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martes, 27 de abril de 2010

CSIKSZENTMIHALYI, M., Fuir (DEBOLSILLO 2008), por CRISTINA MONTIANO




Fluir, una psicología de la enfermedad, intenta explicar la sensación del flujo, cómo conseguirla, y, cómo, a través de ella, podemos llegar a ser un poco más felices.


Para este estudio sobre la psicología positiva, se utilizaron las experiencias de muchas personas. Al principio, se trataba de expertos, término utilizado aquí para determinar a personas con el tiempo y/o el dinero suficientes para dedicarse a las cosas que les gustan (por ejemplo, pintores, deportistas, actores…). Después, se utilizó un método sencillo y eficaz que recogía las experiencias de personas corrientes de todo el mundo. Consistía en que cada persona llevaba, durante una semana, un aparato electrónico, que se activaba 8 veces al día al azar. Entonces, la persona debía escribir cómo se sentía en ese momento.


El tema principal del libro es la experiencia óptima o flujo, definida como la sensación de felicidad que se obtiene cuando nos dedicamos por completo a una actividad que nos gusta; en esos momentos sentimos que controlamos nuestra vida, el tiempo y lo que ocurre a nuestro alrededor no significan nada.


Cualquier persona puede llegar a alcanzar esta sensación de fluir y de disfrute total. Aunque, eso sí, algunas personas tienen mayor dificultad para obtenerla. Son, por ejemplo, las personas muy inseguras, pues están más concentradas en los demás y sus pensamientos sobre ellos; o, también, personas muy egoístas, que, contrariamente, están mucho más pendientes en sí mismos. Una cosa que me ha impresionado mucho es la experiencia que el autor utiliza para demostrar que también personas que se encuentran en situaciones extremas pueden fluir. El ejemplo es el siguiente: un grupo de presos, de una cárcel húngara del s. XX, la mayoría de ellos escritores y poetas, se entretuvieron y disfrutaron durante más de un año con un concurso de traducción de un poema inglés. Al no disponer casi de recursos, los presos inventaban miles de estrategias, uno de ellos utilizaba una pastilla de jabón y sobre su zapato escribía con un palillo de dientes, a continuación memorizaba el verso y volvía a cubrir la suela del zapato con jabón y volvía a comenzar.


La experiencia de fluir recoge algunos componentes imprescindibles:


1) Tareas que requieran habilidades (desafíos realistas).

2) Concentración en la actividad.

3) Metas claras.

4) Retroalimentación (que la actividad nos aporte algo).

5) Involucración, que nos hace olvidar las preocupaciones cotidianas.

6) Sentimiento de control.

7) No preocupación por la personalidad.

8) Alteración de la duración del tiempo.



La sensación de flujo se puede obtener con prácticamente la totalidad de las actividades que realiza un ser humano. Algunas de ellas fueron clasificadas por el psicólogo francés Roger Caillois:


· Agon: las actividades de competición, es decir, deportes. Se caracterizan por el deseo de competir y la expansión de las habilidades para vencer.

· Alea: los juegos de azar, con los que obtenemos control sobre el futuro.

· Ilinx o vértigo: actividades que van desde montar en un tiovivo hasta lanzarse en paracaídas, ya que alteran la conciencia y la percepción de la realidad.

· Mimesis: danza, teatro, artes en general, que nos permiten ser alguien distinto, gracias al disfraz y la fantasia.


Para entender de forma más clara qué es el flujo es bueno compararlo con su antagonista, la entropía, con un ejemplo. Dos hombres, A y B, trabajan en la misma cadena de montaje de una fábrica. Hoy, A está desconcentrado y de mal humor, a lo largo del día se enfada con sus compañeros y no rinde en su trabajo. Esto le pasa porque hace un par de días descubrió que una de las ruedas de su coche estaba deshinchada, aún no tenía su paga y por tanto no podía pagar la reparación o comprar una nueva. Hasta que esto ocurra, vuelve a hinchar el pneumático todos los días, pero eso deja de funcionar. Hoy se ha pasado todo el día pensando cómo va a volver a casa y cómo va a ir a trabajar mañana y esto no le ha permitido concentrarse en su trabajo. Es lo que se llama entropía o desorden de la conciencia. Por otro lado, B, disfruta de su trabajo marcándose desafíos, como rebajar el tiempo que utiliza para hacer su trabajo en la cadena de montaje. Sabe que algún día no será capaz de rebajar su marca ni de sentirse motivado por su trabajo, por lo que está estudiando para conseguir un trabajo mejor y con mayor dificultad, por el que se sienta motivado de nuevo. Esto es el flujo.


Otra sensación cercana al flujo es la experiencia autotélica, que se caracteriza porque el individuo la realiza, no por una posible recompensa, sino porque la experiencia en sí es la recompensa.


Como conclusión, solo hacer una alusión a la felicidad. La felicidad no se obtiene cuando se busca sino que resulta el efecto secundario de dedicarnos por completo a actividades diarias que nos gustan, a desafíos que nos hacen mejorar nuestras habilidades con los que nos sentimos realizados, completos, con un cierto control sobre nuestra vida. Cuanto más nos empeñamos en buscar la felicidad, menos posibilidades tendremos que conseguirla, por lo que, en mi opinión, hay que vivir la vida lo mejor que se pueda, afrontando lo bueno y malo; porque si nos preocupamos por conseguir una felicidad mayor, tal vez no nos demos cuenta de que ya la tenemos en las cosas más pequeñas de nuestra vida cotidiana.



Por CRISTINA MONTIANO, 1º BATX.

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