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martes, 15 de junio de 2010

Trucos para cuidar la mente, por ANA I. MUÑOZ

La juventud hoy en día se pasa muchas horas frente al televisor o frente al ordenador y eso es lo que causa que a la larga se produzca pérdida de memoria o otros trastornos mentales que si uno quiere puede evitar desde muy joven y esta exposición trata de eso de cómo evitar que a un joven le falle la memoria con el tiempo.


Hay 7 claves muy importantes que pueden hacer para que no haya peligro y son las siguientes:


Hacer ejercicio: hacer ejercicio con zapatillas de deporte, ya que mejora el ritmo cardiaco y, por tanto, la circulación de la sangre. El ejercicio suave suministra más sangre y oxígeno a nuestro tejido cerebral, evitando que se deteriore.


Buena alimentación. El consumo de alimentos ricos en antioxidantes –frutas y verduras, legumbres, frutos secos, té verde– no sólo ayuda a prevenir el cáncer, sino que neutraliza los temidos radicales libres que envejecen el cerebro.


Aprender siempre. Aunque nuestra materia gris empieza a envejecer a los 30 años, un aprendizaje constante permite mantener la agilidad. Para ello debemos procurar a la mente ejercicios y nuevos desafíos.


Mantener la calma. Un investigador de la Universidad de Washington, asegura que el estrés puede dañar los procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria. En especial, el estrés crónico debilita la región del cerebro denominada hipocampo, donde se forma y consolida la memoria.


Dormir suficiente. Un estudio llevado a cabo en Harvard con estudiantes de matemáticas demostró que un buen descanso nocturno duplicaba la capacidad de los participantes para resolver problemas planteados el día antes. Esto se debe a que, mientras dormimos, el cerebro se mantiene activo y tiene tiempo de sintetizar lo que ha aprendido con anterioridad. La expresión “voy a consultarlo con la almohada” tiene, por tanto, mucho sentido.


Reír. El humor estimula la generación de dopamina, una hormona y neurotransmisor que nos hace “sentir bien”.


Aprovechar la experiencia. Lo bueno de hacerse mayor es que atesoramos un archivo con millones de situaciones que nos proporcionan criterio. Esta información podemos aprovecharla para afrontar problemas –nuestros o de otras personas– para los que una persona joven no está preparada.



Por ANA I. MUÑOZ, 1º BATX.

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