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domingo, 4 de mayo de 2008

Kant: Ciencia y metafísica, por Anna Roca

La Crítica de la Razón Pura de Kant se centra en el análisis y solución del problema de la metafísica, entendida ésta en el sentido de metafísica tradicional: una pretendida ciencia, madre de las demás, que abarcaba desde los principios del mundo físico hasta la moral, pasando por el conocimiento y la verdad. El problema de este “saber” era la situación de crisis en que se encontraba, pues la falta de consenso entre las dos grandes corrientes filosóficas del momento, racionalismo y empirismo, le impedía avanzar de modo satisfactorio.

Así la preocupación de Kant se basa en descubrir en qué falla la metafísica, qué es lo que le impide progresar como lo hacen las ciencias naturales; porque era evidente que estas ciencias, especialmente la física, estaban teniendo un gran éxito. En consecuencia, el filósofo alemán se pregunta cuál es el método que siguen dichas ciencias, qué es lo que les permite elaborar conocimientos verdaderos y universales –que de no ser así no serían conocimiento.

De esta manera, Kant inicia una búsqueda del método (ojo Descartes) y de las características de las ciencias para, una vez las haya encontrado, compararlas con la metafísica y ver si las cumple y es realmente una ciencia, o bien, si debe abandonar este calificativo y reservarse para otro tipo de tarea menos pretensiosa epistemológicamente hablando. Todo esto se realizará mediante un análisis crítico de la razón –de ahí el nombre de la obra- que se cuestionará a si misma, como si de un tribunal se tratase; esto es, a través de la conocida como filosofía crítica.


En primer lugar, Kant destaca la importancia de la experiencia: es el origen del conocimiento científico. El hecho de que el filósofo otorgue un papel tan importante a la experiencia se debe a que Hume, con su Crítica al principio de causalidad, le hizo “despertar del sueño dogmático”. Es decir, Kant se percató de lo cierta y contundente que era la crítica de Hume, y esto le hizo darse cuenta de que para obtener conocimiento no era suficiente con el mero uso de la razón, como pretendían los racionalistas, sino que más bien era como decían los empiristas: tenía su origen en la experiencia. Pero aceptar esto resultaba peligroso, pues podía llevar al escepticismo y abandonar la búsqueda de cualquier tipo de conocimiento seguro. Es por esto que el filósofo alemán pone a la experiencia dentro de sus límites, pues es necesaria para que se dé el conocimiento, pero no es suficiente porque de ella no se pude obtener conocimiento necesario y universal. Esta es la conocida síntesis kantiana, que unifica el racionalismo y el empirismo y determina los dos pilares necesarios para el conocimiento, ya que, en palabras del propio Kant: “Pensamientos sin contenidos son vacíos, intuiciones sin conceptos son ciegas”.

En este punto cabe plantearse qué es la experiencia para Kant. Pues bien, para nuestro filósofo la experiencia está formada por dos tipos de elementos: aquellos que el sujeto percibe a través de los sentidos, de la sensibilidad; y aquellos que el sujeto cognoscente aporta. Los primeros son los datos que, como una marea abrumadora, nos llegan del exterior si ton ni son (hmmm) a través de la sensibilidad. Mientras que los segundos consisten en las condiciones bajo las cuales las personas percibimos el mundo exterior, o lo que es lo mismo, son los elementos “a priori”, y representan una aportación muy importante de la filosofía kantiana.

Estas condiciones “a priori” de la sensibilidad son las que permiten al sujeto captar todas las percepciones de una manera coherente, como un algo con sentido y no como un conjunto caótico. Además, intervienen de manera inmediata en nuestra forma de percibir, es decir, en cuanto captamos un objeto le imponemos dichas condiciones, que son el espacio y el tiempo, y son absolutas. Es por el hecho de ser aportadas por el sujeto que son independientes del objeto pero a su vez, necesarias para nosotros, pues nos sería imposible imaginarnos cualquier cosa sin imponerle instantánea e involuntariamente un espacio y un tiempo. Estas condiciones trascendentales son, por lo tanto, la forma, el modo en que percibimos.

Como consecuencia de esto, resulta evidente que nos será imposible captar lo que son las cosas del mundo exterior en sí, lo que Kant denomina “noúmenos”. En lugar de ello, nos deberemos conformar con tener una percepción subjetiva del objeto –en tanto que no se corresponde con lo que éste es exactamente-, condicionada por nuestra forma de captarlo, lo que se denomina fenómeno, y que será igual para todos los seres humanos, pues todos le imponemos las mismas condiciones. Así, cuando hablemos de sujeto, éste no se referirá a un individuo en particular, sino a un sujeto trascendental, general.



