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martes, 4 de marzo de 2008

Método y razón en Descartes, por Anna Roca

La filosofía de Descartes tiene una finalidad clara: alcanzar una verdad que sea “tan firme y tan segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos no sean capaces de hacerla tambalear”, así como encontrar el método que le permita llegar hasta ella. Así mismo, y debido a que el racionalismo empezó con él, el instrumento de que se va a servir Descartes en esta búsqueda no va a ser otro que su razón.

Pues bien, Descartes, que como los demás racionalistas tenía una firme creencia en la capacidad de la razón para alcanzar la verdad, buscaba una primera verdad que fuese el fundamento y a la vez el principio de una renovada filosofía. Renovada porque esta ciencia, madre de las demás, [raíz del árbol de las ciencias] se encontraba en una situación de crisis en la que todo era objeto de disputa y de duda, de tal manera que no era posible alcanzar la verdad. Esta situación de inestabilidad venía propiciada por el auge de las corrientes escépticas, que negaban cualquier posibilidad de alcanzar certezas absolutas y proclamaban la suspensión del juicio o epojé como remedio para mantener el alma en calma. En este contexto en que todo se creía [era] susceptible de duda, era imposible el progreso de ningún tipo de ciencia, ya que no se confiaba ni en la propia capacidad del hombre de conocer. Es por ello que el filósofo francés [molt bé, tratarlo con confianza, que ya es conocido] establece un método que servirá de igual manera a cualquier hombre, puesto que la razón es igual para todos, para obtener conocimiento cierto, mientras que a él le servirá para establecer ésa primera certeza, las raíces sobre las cuales crecerá el árbol del conocimiento, con la filosofía y todas las demás ciencias.

Así pues, el método de Descartes se basa en el de la geometría ya que, según considera, es el único que reúne las propiedades necesarias, y consta de 4 preceptos: el primero es la evidencia, que consiste en rechazar sistemáticamente aquello que pueda albergar duda alguna pero con la precaución de no errar por exceso de precipitación al aceptar algo como verdadero prematuramente, ni de prevención, por no aceptarlo ante la evidencia. El segundo es el análisis, mediante el cual se reducen todos los problemas complejos en ideas más simples que resulten más fáciles de resolver. Éstas ideas, de la misma manera que en la evidencia, son percibidas mediante el primer modo de conocimiento, la intuición, que es el más sencillo y cierto. Mientras que la síntesis, que es el proceso de ordenar los pensamientos para llegar desde los más simples hasta los más complejos, siguiendo una cadena de evidencias; seguirá la vía de la deducción, el segundo modo de conocimiento. Por último, el cuarto paso es la enumeración, mediante la cual se revisa y se recuenta lo hecho anteriormente para poder dar el salto definitivo de la intuición a la deducción.

