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domingo, 7 de noviembre de 2010

Aprender a ser felices. Psicología. Redes, por MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ




Aunque parezca mentira, las personas optimistas viven más y mejor. De los tres tópicos tradicionales, la salud, el dinero y el amor solo queda el amor para estar felices.

La diferencia entre los que están felices y los que no es simplemente que los que están felices suelen estar en la intensidad de las relaciones con la sociedad y los seres queridos. Los que tienen más amigos y más contacto con la sociedad y sus familias son más felices, tengan la edad que tengan.

Ni la educación, ni el dinero, ni país ni raza influyen para ser feliz, ni siquiera estar saludable.

Todos aquellos que forman parte de un conjunto, aunque sea, por ejemplo un equipo de fútbol son más felices.

A partir de cubrir nuestras necesidades, no hay que tener envidia a los mas ricos, no son más felices.

La felicidad está relacionada con el interior de nuestro cuerpo, los sentimientos más profundos.

Normalmente heredamos el estado de ánimo de nuestros padres. Entre un 25 y 50% la felicidad viene escrita en los genes, a partir de ahí depende de nosotros.

El cerebro es plástico, es decir, de aquellas experiencias negativas podemos aprender y disfrutar de las positivas, por muy negativos que seamos siempre tenemos un margen para mejorar.

Las personas optimistas analizan mucho mas las cosas negativas que una persona pesimista las cosas positivas. El pesimismo o el optimismo moldean nuestras ideas.

Las emociones son una guía que orienta el organismo, pero si siempre marca el mismo sitio no sirve de nada, tanto si es para felicidad como para tristeza.

Hacer lo que a uno le gusta sin importarle si sirve de algo o no, solo por disfrutar haciéndolo, nos hace sentirnos mas útiles y plenos, por tanto, conseguiremos la felicidad.


Por MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ, 1º Bach.

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