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lunes, 21 de diciembre de 2009

Automotivación, por VERÓNICA GÓMEZ

(A partir de Guix, X., "Por qué cuesta automotivarse", aquí.)


-Cada año en su comienzo nos hacemos una serie de propósitos, que en realidad no lo son sino que son autenticas necesidades que no admitían demora como por ejemplo, perder sobre peso, volver con la pareja, aplicarse en los estudios, dejar el chocolate, volcarse en el trabajo...
Todas estas situaciones apelan a una de las características más importantes de la inteligencia emocional: la automotivación.

-Que es la automotivación?

Es la capacidad de motivarse por uno mismo, de encontrar las fuerzas movilizadoras en nuestro interior, sin tener que esperar a que estímulos externos nos pongan las pilas. Acostumbrados a una sociedad altamente sofisticada precisamente en el arte de proporcionarnos ese tipo de estímulos; por ejemplo a un sistema educativo que premia los resultados finales, es fácil deducir que no hemos sido entrenados en la tolerancia a la frustración, a la espera paciente y al esfuerzo disciplinado.

-Intenciones sin estrategia

Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño.(Mark Twain)

-¿Cuándo nos hacemos esos propósitos?

Cuando una parte de nosotros reconoce lo que debería estar haciendo y no hace. Es decir, un propósito suele ser una obligación que nos imponemos. Pero no nos gusta hacer nada por obligación, y menos aún si es por y para nosotros mismos. Ahí es donde se echa en falta la automotivación. Este año seré puntual; voy a dedicar más tiempo a la familia; haré más deporte; aprenderé inglés; me tomaré las cosas con más tranquilidad... Todas son frases que apuntan a un escenario futuro, al que pretendemos acceder por mero convencimiento. Pero que casi nunca logramos hacer.

A esto se le debe añadir que los propósitos que nos imponemos los planteamos en fin de año , con épocas de inicio, como si el tiempo y nuestros propósitos se aliaran para darnos un empujón y librarnos de esos vicios o esos hábitos. Pero todo esto no sirve de nada sino le ponemos intenciones buenas porque despues volvemos a nuestros hábitos de siempre.

-La capacidad de motivarnos tiene mucho que ver con nuestra auténtica voluntad.

¿es lo mismo la voluntad que la intención? No, la voluntad e intención son cosas diferentes por ejemplo Muchas personas dicen que quieren dejar de fumar o perder el peso que han cogido durante las fiestas de navidad pues ésa es su intención. Se han cargado de excelentes motivos para dejarlo, pero al mismo tiempo reconocen que no tienen suficiente fuerza de voluntad.

Quizá sea útil distinguir entre aquello que hemos convertido en un deseo y aquello que en realidad estamos dispuestos o no a hacer. Dos visiones muy diferentes:

San Agustín: Para san Agustín, la voluntad era el centro vital, la vida misma, "la incomprensible certidumbre íntima, la firme seguridad del querer irrevocablemente enderezado a su meta". Pero nuestras mentes tienen el defecto del enredo; nuestros cuerpos se ciñen a la inmediatez del deseo; desalojando a la voluntad del primer plano de nuestra visión.

José Antonio Marina: es filósofo observa la voluntad como la motivación inteligentemente dirigida. Marina va más allá de aquella vieja voluntad, entendida como una facultad innata, y la redefine más como un proceso que como un concepto: inhibir el impulso, deliberar, decidir y mantener el esfuerzo. Ése podría ser el proceso para automotivarse.

Conclusión: Déjate de propósitos y promesas, saca tu fuerza de voluntad y haz realidad todo aquello que necesitas.


Por VERÓNICA GÓMEZ, 1º Batx

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