Tras tratar la experiencia en la parte de la Crítica de la Razón Pura llamada Estética trascendental, Kant pasa a analizar el segundo estadio del conocimiento en la Analítica trascendental.

En esta parte, el filósofo se centra en el entendimiento: nuestra manera de conocer, de comprender lo que nos viene dado por la experiencia. De este modo, también en nuestra comprensión del mundo existe una síntesis de dos componentes: lo que nos da la experiencia y lo que nosotros aportamos para poder entenderlo. Así partiendo del fenómeno de que hablábamos antes, el sujeto cognoscente aporta los conceptos que le permiten comprenderlo. Y es mediante estos conceptos y las relaciones que establecemos entre ellos como los seres humanos formamos juicios, que son la verdadera base del conocimiento.

Ahora bien, no existen conceptos de infinitos tipos sino que la variedad de estos está completamente ligada a los tipos de juicios que existen. Kant distingue entre doce tipos de juicios, por lo que consecuentemente, existen doce tipos de categorías en las que se organizan los conceptos. Y estas categorías son trascendentales, es decir, son las condiciones “a priori” del entendimiento, que posibilitan nuestro pensamiento. De tal manera que si la sensibilidad nos presentase un fenómeno que no encajase dentro de nuestras categorías, no nos sería posible conocerlo.

Con esto, Kant determina nuestra forma de conocer y convierte al conocimiento en algo activo, pues el sujeto interviene en su construcción.


Una vez establecida la importancia de la experiencia como base del conocimiento científico y la necesidad de los juicios para construir conocimiento, es necesario que retomemos la cuestión de las bases de la ciencia.

Teniendo en cuenta los dos factores que intervienen en el conocimiento, resulta evidente que la ciencia, como conocimiento que es, debe estar formada por ambos. Así pues, ¿cuáles son los juicios propios de la ciencia que le permiten consolidarse como conocimiento? La respuesta es los juicios sintéticos “a priori”.

Estos juicios han de ser sintéticos porque para hacer avanzar el conocimiento es necesario que aporten información nueva sobre aquello de lo que hablan y han de ser “a priori” porque tienen que ser validos independientemente de la experiencia.

Pero esto no significa que la experiencia no sea necesaria, pues como hemos visto sí que lo es, sino que la validez de estos juicios, la verdad que hay en ellos, no depende de la experiencia (ojo). Esto se debe a que si la validez de los juicios y con ellos del conocimiento, dependiese de cada caso particular, el conocimiento no sería ni universal ni necesario y los empiristas estarían en lo cierto. No obstante es evidente que el conocimiento tiene estas características y el ejemplo es la ciencia. Por lo tanto, si la necesidad y la universalidad no están en la experiencia, que es contingente y particular, ¿de dónde proceden? Obviamente del sujeto cognoscente, que las aporta -de la misma manera que otros elementos- a priori, independientemente de la experiencia. Este cambio que pasa a afirmar que la necesidad la pone el sujeto es lo que se conoce como Giro copernicano.

Y de esta manera es como Kant justifica la posibilidad de que exista conocimiento, aunque este siempre se referirá a los fenómenos y nunca a lo que son las cosas en sí.


Tras ver cuales son las características que hacen de la ciencia un saber fiable (necesario), sólo queda compararlas con la metafísica para comprobar si las cumple, lo cual se realiza ya en la parte de la Dialéctica trascendental. La respuesta es claramente negativa: la metafísica no puede ser una ciencia porque prescinde de toda experiencia, no se ocupa de los fenómenos, por lo que nunca podrá elaborar juicios sintéticos a priori. Consecuentemente su problema es que le ha dado demasiado valor al sujeto, adentrándose en una ilusión trascendental que le ha hecho creer que podía originar conocer (?) cuando sólo puede pensar, pues se ocupa de los noúmenos.

La metafísica, por tanto, debe abandonar sus pretensiones de establecerse como conocimiento. Pero esto no significa que deje de tener importancia, sino más bien todo lo contrario: la metafísica pasará a ocuparse del mundo trascendente de los valores y los ideales.

En este sentido, la metafísica se encuentra en el ámbito de la razón pura y es una tendencia natural de los seres humanos, pues se ocupa de asuntos de los que no nos podemos resistir a preguntarnos: alma, mundo y Dios. Pero además de esto, también tiene la función de regular y dirigir al entendimiento, de ordenar los juicios.


