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lunes, 2 de noviembre de 2009

Sacks, O., El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Anagrama 2009, cap. 9, por MARINA BELTRÁN



Capítulo 9: El discurso del presidente

-La afasia es una enfermedad del cerebro que bloquea el habla y la escritura.


Las personas que padecen esta enfermedad conocen pocas palabras.


La historia comienza en un pabellón, donde los afásicos escuchan el discurso del presidente y, cada uno lo vivía de una manera diferente, unos desconcertados, otros reían, otros parecían recelosos pero la mayoría se divertía y reía.


-¿Qué podían pensar los pacientes?


-¿Le entendían?


-Estos pacientes padecían la afasia más grave.


-Les incapacita para entender palabras.


Se trataba de hablar con naturalidad y ellos captan una parte del significado. Los afásicos no entendieron las palabras, pero tienen una sensibilidad muy desarrollada y sólo con el timbre de la voz y los gestos que hacemos al hablar saben perfectamente si se les miente o no. Para ellos, la expresión vale más que las palabras, esos gestos involuntarios que hacemos al hablar y ese tono en que lo hacemos. Es difícil engañar a un afásico porque se puede mentir con las palabras pero la expresión dice la verdad.


Por eso se reían tanto del discurso del presidente.


En el pabellón también estaba Emily. D, que había sido profesora y poetisa y ahora padecía un glioma en el lóbulo temporal derecho. Ella no podía captar si en la voz había alegría, tristeza, cólera, etc ... y como las voces no tenían expresión para ella, se fijaba en las posturas y gestos del presidente, poniendo mucha atención.



"Ella necesitaba que le dijesen las palabras exactas en el orden exacto ".


Dijo que no es convincente porque utiliza mal las palabras o está ocultando algo.


A nosotros, individuos normales, se nos engañaba porque queremos que nos digan lo que queremos oír, sin embargo, los que tienen una lesión cerebral permanecen desengañados.



Por MARINA BELTRÁN, 1º Batx.


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