el cuerpo ha de seguir las leyes que afectan a los objetos materiales.]

Puesto que el cuerpo y el alma tienen que estar conectados, lo están por medio de la glándula piNeal, situada en la parte más baja del cerebro [entrecejo] (punto débil de la filosofía cartesiana). [No hagáis este tipo de críticas tan dispersas y menos aún entre paréntesis: si se hace una crítica se explica un poco.]

Por lo tanto, dentro de la filosofía cartesiana vemos una serie de ideas principales a las que llega por medio de la duda metódica y gracias al uso del buen sentido o razón. En primer lugar, una verdad que nadie será capaz de derrumbar <<cogito ergo sum>> y en segundo lugar, la existencia de un ser perfecto que nos ha creado y que ha puesto en nosotros la idea de perfección, ser que no necesita de algo o alguien para existir mientras nosotros, compuestos de cuerpo y alma, tenemos que tener a ese Dios para existir y lo mismo ocurriría con el resto de las cosas, pues aquéllas necesitan de nosotros para existir [¿por qué?] aunque hay una gran excepción: "las matemáticas" aquellas que no fueron creadas por nosotros sino descubiertas. [Líneas complicadas.] Una de las causas por las que Descartes hace uso de ellas para la explicación de su método es que las las reglas de la aritmética poseen una gran certeza, de modo que las reglas del método que son parecidas, también nos darán una gran certeza. [Final apresurado, tenías ganas de terminar. Detecto aquí otro intento de asesinato para el que lo lea -sobredosis de comas-, pero aún tengo capacidad pulmonar para acabar el párrafo.]

Laura Herrera


[Buen trabajo. Va saliendo. Bastante información que sigue un hilo conductor. Hay muchas indicaciones por imprecisiones en la expresión. Ten cuidado porque al decirlo con tus palabras a veces se equivoca el sentido. Hazlo fácil, no busques complicar las cosas. Venga que al francés éste le quedan dos telediarios.]

martes, 4 de marzo de 2008

Método y razón en Descartes, por Anna Roca

La filosofía de Descartes tiene una finalidad clara: alcanzar una verdad que sea “tan firme y tan segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos no sean capaces de hacerla tambalear”, así como encontrar el método que le permita llegar hasta ella. Así mismo, y debido a que el racionalismo empezó con él, el instrumento de que se va a servir Descartes en esta búsqueda no va a ser otro que su razón.

Pues bien, Descartes, que como los demás racionalistas tenía una firme creencia en la capacidad de la razón para alcanzar la verdad, buscaba una primera verdad que fuese el fundamento y a la vez el principio de una renovada filosofía. Renovada porque esta ciencia, madre de las demás, [raíz del árbol de las ciencias] se encontraba en una situación de crisis en la que todo era objeto de disputa y de duda, de tal manera que no era posible alcanzar la verdad. Esta situación de inestabilidad venía propiciada por el auge de las corrientes escépticas, que negaban cualquier posibilidad de alcanzar certezas absolutas y proclamaban la suspensión del juicio o epojé como remedio para mantener el alma en calma. En este contexto en que todo se creía [era] susceptible de duda, era imposible el progreso de ningún tipo de ciencia, ya que no se confiaba ni en la propia capacidad del hombre de conocer. Es por ello que el filósofo francés [molt bé, tratarlo con confianza, que ya es conocido] establece un método que servirá de igual manera a cualquier hombre, puesto que la razón es igual para todos, para obtener conocimiento cierto, mientras que a él le servirá para establecer ésa primera certeza, las raíces sobre las cuales crecerá el árbol del conocimiento, con la filosofía y todas las demás ciencias.

Así pues, el método de Descartes se basa en el de la geometría ya que, según considera, es el único que reúne las propiedades necesarias, y consta de 4 preceptos: el primero es la evidencia, que consiste en rechazar sistemáticamente aquello que pueda albergar duda alguna pero con la precaución de no errar por exceso de precipitación al aceptar algo como verdadero prematuramente, ni de prevención, por no aceptarlo ante la evidencia. El segundo es el análisis, mediante el cual se reducen todos los problemas complejos en ideas más simples que resulten más fáciles de resolver. Éstas ideas, de la misma manera que en la evidencia, son percibidas mediante el primer modo de conocimiento, la intuición, que es el más sencillo y cierto. Mientras que la síntesis, que es el proceso de ordenar los pensamientos para llegar desde los más simples hasta los más complejos, siguiendo una cadena de evidencias; seguirá la vía de la deducción, el segundo modo de conocimiento. Por último, el cuarto paso es la enumeración, mediante la cual se revisa y se recuenta lo hecho anteriormente para poder dar el salto definitivo de la intuición a la deducción.

