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sábado, 1 de marzo de 2008

Método y razón en Descartes, por Jose Ferrrale

“La filosofía está en crisis. Son tantas y tan diversas las corrientes que alberga hoy en día que ha perdido su verdadero sentido. Hay que hacer algo sin demora para que la filosofía vuelva a encontrar el norte”.

Sin duda Descartes debió pensar algo así cuando a principios del s.XVII decidió emprender un camino que lo llevara a reencauzar [sic] la filosofía de su época, para lo cual ideó un método, una especie de guía que cualquier pudiese seguir para el estudio de la filosofía. Concretamente, el “enemigo” a batir por Descartes serían los escépticos, que opinaban que no podían saber nada porque no podían estar seguros de nada, es decir, que nada podía ser infaliblemente cierto, puesto que siempre se podía dudar de su existencia.

Este método se sirve de la duda [esto queda un poco raro], por lo que ha sido bautizado como duda metódica, valga la redundancia. Descartes utiliza la duda para no verse influido por ninguna opinión ni prejuicio, se limita a dudar de todo lo que sabe y conoce, y así encontrar una primera verdad sobre la cual construir toda su argumentación para demostrar la existencia de todas las cosas. Pero, ¿Realmente dudó de todo? Lo cierto es que no [Esto tendrías que explicarlo: si te refieres a la moral provisional, dice que va a usarla, pero no por ello deja de dudar de esas máximas.]. Puesto que no sabía ciertamente cuánto tiempo debería estar derribando verdades hasta llegar a esa primera afirmación indiscutible, Descartes ideó una moral provisional, una serie de cuatro máximas que seguiría mientras llevaba a cabo su proceso de duda metódica. A saber, estas máximas eran:

1. Obedecer las leyes y costumbres de mi país conservando con constancia la religión.

2. Ser en mis acciones lo más firme y resuelto que pudiese.

3. Vencerme a mí mismo antes que a la fortuna.

4. Cultivar mi razón.

Por lo tanto, un vez establecidos los patrones que condicionarían su comportamiento mientras llevaba a cabo su método, Descartes se dispuso a definir las reglas del método, aquellas normas a seguir para poner en duda cuánto antes había dado por verdadero, y llegar así a una primera verdad irrebatible. Este método estaba basado en el método matemático, concretamente en el seguido por los geómetras a la hora de realizar sus argumentaciones, y consistía, en primer lugar, en tomar como verdad sólo aquellas cosas cuya evidencia no nos dijera otra cosa. En este punto distinguía que no todos somos capaces de llevar a cabo esta parte, puesto que unos por precipitación, darían por cierta una cosa que realmente no lo es, y otros por prevención, se mostrarían reticentes a aceptar una cosa por verdad aún a pesar de su evidencia. Además queda establecido el criterio de claridad y distinción: sólo aquellas cosas evidentes, que además sean percibidas de forma clara y distinta se tomarán como verdades. En segundo lugar, se nos presenta el análisis minucioso de los problemas, es decir, descomponer todos los enunciados en los más pequeños posibles, que serán percibidos de forma evidente, clara y distinta, para luego, hacer una síntesis, es decir, unir todas estas verdades simples para volver a formar la compuesta, de la que ahora sí estaremos seguros de que es verdad. Por último, el cuarto paso a realizar es la enumeración, es decir, repasar todo el proceso seguido para estar seguros de que no se ha producido ningún error durante el proceso.

Determinado ya el método, Descartes se dispuso a dudar metódicamente de todo, no aceptar nada como verdadero y seguir el mismo camino que sus “enemigos” los escépticos. Pero a diferencia de ellos, que se quedaban en la parálisis mental, o epojé, en la cual no emitían juicio alguno, puesto que al dudar de todo no podían estar seguros de nada, Descartes se dio cuenta de que mientras dudaba, pensaba, y que era necesario que él mismo existiera en tanto que pensaba, y esto lo percibía de una forma tan clara y distinta que no pudo sino admitir que si pensaba, existía, “Cogito ergo sum”, una primera verdad tan clara y evidente que ni las más extrañas suposiciones de los escépticos podrían derribar.