Una vez ya ha establecido el método, Descartes se enfrenta a la necesidad de encontrar una primera evidencia que le permita llevar a cabo los demás pasos del método. Con este fin, se sume en una duda metódica que le servirá, siguiendo un camino ordenado [esto es importante], para llegar a esa primera certeza que será indubitable y que ningún escéptico podrá derrumbar. Es por esto que no se debe considerar la duda metódica del filósofo como una duda real, pues, como su propio nombre indica, es simplemente un método, un instrumento para conseguir llegar a la primera verdad.
De esta manera, el filósofo francés empieza dudando de la fiabilidad de los sentidos, pues resulta evidente que a veces nos engañan, por lo que el conocimiento que nos proporcionan es sólo probable y no le sirve en su empresa. Seguidamente, duda de que pueda estar soñando, es decir, de que pueda distinguir sin error posible la vigilia del sueño, por lo que debe dudar de la existencia de las cosas, incluso de nuestro cuerpo y del mundo material. Y por último, poniéndose en la piel del mayor de los escépticos, se imagina la posibilidad de que exista un genio maligno que le haga engañarse cuando piensa que ha alcanzado la verdad, de manera que no se podía fiar tampoco de las verdades que había considerado siempre irrefutables, las verdades matemáticas. Es en este momento, cuando se encuentra sumido en la duda más radical, que Descartes encuentra la primera verdad, el ya famoso cogito ergo sum, esto es, aunque exista dicho genio maligno, en lo que no me puede engañar es en que estoy dudando y si dudo pienso, luego existo. Ésta es la primera certeza que el filósofo estaba buscando y a partir de ella establece el criterio que le va a servir de ahora en adelante para encontrar otras verdades, esto es la claridad y a distinción.
Otro aspecto importante que se deriva del cogito es el dualismo entre las dos sustancias res cogitans y res extensa, pues puedo estar seguro de que soy en tanto que pienso, o lo que es lo mismo, como pensamiento, mientras que mi cuerpo, si es que existe, es tan solo extensión y no forma parte del “yo”. Así mismo, de este dualismo antropológico, Descartes deducirá más adelante que mientras que el alma es l que yo soy, el cuerpo forma parte del mundo exterior y se encuentra sometido a las leyes que lo rigen, de manera que carece de libertad, que sólo es propia de mi razón. Aquí entra en juego la concepción mecanicista del mundo que se estaba extendiendo en el ámbito científico y que Descartes interioriza.

Pues bien, con el cogito el filósofo ha logrado encontrar el primer principio, no obstante, ahora se encuentra con el problema de encontrarse encerrado en sus pensamientos, inmerso en el solipsismo, puesto que sólo está seguro de los contenidos de su pensamiento. Por esta razón, debe recuperar de algún modo la existencia del mundo exterior y sólo lo puede hacer a partir de lo único que está seguro: de sus ideas. De manera que Descartes procede a analizar las ideas contenidas en su pensamiento y encuentra que las hay de tres tipos: adventicias, facticias e innatas. Las dos primeras no le sirven en su tarea, las una porque provienen de la percepción sensible y las otras porque son creadas por la imaginación; de manera que se queda con las innatas, las que posee el pensamiento de por sí. [Toda esta parte muy buena.] Analizando éstas, encuentra que hay algunas, como la idea de infinito que no pueden tener su origen en él, que es un ser finito. Así encuentra que esta idea sólo puede haber sido introducida en él por un ser infinito, y éste no puede ser otro que Dios. Además de ese argumento, conocido como el de causalidad, Descartes emplea otros dos, el ontológico, que se basa en la misma idea de Dios, y el que se basa en la idea de perfección, pero en suma, los tres vienen a significar lo mismo.

Una vez ha demostrado la existencia de Dios, la hipótesis del genio maligno queda descartada, de tal manera que encuentra en Dios un garante de certeza, puesto que es un ser benévolo, ya que esta cualidad está incluida en su propia idea, y no puede permitir que se equivoque constantemente. Así, si tiene tendencia a creer que algo existe; es precavido en sus juicios, no hierra [?] de precipitación ni prevención y además sigue el criterio de claridad y distinción; aquello que cree que existe, como el mundo exterior, éste existe. De esta manera, puede ir justificando la existencia de las demás cosas materiales que percibe de manera clara y distinta.
Ahora bien, si Dios garantiza la certeza, ¿de dónde proviene el error? Es evidente que de Dios, ése ser perfecto, no pude venir, por lo que se deduce que se origina en nosotros mismos; bien por precipitación o por prevención, bien porque no hemos seguido bien el método o bien [mejor: esto es,] a causa de la libertad de que goza nuestra alma y por la cual se puede equivocar.

Por otro lado, cabe decir que, mientras el filósofo se sumía en todo este proceso racional anteriormente descrito, debía comportarse de alguna manera y es por esto que establece una moral provisional. Ésta contiene las cuatro máximas, que son como unas pautas de comportamiento, que deberá seguir mientras se vea sumido en esa duda interna, como un intento de mantener en pie la fachada del edificio de su persona mientras se está renovando todo por dentro.