Una vez ya ha establecido el método, Descartes se enfrenta a la necesidad de encontrar una primera evidencia que le permita llevar a cabo los demás pasos del método. Con este fin, se sume en una duda metódica que le servirá, siguiendo un camino ordenado [esto es importante], para llegar a esa primera certeza que será indubitable y que ningún escéptico podrá derrumbar. Es por esto que no se debe considerar la duda metódica del filósofo como una duda real, pues, como su propio nombre indica, es simplemente un método, un instrumento para conseguir llegar a la primera verdad.
De esta manera, el filósofo francés empieza dudando de la fiabilidad de los sentidos, pues resulta evidente que a veces nos engañan, por lo que el conocimiento que nos proporcionan es sólo probable y no le sirve en su empresa. Seguidamente, duda de que pueda estar soñando, es decir, de que pueda distinguir sin error posible la vigilia del sueño, por lo que debe dudar de la existencia de las cosas, incluso de nuestro cuerpo y del mundo material. Y por último, poniéndose en la piel del mayor de los escépticos, se imagina la posibilidad de que exista un genio maligno que le haga engañarse cuando piensa que ha alcanzado la verdad, de manera que no se podía fiar tampoco de las verdades que había considerado siempre irrefutables, las verdades matemáticas. Es en este momento, cuando se encuentra sumido en la duda más radical, que Descartes encuentra la primera verdad, el ya famoso cogito ergo sum, esto es, aunque exista dicho genio maligno, en lo que no me puede engañar es en que estoy dudando y si dudo pienso, luego existo. Ésta es la primera certeza que el filósofo estaba buscando y a partir de ella establece el criterio que le va a servir de ahora en adelante para encontrar otras verdades, esto es la claridad y a distinción.
Otro aspecto importante que se deriva del cogito es el dualismo entre las dos sustancias res cogitans y res extensa, pues puedo estar seguro de que soy en tanto que pienso, o lo que es lo mismo, como pensamiento, mientras que mi cuerpo, si es que existe, es tan solo extensión y no forma parte del “yo”. Así mismo, de este dualismo antropológico, Descartes deducirá más adelante que mientras que el alma es l que yo soy, el cuerpo forma parte del mundo exterior y se encuentra sometido a las leyes que lo rigen, de manera que carece de libertad, que sólo es propia de mi razón. Aquí entra en juego la concepción mecanicista del mundo que se estaba extendiendo en el ámbito científico y que Descartes interioriza.

Pues bien, con el cogito el filósofo ha logrado encontrar el primer principio, no obstante, ahora se encuentra con el problema de encontrarse encerrado en sus pensamientos, inmerso en el solipsismo, puesto que sólo está seguro de los contenidos de su pensamiento. Por esta razón, debe recuperar de algún modo la existencia del mundo exterior y sólo lo puede hacer a partir de lo único que está seguro: de sus ideas. De manera que Descartes procede a analizar las ideas contenidas en su pensamiento y encuentra que las hay de tres tipos: adventicias, facticias e innatas. Las dos primeras no le sirven en su tarea, las una porque provienen de la percepción sensible y las otras porque son creadas por la imaginación; de manera que se queda con las innatas, las que posee el pensamiento de por sí. [Toda esta parte muy buena.] Analizando éstas, encuentra que hay algunas, como la idea de infinito que no pueden tener su origen en él, que es un ser finito. Así encuentra que esta idea sólo puede haber sido introducida en él por un ser infinito, y éste no puede ser otro que Dios. Además de ese argumento, conocido como el de causalidad, Descartes emplea otros dos, el ontológico, que se basa en la misma idea de Dios, y el que se basa en la idea de perfección, pero en suma, los tres vienen a significar lo mismo.

Una vez ha demostrado la existencia de Dios, la hipótesis del genio maligno queda descartada, de tal manera que encuentra en Dios un garante de certeza, puesto que es un ser benévolo, ya que esta cualidad está incluida en su propia idea, y no puede permitir que se equivoque constantemente. Así, si tiene tendencia a creer que algo existe; es precavido en sus juicios, no hierra [?] de precipitación ni prevención y además sigue el criterio de claridad y distinción; aquello que cree que existe, como el mundo exterior, éste existe. De esta manera, puede ir justificando la existencia de las demás cosas materiales que percibe de manera clara y distinta.
Ahora bien, si Dios garantiza la certeza, ¿de dónde proviene el error? Es evidente que de Dios, ése ser perfecto, no pude venir, por lo que se deduce que se origina en nosotros mismos; bien por precipitación o por prevención, bien porque no hemos seguido bien el método o bien [mejor: esto es,] a causa de la libertad de que goza nuestra alma y por la cual se puede equivocar.