Y es precisamente a partir de esta primera verdad que Descartes fundamenta su filosofía. El cogito pasa a ser el cimiento de toda su posterior argumentación, a través de la cual demuestra la existencia de las ideas, que pueden ser adventicias, facticias o innatas según su origen, y la existencia de Dios a partir de ideas innatas como la de perfección o la de infinitud, que además se sustentará con la existencia de sí mismo; Es decir, Descartes se da cuenta de que es capaz de comprender las ideas de infinitud y de perfección, pero esas ideas no pueden provenir de él, que es un ser finito e imperfecto, por lo que tienen que provenir de un ser superior que sea perfecto e infinito, y ese ser no puede ser otro que Dios. Además, al demostrar la existencia de Dios Descartes se hace una especie de seguro de vida [dejad esta imagen para consumo interno, no para el examen], ya que deja patente a lo largo de toda su obra, que el método es una opción, algo que a él le ha servido, pero que no por eso es infalible ni le servirá a todo el mundo, ya que en una época convulsa como la suya, en la cual se quemó a Galileo en la hoguera por afirmar que el sistema copernicano era el auténtico, el hecho de mostrar su método humildemente y dando siempre apoyo a la iglesia y a la religión, lo salvaguarda ante posibles acusaciones de herejía. [sobredosis de comas, xD]

Posteriormente, y siempre con la razón como herramienta, Descartes demuestra la existencia de todas las cosas a partir de la idea de Dios, y establece que el cuerpo humano es una unión de cuerpo y alma, res extensa y res cogitans respectivamente, las dos propiedades de existencia [ojo, sustancias] que hay, que aunque distintas e independientes, se interrelacionan de una forma muy estrecha entre sí, si bien no siempre, ya que por ejemplo los objetos se limitarían a ser simplemente res extensa. [Se refiere al cuerpo humano.]

Por lo tanto el método de Descartes utiliza la razón como herramienta. Se sirve de la razón para llevar a cabo el método y para deducir todas las partes de su filosofía. No en vano, Descartes fue fundador del Racionalismo, que contraponiéndose al empirismo, que parte de la experiencia como criterio de verdad, se sirve únicamente de la razón para demostrar la realidad y la verdad de las cosas, si bien también se utilizaba la experiencia, aunque únicamente como comprobación, como prueba de que lo que la razón ya me había dicho antes, se cumple en la realidad.

Jose Ferrale

2 comentarios:

Oscar Fernández dijo...

Atentos al esfuerzo de Pepe de recoger todos los temas. Eso es importante.
También lo es el ir afinando cómo decir las cosas. Separad lo que vale para entenderlo y lo que se puede decir. Por ejemplo lo que dijimos en clase de los seguros.
Seguimos en ello.

Anónimo dijo...

clara:
bueno pepe, para empezar creo que la introducción a través de una cita es una forma muy original para empezar que da un toque literario ,me encanta :)
en cuento al contenido creo que no has calculado bien algunas cosas. mi opinión es que tendrías que dejar claro desde un principio el objetivo final de la filosofía de Descartes (o, al menos, la parte que nosotros estudiamos) y a partir de ahí desarrollar el resto, porque creo que así quedaría u esquema más organzado y fácil de seguir.
creo también que te has excedido un poco hablando de los escépticos pero, en canvio, a la hora de tratar la importancia de la duda e parece que deberías exlicarlo más claramente ,ya que quedamuy de pasada. igual pasa con la moral provisional, que quedaría mejor tratada como tema secundario, ya que le resta importancia en tu redacción al propio método.
cuando hablas de Galileo y de la "prudencia" del discurso de Descartes, igual eso podrías dejarlo como puntualización para el final.
la conclusión también me gusta mucho y, en cuanto al contenido, que es lo importando, yo creo que lo has explicado de forma que se entendía bien, espero que mi crítica cariñosa tesirva de algo,xD
besitos!