Por último y para concluir, recordemos que en su búsqueda Descartes encuentra un fundamento, que considera sólido, sobre el cual asentar la filosofía, para sacarla de la crisis en que se encuentra. Y así, con ella, demostrar que es posible tanto la existencia de las demás ciencias, como, gracias a ellas, el conocimiento de las leyes mecánicas que rigen el universo.

Anna Roca

8 comentarios:

AnNy* dijo...

Óscar (profe), o bien te has cansado de poner corchetes, o bien no te ha dado tiempo, o bien es que, como yo ya decía, hacer las cosas annamente es hacerlas bien xDDD

Espero las crtiticasss pero constructivas eee!!

Dewww!

Anónimo dijo...

clara:
como siempre, cuando se trata de tí encuentro pocas cosas criticables..
aún así creo que el hecho de intentar abarcar todos los temas, lleva a que en algunos momentos tu redacción resulte un poco densa. cuando comentas el dualismo cuerpo-alma, me parece que no queda claro que sí, que soy solo "res cogitans" pero qe inebitablemente ésta queda unida al cuerpo.
también el la contextualización, te centras demasiado en los escépticos y quizá podría contraponerse su doctrina a la descartes pero algo más resumido.
puede que quedara más apropiado comentar la duda metódica , aporvechando lo de lso escepticos y hacerasi antes el hincapie en las distintas concepciones de la duda. lo mismo pasa con la referencia a la moral provisional, que queda algo descontextualizada y aque a lo mejor podrias haberla tratado justo después de la explicación de los pasos del método, o incluso antes.
en cuanto a los argumentos para la explicación de la existencia de dios, creo que no se entiend emuy bien "el argumento ontológico se basa en la idea de dios"no es eso exactamente, si no me equivoco
y ya por último, en el ultimo parrafo hay una parte, cuando hablas de los atributos de dios que no la entiendo, creo que por los punto y coma, que quedan muy extraños,xDD
de todas formas, k conte que son criticas punntuales. yo no sabia como meter lo de los tipos de ideas y a ti te ha salido muy bien, como todo,xD

Anónimo dijo...

Anna:

Ya.. la verdad esq lo de la moral provisional se me quedó un poco colgado...y lo demás tb es cierto xDD
En cuanto a lo del argumento ontológico, puede q no haya quedado bien explicado, xo si q es explicar la existencia de dios a partir de la propia idea de dios, al menos eso quería decir cuando lo puse...

Oscar Fernández dijo...

Anna,

vi rápido el texto y salí de casa, así que no tuve tiempo de comentarlo. Como en la ferretería no quedaban corchetes lo escribo aquí. Bueno, luego algún corchete encontré por casa.

Vamos a hilar fino, que la ocasión lo merece. Lo primero que es un texto muy chulo, serio y solvente, de modo que lo que digo no es decir nada que vaya mal, sino preguntas de qué te parecería si...

1º párrafo (§). Lo dejaría en que su objetivo es alcanzar una verdad segura... dejando la cuestión del método como el camino que llega a ella. Para conseguir ese objetivo ha de buscar un camino.

2ª§. Metafísica como raíz del árbol de las ciencias, cuyo tronco es la física y las ramas...

Final del 3ª§: "...salto definitivo de la intuición a la deducción." Ese punto no lo veo. No sé si es resultado de que te empeñas en hacer coincidir los preceptos del método con la argumentación de la búsqueda de la primera certeza. Mi opinión, que podemos discutir, es que ambas cuestiones se refieren a lo mismo, sí, pero que al buscar la equivalencia en concreto surgen problemas. Me gustaría que me mostraras si me equivoco. (No lo digo de forma retórica, va en serio.)

4º§. "Es por esto que no se debe considerar la duda metódica del filósofo como una duda real..." Me parece que el libro también lo dice, pero yo no lo veo para nada. ¿Cómo que no es una duda real? Se pueden hacer objeciones a presupuestos de lo que dice, pero sí que es una duda real, ¿no te parece?

