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domingo, 21 de marzo de 2010

Pedofilia, por VERÓNICA GÓMEZ


    ¿Qué es?

Desde un punto de vista médico, la pedofilia es una parafilia (es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra actividad)

Que consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen, principalmente, a través de actividades o fantasías sexuales con niños de, generalmente, entre 8 y 12 años.

A la persona que padece pedofilia se le denomina pedófilo, un individuo de, al menos, 16 años que se entretiene sexualmente con menores de 13 y respecto de los que mantiene una diferencia de edad de, por lo menos, cinco años.

La pedofilia es un rasgo multifactorial en la personalidad del que la padece, y se compone de aspectos mentales, institucionales, de actividad, de educación sexual, de violencia, de control de las pulsiones, etc


    Caracterización del pedófilo

Los pedófilos,son sujetos con una orientación sexual dirigida primariamente a niños, sin apenas interés por los adultos, y con conductas compulsivas no mediatizadas por situaciones de estrés.

el pedófilo se caracteriza por no considerar inapropiada su tendencia o conducta, por lo que no suele presentar sentimientos de culpa o vergüenza; en ocasiones, incluso, apelan a la seducción del menor como causa de la misma o a que su comportamiento se puede entender como una forma de educación sexual de los menores.


    Clasificación

Se puede distinguir dos grandes tipos de pedófilos: los primarios y los secundarios:

-Los primarios muestran una inclinación sexual casi exclusiva por los niños y su conducta compulsiva es independiente de su situación personal. Se trata, clínicamente, de pedófilos en un sentido estricto del término que presentan unas distorsiones cognitivas específicas: consideran su conducta sexual como apropiada (no se siente culpables ni avergonzados), planifican sus acciones, pueden llegar a atribuir su conducta a un efecto de la seducción por parte del menor o pueden justificarla como un modo de educación sexual para este.

-L os secundarios, estos se caracterizan por que su conducta viene inducida por una situación de soledad o estrés (en estos casos, la experimentación de relaciones sexuales con menores suele ser un medio de compensar la baja autoestima o de liberarse de cierta hostilidad). Su inclinación natural es hacia los adultos, con los que mantienen normalmente relaciones problemáticas (impotencia ocasional, tensión de pareja...); solo recurren excepcionalmente a los niños y lo hacen de forma compulsiva, percibiendo su conducta como anómala y sintiendo posteriormente culpa y vergüenza.


    Causas

Se considera que la pedofilia deviene de una experimentación permanente del propio periodo infantil por parte del individuo, idealizando el cuerpo y la belleza de esa etapa y tratando además de evocar el tratamiento que en relación con estos aspectos recibieron de pequeños, a todo esto se añade que los pedófilo encuentran también placer en la intrínseca transgresión que supones su tendencia y actos, y en las actividades que realizan para llevar a cabo sus contactos con menores: localización, planificación, seguimiento, aproximaciones, etc.


Necesidades emotivas de los pedofilos

-Se trata de casi el único modo de alcanzar para ellos la excitación sexual;

-Les permite sentirse poderosos a través del control ejercido sobre el menor, algo más complicado que si se tratase de adultos;

-Como consecuencia de lo anterior, les sirve para aumentar su autoestima;

-Al repetir escenas traumáticas vividas por ellos (en los que caso en que se hayan dado), el contacto pedófilo les permite superar sus propios traumas personales y tomarse una especie de revancha al situarse ahora ellos en la posición dominante;

-Todo el proceso de su relación con menores consigue para el pedófilo consolar sus privaciones de competencia social o de cohibición en la relación con los adultos; se trata, pues, no solo de algo relacionado con su vida sexual sino con la propia realización como persona.


Por VERÓNICA GÓMEZ, 1º Batx.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya comienzas sesgando tu punto de vista al pretender explicar qué es la pedofilia desde un punto de vista concreto, en este caso, el médico. Esto sólo te sirve para evidenciar tu posicionamiento.

No siendo eso lo más importante, el primer punto con el que no estoy de acuerdo de tu reflexión es ese en que afirmas "respecto de los que mantiene una edad de, por lo menos, cinco años" ¿Y si sólo hay una diferencia de edad de cuatro años y trescientos sesenta y cuatro días? ¿Al día siguiente ya tenemos un pedófilo? Además ¿cuál es la edad desde la que empiezan a contarse los cinco años? ¿Doce, trece, catorce quizás? Esas cosas hay que dejarlas claras a menos que quieras que tus argumentos se desmoronen con un soplido.

Sigo con que una persona no puede caracterizarse. Es fallo del paradigma de la psicología el pretender encasillarnos a todos como dentro de un modelo rígido. No se puede encasillar al ser humano puesto que es un ser complejo y siempre, digo siempre, va a haber excepciones. Hablando de la atracción del pedófilo hacia un adulto, como es lógico, no se puede evitar un ataque diciendo que “generalmente no suele sentirse atraído por ellos”. Si pretendes justificar un punto de vista donde los individuos puedan clasificarse dentro de un esquema más o menos rígido no puedes decir que “generalmente”. ¡Tienes que hablar con propiedad! Además ¿qué es eso de que “existen dos grandes tipos de pedófilo”?

Sobre la consideración de su tendencia, dices que el pedófilo no cree que lo que hace esté mal. ¿Por qué debería estar mal? Espero una respuesta de índole racional y no simplemente basada en el tabú del incesto o la propia perpetuación de la especie. Igualmente, sería mejor eso ante un dogmático “porque está mal”, “porque es enfermedad mental”. Añado que una vez el ser ha madurado sexualmente ya es biológicamente adulto, y ahí el tema de la edad ya queda como una justificación débil. Además, si la atracción del pedófilo es hacia una “recién mujer” ¿no sería eso biológicamente aceptable? ¿No sería entonces una enfermedad la homosexualidad, que contradice a la propia naturaleza? Depende de lo que digas, si es que tienes que decir algo, tu trabajo puede desmoronarse.

No continúo criticándote porque me resulta aburrido. Como conclusión, te aconsejaría que no creyeses todo lo que dicen los libros; que elaborases tu propio punto de vista de forma racional y objetiva mediante la empatía. Si logras ponerte en la piel de tu acusado quizá puedas comprender cosas que te eviten dar un “sermón dogmático” como este tostón que has escrito.

Con todos mis respetos, un saludo.

Anónimo dijo...

Estoy completamente de acuerdo, los argumentos que pones de ejemplos en las edades es completamente errado y no quiero criticar mas... te pido por favor que elimines este blog ya que es inútil.