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miércoles, 21 de octubre de 2009

"El despertar de la conciencia", por MINERVA GÓMEZ


Cap. 1 del libro Ruiz, J./Gracia, G., Lecturas para estrenarse en Psicología, Ed. Diálogo 2002.


Para entender mejor lo que os voy a exponer a continuación, empezaré por definir lo que entendemos por psicología. La psicología como tal es la ciencia de la vida mental y forma parte de la filosofía.

A partir de este concepto veremos como un animal irracional, es decir, que carece de facultad para pensar, es capaz de hacerlo bajo determinadas circunstancias, la más importante la supervivencia.

Este capítulo sobre el despertar de la conciencia nos relata un supuesto en el que un animal parecido a los simios del presente y remotamente al hombre actual, vivió hace cinco millones de años, antes de que el ser humano existiera. Su entorno era hostil, con muy poca vegetación, sin árboles, algunos montículos de tierra y una gran charca de agua. Además el clima era muy caluroso durante el día.

Estos animales se movían torpemente sobre sus piernas y se apoyaban con las manos. Era evidente que no estaban hechos para el suelo. Pero el planeta en los últimos años había sufrido cambios climáticos importantes, haciendo desaparecer su hábitat natural en las copas de los árboles. Estas circunstancias les obligaron a tener que poner los pies en el suelo. En la tierra eran animales desadaptados y aparentemente una especie destinada a la desaparición.

Moonwatcher era el macho dominante que guiaba al grupo buscando alimentos y algún árbol donde refugiarse. También había otros animales parecidos a ellos que buscaban la supervivencia. Unaoreja, era en su grupo el dominante. Desafiante, lleno de cicatrices y con una sola oreja, la otra la había perdido en la pelea por eliminar al anterior líder del grupo. Unaoreja era más robusto y alto que Moonwatcher. Después de recorrer decenas de kilómetros, Moonwatcher y su grupo lograron llegar a una gran charca donde saciaron su sed. El instinto de vivir les dictaba que tenían que permanecer allí, junto al agua, a pesar de la necesidad de alimentos y el peligro de los depredadores.

Este grupo fue sorprendido y atacado por Unaoreja y su clan, consiguiendo que el de Moonwatcher huyera. Éste, en su afán de supervivencia intentó acercarse a la charca y fue atacado por Unaoreja. Débil, abatido y sin fuerzas Moonwatcher se acurrucó y se quedó dormido. Empezó a soñar y los recuerdos de su infancia, los reflejos del agua, las copas de los árboles y el rostro agresivo de Unaoreja se mezclaban de manera confusa.

Al amanecer, despertó entre fiebre y sudores, parecía que iba a morir. La sed era insoportable y tratando de refrescarse empezó a escarbar la tierra y encontró el fémur de un animal. Manipulándolo de un lado para otro, observó como chocaba contra los pequeños guijarros y como éstos se fragmentaban en trozos más pequeños.

A causa del calor y la fiebre, Moonwatcher tuvo una alucinación; la cabeza de Unaoreja se rompía bajo los golpes del fémur que llevaba en la mano. Moonwatcher pasó de ser un animal indefenso e inútil, destinado a la extinción, a poder asociar a la función natural del fémur, hueso de una extremidad, otra función artificial como instrumento para poder enfrentarse a Unaoreja. La inteligencia de este animal se activó y ocurrió algo extraordinario, apareció el primer animal inteligente que se puso en pie y fue capaz de derrotar a Unaoreja y matar animales para poder saciar la sed y el hambre de su grupo. A partir de ese momento recuperan sus vidas y son creadores de su propio destino.

Este animal pasó de ser dominado por la naturaleza a ser el único dominador de ésta, condición imprescindible para su supervivencia. Así, aunque estuviera en un medio que no le correspondiera generaría instrumentos y herramientas para adaptar el medio a sus condiciones de vida. Para conseguirlo debería darle un significado artificial a aquello que ya tenía uno natural, igual como ocurrió con el fémur.

Este animal, después de una sucesión de especies daría lugar al ser humano actual. La inteligencia se abriría paso dejando atrás al entorno natural y físico de las primeras especies y hablaríamos ya de un mundo con significados, con nombres para las cosas y las experiencias que lo forman. La inteligencia fue creciendo y desarrollándose, creando una nueva herramienta, la más poderosa de la humanidad, el lenguaje, que permite dar un significado a la realidad existente, aunque cada persona puede tener una percepción distinta de una misma cosa, lo que significaría también distintas realidades según la percepción de cada uno. Pero lo más importante es darle un sentido que nos sea útil.

Así el animal inteligente está obligado a pensar y por tanto a hacerse preguntas de lo que pueden ser las cosas o no. El pensamiento debe ser aprendido y transmitido por medio de la cultura. Somos conscientes de nosotros mismos y de nuestra propia realidad, pero al mismo tiempo nos hacemos preguntas sobre ella.

El ser humano es un animal particular que trata de averiguar cómo funciona su mente y su conciencia, somos animales desadaptados de nuestro entorno natural que hemos evolucionado gracias a la inteligencia y hemos ido dotando de significado a la realidad intentando ordenarla y darle un sentido para poder sobrevivir.

A diferencia de los otros animales, el medio en el que se desarrolla el ser humano es el mundo y no el entorno. A su vez el lenguaje es el elemento más importante de esta diferencia por su gran capacidad de representación.

Esta historia me ha parecido fascinante y me ha hecho comprender la importancia de la conciencia, del saber, del conocimiento, de la necesidad, del lenguaje, de la comunicación, de la fuerza de la mente, de la existencia. Igual que Moonwatcher debemos avanzar utilizando la inteligencia para ser conscientes de todo lo que nos rodea y hacer que nos sea útil.

Deduzco que las adversidades y necesidades del ser humano, a veces extremas, hacen poner en marcha su mente para sobrevivir, logrando auténticos descubrimientos que formarán parte de su realidad.

Por MINERVA GÓMEZ, 1ºBatx.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien Minerva, pero deberías cuestionar lo siguiente: ¿Por qué narramos el desarrollo de la inteligencia tomando como hipótesis una agresión? ¿No es más fácil suponer el uso artificial de un trozo de madera para aliviar el llanto de un bebé al que le salen los primeros dientes? El primer objeto no fue un arma sino un chupete. Seguro.

Anónimo dijo...

Y se le ocurrió a una mujer, no a un lider pendenciero.

Oscar Fernández dijo...

No parece nada descabellado suponer que el instinto de supervivencia azuce la inteligencia, aunque se nos ocurran aplicaciones más amables.

Ignacio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ignacio dijo...

Podemos ser muy inteligentes. Pero si somos tan inteligentes ¿Por qué nos guiamos hacia nuestra propia destrucción?. Intentando hacer la supervivencia más sencilla estamos evitándola llevándonos a nuestra extinción como especie y la de la mayoría que nos rodea.