En conclusión, Kant supera los problemas de la filosofía de su época y le da un giro completo, centrando el interés en el sujeto que conoce en lugar de en el objeto conocido. Provoca así que se abandone cualquier pretensión de conocer la realidad en sí y que se ciña la preocupación a lo que nosotros en cuanto que sujetos podemos conocer y cómo lo hacemos. Con ello la metafísica puede por fin, volver a tener la posición privilegiada que tenía en sus principios, pero eso sí, siempre teniendo en cuenta sus limitaciones y sin perder de vista la necesidad de una crítica.

Anna Roca

15 comentarios:

Oscar Fernández dijo...

Anna,muy bueno. Potente y cuidadosos a la vez.

Elementos a añadir, a tener en cuenta por los que repasen por aquí: lo de los juicios sintéticos a priori y de dónde vienen; trascendental VS trascendente; los cuatro sentidos de metafísica; dogmático como que no ha realizado la crítica.

Es que nuestro amigo dijo muchas cosas.

Anónimo dijo...

Anna:
En el séptimo párrafo me he rayado un poco...he puesto dos veces noúmeno en lugar de fenómeno xDD

Una cosa, ¿que significa el hmmm?

Luego, cuando puse lo del método no me quedé muy convencida, pero me referia al método quye siguen las ciencias para establecer conocimiento. ¿Mejor no lo pongo así? La verdad es que sí que suena un poco a Descartes....

Y...¿el "ojo" ese que hay por ahí cuando hablo de los juicios sintéticos a priori?

Una última cosa, me parece que he hecho una redacción demasiado larga...a lo mejor me he extendido contando alguna cosas que no eran tan importantes ¿no?

Anónimo dijo...

No cabe duda de que el texto está muy bien hecho, argumentado y cohesionado pero tratándose de Anna... vamos a hacerle unas pequeñas anotaciones que seguro responderá con amenazas. Aún así correré el riesgo:
- Personalmente no me ha quedado claro el párrafo de los 12 tipos de juicios. Me parece que no está bien explicado y creo que debemos verlo más detenidamente este tema en clase. En esa parte del texto también deberías haber insistido en los tipos de juicios. El resto de crítica es acerca de haber explicado términos como dogmatismo, escepticismo, trascendental o trascente.
De todos modos, Anna te felicito( no vaya a ser que me rompas el otro brazo...). Oscar Requena

Anónimo dijo...

Anna:
Sería un poco cruel por mi parte dejarte más incapacitado de lo que ya estás (por lo del brazo digo) y además todos sabemos que en el fondo soy hasta buena persona xDDD

Me parece bien la crítica de los juicios, no sabía muy bien como engancharlo y esa me pareció la mejor forma. Pero me comenré un poco más el coco la próxima vez

Lo que no entiendo es la segunda crítica: ¿que es lo que no te parece bien la explicación que he dado o que lo haya explicado?¿o que?

Y óscar te agradezco tu crítica de verdad. Además viene bien porque esto está vacío y se echan de manos los debates (sobre todo entre el pollo y tu xDD)
Chaoo

Anónimo dijo...

Jeje me alegro de que te lo tomes así ;) Lo de la segunda crítica es posible que sean más unas dudillas mías que una mala explicación tuya. Esta noche me estudiaré mejor esa parte (la tabla esa de los juicios) y si tengo ganas (que no creo) y no tengo sueño... te responderé aquí, si no, mañana lo hablamos en clase con Oscar. La verdad es que esto si que ha estado vacío demasiado tiempo pero con el "etré" pre-selectivo y lo rapido que nos hemos cepillado a Kant... no ha habido para más...
Sobre las discusiones entre yo y Cristian; está todo hablado, no hemos dado una tregua ya que yo tengo un brazo roto y el al fin y al cabo... es un animal. xDD
Venga voy a leer un poco los textos de Clara y de Eleonora y asi le dejo descansar a mi dedo índice xD
Xaooo

Pepito dijo...

"Pero esto no significa que la experiencia no sea necesaria, pues como hemos visto sí que lo es, sino que la validez de estos juicios, la verdad que hay en ellos, no depende de la experiencia (ojo)"


Pues eso, que a mi sigue sin quedarme para nada claro por qué todo el conocimiento pronciene en última instancia de la experiencia pero los juicios "a priori" son independientes de la misma. Supongo que lo habré captado mal y que es por eso que no me entero..


Y respecto a trascendental y trascendente.. Trascendental tengo claro que debe de ser entendido como "a priori", o sea, independiente de la experiencia. Pero la palabra trascendente.. ¿Qué pinta por ahí?

Oscar Fernández dijo...

Anna,
sólo he visto una vez que noumeno estaba mal, ya está cambiado.

El "hmmm" pide más precisión en la expresión escrita.

Kant no busca un método, sino una característica definitoria de la ciencia. Y para un corrector de selectivo ni te cuento.