Por otro lado, cabe decir que, mientras el filósofo se sumía en todo este proceso racional anteriormente descrito, debía comportarse de alguna manera y es por esto que establece una moral provisional. Ésta contiene las cuatro máximas, que son como unas pautas de comportamiento, que deberá seguir mientras se vea sumido en esa duda interna, como un intento de mantener en pie la fachada del edificio de su persona mientras se está renovando todo por dentro.

Por último y para concluir, recordemos que en su búsqueda Descartes encuentra un fundamento, que considera sólido, sobre el cual asentar la filosofía, para sacarla de la crisis en que se encuentra. Y así, con ella, demostrar que es posible tanto la existencia de las demás ciencias, como, gracias a ellas, el conocimiento de las leyes mecánicas que rigen el universo.

Anna Roca

lunes, 3 de marzo de 2008

Neurofilosofía moral


de un blog que promete

Método y razón en Descartes, por Clara Monzó

Ambos conceptos, razón y método, llegan a confundirse cuando se trata de Descartes. Esto es así, en primer lugar, porque Descartes estrena el período racionalista de la filosofía moderna en el siglo XVII. De este modo, es lógico concebir que la “razón” juegue un papel fundamental en sus preceptos y, precisamente en torno a ella, elaborará su célebre método.

El problema que encara el filósofo y el objetivo que perseguirá es llegar a una verdad indiscutible, algo que sea absolutamente cierto y que no admita posibilidad de duda. Cabe decir que, por lo que respecta al contexto histórico, durante el renacimiento se había producido un retorno a los clásicos y a las corrientes escépticas. Descartes se enfrenta a éstos con el fin de encontrar una verdad en medio de una época de crisis.

El camino que emprende para dicho hallazgo, se basa, precisamente, [como no podía ser de otra manera] en la duda. Sin embargo, hay que distinguir entre la duda sistemática de los escépticos y la cartesiana, la metódica. Como su propia etimología indica (del griego metá-odós: camino-hacia) se valdrá de la duda, aplicada de forma meditada y fundamentada, para llegar a una verdad. Dicho método esta constituido por cuatro pasos: la evidencia, según la cual, no hay que precipitarse en aceptar algo como verdadero y, al mismo tiempo, tampoco recelar de ello en exceso. El segundo paso es el análisis de los problemas hasta que queden divididos a ideas simples aptas para aprehender. El tercero lo constituye la síntesis, mediante la cual, a partir de lo simple se llega, de forma ordenada, a lo complejo. Por último, la enumeración permite hacer recuentos y revisiones de los dos pasos anteriores con el fin de constatar que no se ha omitido nada.

Puede advertirse cómo, para la elaboración del método, se basa en conceptos matemáticos y cabe recordar en este punto su interés por las matemáticas y los tratados de física; hecho que influirá, además, en su concepción mecanicista del mundo. Asimismo, ya que no sabe a ciencia cierta el tiempo que le llevará alcanzar la verdad, elabora una moral provisional, que rigiera su comportamiento durante ese período de tiempo. [Muy elegante la referencia.]

Establecido este principio, Descartes decide poner en duda todo aquello de lo que sea posible dudar. Así, empieza por cuestionar la fiabilidad de los sentidos ya que, como a través de ellos percibimos el mundo material, puede que seamos víctimas de, por ejemplo, ilusiones ópticas. Llega a dudar, incluso de la existencia de las propias cosas, de la realidad material ya que cabe la posibilidad estar confundiendo la vigilia, esto es, la propia realidad, con un sueño. En otra de sus obras [-las Meditaciones Metafísicas-] pondrá en duda los razonamientos matemáticos a través de la llamada duda Hiperbólica o del Genio Maligno.

Finalmente, llega a la verdad que buscaba, a través del propio concepto de duda, de modo que, el hecho de dudar indica que se está pensando y, si se piensa, se es. Llegamos pues al célebre enunciado de Descartes cogito ergo sum, que expresa la simultaneidad necesaria entre el pensamiento y la existencia.

A partir de esta verdad, el filósofo elabora un criterio de verdad de modo que aquellas cosas que cumplan los requisitos de distinguirse de forma clara y distinta serán verdaderas. Al mismo tiempo, en consonancia al cogito se define a sí mismo como res cogitans, es decir, como a sustancia pensante.

No obstante, este hecho lo coloca frente a una situación de solipsismo. El siguiente paso es, por lo tanto, ir reconstruyendo todo aquello que antes había desechado mediante la duda pero, esta vez, partiendo de la base verdadera ya que se encuentra con la necesidad de encontrar una explicación para la existencia de la realidad extramental.

