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martes, 27 de abril de 2010

WAITZKIN, J., El arte de aprender (Urano 2007 ), por MINERVA GÓMEZ





Josh Waitzkin, autor de este libro, narra los principios que le llevaron a ser campeón de ajedrez de Estados Unidos y campeón del mundo de Tai Chi. ¿Qué relación pueden tener el ajedrez y el Tai Chi? Seguramente poca.


Lo que llevó al joven norteamericano a ser un número uno en ambos deportes de alta competición fue el extraordinario nivel de desempeño de éstos. Es decir, reconocer las deficiencias y aprender de las derrotas y los errores, tener una gran capacidad de autoanálisis, cultivar la concentración y poder asimilar la tensión, así como una dedicación al trabajo y al estudio muy intensa y llevada casi a la perfección.


El “viaje en busca de la excelencia”, que Waitzkin comienza cuando descubre con seis años una asombrosa facilidad para combatir en el tablero, es una descripción de las estrategias que utilizaba para superar sus propias limitaciones, identificar las del contrincante y conseguir una visible superioridad técnica.


Como él mismo narra en su libro, El Arte de Aprender, “durante las partidas, cuando algo alteraba el carácter del combate respiraba profundamente y despejaba la mente, en la vida me esforzaba por aceptar el cambio en lugar de oponer resistencia. Con conciencia y acción, mis debilidades no tardaron en transformarse en puntos fuertes”.


Así el estudio del ajedrez se convirtió para Waitzkin en una forma de psicoanálisis. Desenterraba sus debilidades a través del ajedrez, y estableció una estrecha relación entre su vida personal y artística.


También estudiaba el comportamiento y las acciones de sus oponentes que, al igual que él, sus perfiles psicológicos se manifestaban en el tablero. Así distinguía perfectamente un adversario impaciente, intuitivo, calculador, etc., para poder ejercer presión sobre sus debilidades.


Según Waitzkin, “casi todos los errores son una combinación de factores técnicos y mentales”. Así pues, éste propone, después de una derrota o fracaso hacer una visión psicológica del resultado, es decir, no pensar en sí en la derrota, sino en la situación psicológica en el momento en el que se ha desarrollado la acción. Considerando este pensamiento interior como un extraordinario mecanismo de superación. De esta manera comprenderemos que cada derrota es una oportunidad para el crecimiento personal.


Josh Waitzkin abandonó el ajedrez a los 21 años, después de convertirse en Maestro Internacional y estar a punto de vencer el Campeonato Mundial Juvenil. La fama que le acarreó la película “Buscando a Bobby Fisher” basada en su infancia y adolescencia le pesó en gran medida y decidió buscar nuevas direcciones en su vida. Desde entonces se dedica a una actividad totalmente distinta, aunque él la encuentra relacionada, el Tai Chi.


Esta relación entre ambas prácticas se encuentra en lo que Waitzkin llama “la zona”, una profunda concentración interior que aísla a la mente de los factores externos y, que permite rendir de manera segura bajo presión. Pero más que describir este espacio, “la zona”, como un proceso de entrenamiento parece representar un momento espiritual.


De esta manera, Waitzkin, entremezclaba los complicados razonamientos del ajedrez con la fluidez del movimiento físico del Tai Chi.


Como conclusión, diría que uno de los aspectos que más me han impresionado de Waitzkin, número uno en dos deportes de élite, ha sido la humildad que presenta en todas sus acciones y la capacidad de visión interior de sí mismo; además de restarle importancia a la victoria en sí, y encontrar lo positivo en la derrota, los errores y las debilidades del ser humano que le permiten crear un estilo propio en el arte de aprender.


Fuente: Waitzkin, J., El arte de aprender. Un viaje en busca de la excelencia, Urano 2007.


Por MINERVA GÓMEZ, 1º BATX.

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