-El dualismo no se deriva directamente del cogito. O sea, lo que tiene claro es su existencia como pensamiento, mientras que la existencia de la extensión aún no ha sido establecida.
La entrada que le has dado al "mecanicismo" ha sido muy buena.

-Moral provisional. Más que mantener en pie la fachada queda más claro el irse a vivir a una tienda de campaña mientras te arreglan la casa, no? ¿Fachada jugando con el doble significado de estructura y apariencia?

-Muy buena la referencia a las leyes mecánicas con que termina el texto. Una buena prueba de cómo se puede hablar de lo que una quiere mientras contesta a lo que le preguntan.

-Anna, chiquilla, los corchetes para adornar el texto [y como los había encontrado...] y los comentario para que te pienses un par de cosas. Atentos a que lo más importante no es hacer ahora el texto perfecto, sino desarrollar la cintura que permita hacer uno muy bueno en el examen.

El texto es sólido, estructurado y con mucha información. Pensado y colocado con cuidado. Esto sí que es hacer las cosas annamente, sí señor. Me quito el sombrero.

Anónimo dijo...

Anna:

Creo que los primeros puntos de tu comentario, óscar, los hemos hablado hoy en clase así que me quedan pocas cosas por decir

Con respecto a lo del 4º párrafo, yo creo que no es una duda real en tanto que la usa como un método para lograr lo que quiere, y aunque duda de la existencia del mundo, no cree que el mundo no exista, sino todo lo contrario. También lo decía en cuanto a que no es una duda como la de los escépticos, que sí que creen que se pude dudar de todo, mientras que descartes no se lo cree, por eso lo había puesto en mi redacción...pero sí que es verdad que sería mejor decirlo de otra manera...

-Lo del dualismo es verdad...no puede deducirlo del cogito si aún no sabe seguro que está formado por dos sustancias..sería como una especie de adivino xD

-Por último, lo de la moral provisional, es que cuando lo dimos en clase yo lo vi así, es decir, mientras descartes está reformando todo el edificio por dentro, derrumbandolo todo para volver a construirlo, deja en pie la fachada, que es lo que queda cara al público, sería como guardar las apariencias de cara a la gente mientras se sume en su duda

Saludoss! :)

Oscar Fernández dijo...

Anna,

sobre la duda no tienes por qué estar de acuerdo conmigo. El libro de texto también dice que no es una duda real. La pega que yo le veo es que, aunque sí que sepa a dónde quiere llegar de hecho es muy "metódico". Yo no me caso con él -en parte por las cabras que vimos que vendía-, pero al ser una duda inapelable hasta llegar al cogito sí que la pondría como real. Pero no me hagas caso, hablo de pensar las cosas y no de lo que hay que poner en el examen. Poner que no es una duda real y decir el porqué también está bien.

-La imagen de la fachada me parece un puntazo. Muy bueno el jugar con los dos sentidos de la palabra. No la había visto así ni leído en ninguna parte (si alguien lo ha visto porfa que lo diga). Así que te concedo la maternidad y diré cuando lo vuelva a explicar que una vez una alumna, en un comentario...

Así da gusto.

Oscar dijo...

Anna tu texto me ha parecido EXPECTACULAR. Pero creo que te has equivocado en una cosa y no se si está en los comentarios de Oscar y Clara. Es la siguiente: tu dices que los errores provienen de los sentidos. Esto, ami entender, no es así. Los sentidos no nos engañan sino que somos nosotros los que haciendo un mal uso de la razon confundimos las cosas.
uN saludo!!

Oscar Fernández dijo...

Sí Oscar, es espectacular.
Nos engañamos a veces al interpretar los sentidos, pero ellos mismos tampoco son del todo de fiar, como cuando vimos al principio que una torre cuadrada parece redonda o un palo metido en un vaso de agua parece doblado.
Recordemos que el bueno de Renato es racionalista.