El "ojo" viene porque esa formulación no me termina de gustar. Creo que es porque su verdad sí que depende de la experiencia, y que una cosa distinta es que sepamos que son ciertos independientemente de la experiencia. Pero lo tengo que pensar, que no son horas.

Anna, el texto no es demasiado largo. El del examen hazlo un poco más orientado a la pregunta, pero cuenta lo que puedas.

Oscar, creo que el pollo se pasó con lo del brazo. Hay formas más racionales de resolver las diferencias. Cuando alguien da el brazo a torcer es lo que pasa.

Oscar Fernández dijo...

Anna, el texto es muy bueno, le sacamos punta porque nos metemos con todos.

Pepe, ahí le has dado. Gracias por traer luz a la neurona que tengo de guardia.

No es que los juicios a priori sean independientes de la experiencia. Lo que sucede es que nosotros sabemos que son ciertos independientemente de la experiencia.

Hay una relación entre esos juicios y la experiencia, sí. Pero para saber que son ciertos yo no tengo que acudir a la experiencia.

Pepe, no vengas con que no se te dan bien estas cosas, el tema es que le dedicas poco tiempo. Mira el epitafio de Don Manuel.

"Trascendente" quiere decir más allá de la experiencia, o sea, los temas que Kant deja para la razón práctica.

Pepito dijo...

Tranquilo que hoy ya me he cepillado el contexto, los apuntes y las tres redacciones, mañana espero poder escribir algo mínimamente a la altura de las circunstancias, XD

Anónimo dijo...

Me pitaban los oídos xD
A mi parecer está bastante bien el texto. Se ve que estoy perdiendo facultades.
Como crítica del texto básicamente lo que ha dicho Oscar (Oscar profe, el otro es Ascor xD). Hay una párrafo que no me ha quedado claro, pero me lo volveré a leer.
En contestación a Ascor, lo de las 12 categorias está "bien" explicado. Simple y compacto. Tampoco es cuestión de nombrar las 12 categorias y decir a que tipo de juicio pertenece. Está muy bien que te lo sepas, pero yo creo que si te pones a corregir un examen y ves que te meten los nombres de los juicios y las categorias dices: "Su p*** madre... Ahora tengo que mirar el libro para ver si las ha puesto bien" xDD
No es comestible eso.
En cuanto a lo de definir trascendetal, etc, pues no creo que haga falta, porque se supone que lo corrige un licencado (¿o doctorado? xD) en filosofía, no Rita "la cantaora" (un dicho me mi padre xD).
En resumen, que el texto está muy bien, pero para ser una señora (o señortia xD) redacción, supongo que tendrías que enrollarte un poco más, pero ya lo digo, a mí me mola xD.
En respuesta a lo del brazo, era de esperar. Yo conozco a un chabal que tuvo una discusión conmigo por un blog y a los 2 meses... pum! un pack de yogures caducado en la nevera. Que cabestro...
¿Por qué siempre me enrrollo tanto escribiendo aquí? De todas formas xD. Muy bueno el texto Anna xD.
Y Ascor, mejorate pronto....para poder partirtelo otra vez.

Bona notte! (¿Se escribe así? xD)

PD: Pr si no se ha notado todavía quien soy, soy Rubén.

PD2: La verdad es que no xD. Soy Christian xD

Anónimo dijo...

Eh! lo de Ascor que no "trascienda" de este blog. Otro significado del verbo, por si habían pocos... Respecto al comentario del señor Alite... visto que no es "trascendente" para que aprobemos el examen y que ya he comprobado cómo su alma irracional(un poco de Platón) puede destruir la anatomía humana, mejor haré caso omiso y dedicaré el resto de tarde para estudiar valenciano y si es posinle hacer una miniredacción sobre Don Manué Kant de Lopera (parida).
Enga ya os preparo un texto para criticar... algunos irracionalmente claro está.

PD: Soy Oscar, no Ascor xD

Anónimo dijo...

Christian:
¿Qué no sirven para aprovar el examen? Habló "Don provechoso" xD
Enga, vete por ahí antes de que te rompa el otro xD.

Anónimo dijo...

Anna:

Sí si pero aquí todo el mundo crtitica y dice que va a hacer textos pero no los hace...vengaa que tengo ganas de criticaros un poco a vosotros también!! xDD

Oscar Fernández dijo...

Anna, te sobra la razón, también en sentido kantiano.

Maria dijo...

Buscando por internet información sobre Kant, encontré este blog.

Darles la enhorabuena por todo el contenido que me ha parecido muy interesante.

Es sorprendente como se puede trabajar de forma amena.



Gracias.




Maria