Dicha explicación recae en la idea Dios que, en tanto que idea innata, se forma por una predisposición natural de la razón. Así, Dios, al cual se le atribuyen las cualidades de bondad y veracidad no puede permitir que nos equivoquemos continuamente respecto a la existencia del mundo; de forma que, si erramos, no es por causa de Dios sino por una errónea aplicación del método.

A Dios, al mismo tiempo, en tanto que responde a la idea de perfección, no se le aplica el dualismo cuerpo-alma de los humanos que, si bien son, para Descartes, res cogitans, sustancia pensante, se encuentran necesariamente unidos a la res extensa; es decir, al cuerpo. [Atentos a cómo va paseándose por los temas como si no fuera la cosa.]


Concluimos, pues, que Descartes encuentra en su método, en medio de una época de crisis, una forma de llegar a verdades indiscutibles incluso para los escépticos, valiéndose de la duda metódica como un ejercicio de la razón y que abarcan desde la definición de sí mismo, pasando por el análisis de la existencia de la realidad y las distintas “sustancias”, a la explicación mecanicista del funcionamiento del mundo.

Clara Monzó

[Corchetes del profe]

Método y razón en Descartes, por Rubén Honrubia

El escepticismo se estaba extendiendo por toda la sociedad Renacentista. Esta escuela afirmaba la imposibilidad de alcanzar conocimiento verdadero, ya que la razón era demasiado débil para ese fin. Además, esta actitud lleva a la parálisis de conocimiento, y por lo tanto deberíamos intentar conseguir la paz interior, la epojé, olvidándonos de las disputas.

Después de esta introducción hay que decir que el pensamiento de Descartes es completamente lo contrario al escepticismo, por eso, se enfrenta directamente a él.

Descartes sí que creía en la posibilidad de la razón para conseguir verdades absolutas y poder así construir un sistema de conocimientos indudables para que ninguna suposición, por extraña que parezca, pudiera derrumbarla. Para construir este sistema hay que ponerse en una postura radical. Renovar la filosofía, ya que siempre esta en disputa, dudar de todo, desde sus ideas hasta las creencias de la sociedad, y una vez hecho esto, confiar en la razón para llegar al objetivo.

Pero se necesita algo para conseguir todo esto, se necesita un método adecuado que dirija la razón por el lugar adecuado y que sirva para alcanzar la verdad. No basta solo con tener buen ingenio, hay que saber usarlo bien. Descartes define el método como simples reglas mediante las cuales nadie tomará por falso lo que es verdadero, aumentando gradualmente su conocimiento. Siempre siguiendo estos 4 preceptos:

1-La evidencia, no admitir nunca algo como verdadero si éste está expuesto a duda. Aquí hay que tener cuidado con la precipitación, aceptar como evidente lo confuso sin estar claro; y con la prevención, no tomar como evidente algo claro y distinto. Esto a su vez nos lleva a dos palabras que también conviene comentar, la claridad, una impresión cuyo contenido está inmediatamente presente en el entendimiento; y la distinción, aquella idea clara que esta separada de todas las otras y definida en sí misma en relación con las demás.

2-El análisis, desmantelar todas las ideas complejas hasta dejarlas en lo mas simples posibles.

3-La síntesis, ordenar estas ideas simples, para volver a montar las ideas complejas, pero ya con la claridad y la distinción de estas.

4-La enumeración, volver a repasar todos los pasos para no equivocarse.

Ya una vez sabidos los pasos, se empiezan a usar. Primero de todo, dudar de todo, y a este primer paso le llamamos, la duda metódica. Duda porque es duda, y metódica porque es (que no, que esto es broma, que me está saliendo muy rollera y no quiero que os aburráis. Ya acabo, tranquilos.)

Es en este momento cuando Descartes consigue sacar esa gran primera verdad, se da cuenta de que dudando, el piensa. Y al pensar, él existe, “cogito, ergo sum”. Se da cuenta de que resistiría la teoría más extravagante que se le pudiera ocurrir a cualquiera. A partir de este instante, es cuando uno se puede construir su casa, sin miedo a derrumbarse

Rubén Honrubia

domingo, 2 de marzo de 2008

Descartes, Discurso del Método (Ed.Diálogo), Parte IV, 11

ARGUMENTO DE LA CAUSALIDAD:

Se basa en la teoría de la realidad objetiva de las ideas, es decir, la idea como realidad objetiva o representación de una cosa ha de tener una causa real que sea proporcional a la idea. La idea de un ser infinito debe haber sido causado por un ser cuya realidad en acto sea proporcional a la idea, en definitiva, por un ser infinito.Nosotros somos contingentes e imperfectos, ya que tenemos la causa de nuestra existencia en otros de quienes dependemos. Por lo tanto, tiene que haber un primer ser que no dependa de otro, que sea causa de sí mismo para comenzar la cadena. Y ese es Dios, de donde se infiere que ese ser infinito existe.

