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sábado, 13 de febrero de 2010

La agresividad infantil, por MINERVA GÓMEZ

¿Qué es la agresividad? La agresividad es el hecho de provocar daño a una persona o cosa (animada o inanimada), es decir, son conductas intencionales que pueden causar daño físico y/o psicológico, por ejemplo: pegar a otros, burlarse de ellos, ofenderlos…

Casi siempre, una conducta agresiva es la reacción a una situación conflictiva, bien sea por problemas de relación social, problemas por no querer cumplir las órdenes de los adultos o cuando éstos les castigan por haberse portado mal…

Cualquier conflicto provoca en el niño una emoción negativa a la que responderá.

No todas las respuestas son agresivas: algunos niños se retiran y se resignan, otros buscan ayuda, otros se esfuerzan por superar los obstáculos.

Pero, ¿por qué hay reacciones agresivas? Existen varias teorías: Teoría del aprendizaje; donde el niño ha aprendido ese tipo de conducta. El comportamiento agresivo de los padres, otros adultos, hermanos o compañeros se convierte en modelos de conducta agresivas para el niño. También, en nuestra sociedad actual tiene un papel importante otros modelos agresivos como televisión, cine, videojuegos, etc.

Por otra parte, estas conductas agresivas, además de aprenderlas se pueden llagar incluso a reforzar. Un ejemplo muy común y que todos hemos vista alguna vez es: “Un niño está en un supermercado con la madre dándole patadas porque ella no quiere comprarle una bolsa de caramelos. Al rato la madre le compra los caramelos. Ésta, ha reforzado su comportamiento, ya que el niño ha conseguido lo que quería. Si esta clase de relación madre/hijo se repite con frecuencia, el niño cada vez se volverá más dominante y utilizará la agresividad para lograr lo que quiere”.

Otro reforzador importante es la atención que se le presta al niño. La atención de los padres es el mejor reforzador de conductas, tanto positivas como negativas.

Se está prestando atención al niño de manera positiva cuando se le reconoce algo que ha hecho bien, pero se le atiende de manera negativa cuando se le regaña, se le grita o se le mira con enfado. Para el niño, que los adultos le presten atención y, en especial los padres, es una necesidad y que aprenderá a conseguirla de forma positiva o de forma negativa.

Además de esta teoría del comportamiento agresivo basado en el aprendizaje social, existen otras teorías biológicas que podrían explicar la agresividad:

    1. La agresividad innata.
    2. La agresividad “instinto de muerte”, donde la agresividad es una manera de dirigir el instinto hacia los demás en lugar de dirigirlo hacia uno mismo.
    3. La agresividad es un instinto indispensable para la supervivencia, por tanto es innata y puede darse sin que exista provocación previa.

Dentro de la familia, además de los modelos y refuerzos, es responsable de la conducta agresiva del niño el tipo de disciplina a que se le someta.

Se ha comprobado que una combinación de disciplinas relajadas y poco exigentes con actitudes hostiles por parte de ambos padres fomenta el comportamiento agresivo en los hijos.

El padre poco exigente siempre hace lo que el niño quiere, accede a sus demandas y le permite una gran libertad. Por otra parte, el padre que tiene actitudes hostiles, no acepta al niño y lo desaprueba, no le da afecto, comprensión o explicación y utiliza frecuentemente el castigo físico. Incluso puede utilizar la agresión psíquica con insultos, comparaciones con el amigo o el hermano, etc.

Además de estos factores socioculturales también influyen factores orgánicos en el comportamiento agresivo, una lesión cerebral o una disfunción también pueden provocar la agresividad.

De cualquier forma, ante estas conductas agresivas, no simplemente hay que reducirlas o eliminarlas mediante procedimientos como no agredir a los niños física ni verbalmente, impedir la visualización de escenas agresivas en televisión, cine, etc., o controlando los factores que provocan esta agresividad, sino que también es necesario fortalecer comportamientos alternativos a la agresión, exponiendo al niño a modelos que tengan prestigio para él y recompensando su cambio de comportamiento.

Como conclusión diría que es necesario que los padres sean totalmente conscientes y coherentes acerca del comportamiento de sus hijos. La sociedad actual nos muestra un alto grado de agresividad por parte de algunos niños, frente a los padres, profesores y compañeros, ¿quizá los padres se relajan y son poco exigentes o tienen actitudes hostiles frente al niño? De cualquier forma, la agresividad es un trastorno que, en exceso, y si no se trata en la infancia, seguramente originará problemas en el futuro, como el fracaso escolar, la falta de socialización, dificultad de adaptación, etc.


Fuentes:

www.guiainfantil.com

www.psicopedagogia.com

www.psicologoescolar.com


Por MINERVA GÓMEZ, 1º Batx

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