ARGUMENTO DE DIOS COMO CAUSA DE MI SER:

Pensando en lo que duda, se da cuenta de que no es perfecto ya que cree que hay mayor perfección en conocer que en dudar, y se pregunta cómo puede pensar en algo más perfecto de lo que él es. Determinando que si puede pensar en algo más perfecto que él, lo ha aprendido de un ser más perfecto. A partir de aquí desarrolla la idea de un ser más perfecto que el suyo, el cual no puede proceder de la nada ni tampoco de sí mismo porque si las perfecciones las hubiese producido él mismo, se las hubiese dado todas, y no las tiene, ya que no puede provenir de algo menos perfecto.
Por lo tanto, esta idea de perfección ha sido puesta en él por una naturaleza más perfecta, Dios.
La existencia es una perfección, por ello tiene que estar en Dios y, por consiguiente, existe.
En conclusión, nosotros somos imperfectos porque dudamos, pero tenemos la idea de perfección. Por lo tanto, ha tenido que ser puesta en nosotros por un ser perfecto, Dios. Estableciendo así una relacion de causa-efecto.

ARGUMENTO ONTOLÓGICO:

En lo esencial, este argumento mantiene "que concebir a Dios es casi la misma cosa que concebir que existe".
Dios es concebido como un ser omnisciente, omnipotente y extremadamente perfecto, lo que implica su existencia, la cual es considerada, por Descartes, como una propiedad puesto que puede ser atribuida a una cosa.
En síntesis, la esencia de Dios implica su existencia, ya que el concepto "Dios" implica perfección, y entre las características de la perfección se encuentra la existencia.

Una vez demostrada la existencia de Dios puede afirmarse su bondad y veracidad y, por tanto, rechazar la hipótesis del genio maligno, ya que engañar es una muestra de imperfección, por lo que no puede darse en Dios.

Yéssica Vizcaíno


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Creo que el ejercicio está bien desarrollado y que resulta más fácil de entender al estar cada parte diferenciada en distintos párrafos.
Por si sirve de algo, los razonamientos se podrían esquematizar así:

A) ARGUMENTO DE LA CAUSALIDAD
La primera prueba se inicia con el párrafo que comienza "Después de lo cual, reflexionando sobre lo que dudaba..." y acaba con "... es decir, para decirlo en una palabra, que fuese por Dios".

Esquematizado el argumento en pasos, podría quedar así:
1- Hay en mi mente muchos pensamientos o ideas
2- Entre esas ideas, las de cosas exteriores (cielo, tierra...) no manifiestan nada más perfecto que yo
3- En consecuencia, esas ideas no prueban que existan tales cosas: puedo haberlas formado yo
4- Pero en mi mente tengo también la idea de un ser más perfecto que yo
5- Esta idea no puedo haberla formado yo, pues lo más perfecto no puede provenir de lo menos perfecto, o de la nada
6- En conclusión, esa idea ha sido puesta en mi por ese ser más perfecto, es decir, Dios, que por tanto existe.

B) ARGUMENTO DE DIOS COMO CAUSA DE MI SER
Comienza a continuación del anterior con " A esto añadí que..." y acaba en "... y en fin, tener todas las perfecciones que podía advertir que estaban en Dios"

Podría abreviarse así:
1- Hay en mi mente ideas de perfecciones que no tengo
2- Si sólo existiese yo, y yo me hubiera dado a mí mismo las perfecciones que tengo, también me habría dado aquellas que no tengo, pero cuya idea está en mí
3- Pero es evidente que no me las he dado, pues no las tengo; como tampoco me he dado las que tengo
4- En conclusión, hay otro ser más perfecto que yo (y ese es Dios) quien me ha dado todo lo que tengo

C) ARGUMENTO ONTOLÓGICO
Empieza con "quise indagar después de esto otras verdades" para llegar a la conclusión que comienza en "por consiguiente..."

Vamos con el esquema:
1- Entendemos por Dios un Ser perfecto, al que no le falta ninguna perfección
2- La existencia, que es una perfección, pertenece pues a la esencia o definición de Dios, como pertenece a la definición de triángulo que sus ángulos sumen dos rectos
3- En conclusión, que Dios, o el Ser perfecto, existe, es tan cierto como una demostración de geometría.

Anabel López