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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Tobeña, A., "El cerebro de Einstein", por CRISTINA MONTIANO



En Tobeña, A., Neurotafaneries. Els secrets del cervell humà, Bromera 1997



Albert Einstein murió en el 1955, a causa de una hemorragia interna. Hasta ese momento no había tenido problemas de salud ni ninguna enfermedad mental. Un grupo de científicos decidió extraerle el cerebro tras su muerte, para hacer un estudio. Se decepcionaron mucho al ver que el cerebro de Einstein tenía un peso y unas medidas normales, incluso un poco por debajo de lo que era normal.


Un segundo estudio, más actual, comparó el cerebro de Einstein con el de cinco personas más, que habían muerto por la misma causa y a la misma edad. También se fijaron en el número de neuronas, la densidad, etc. Eligieron, por ello, una zona del cerebro que no controla movimientos, sino nuestra atención y la elaboración de ideas. Descubrieron que, aunque en el cerebro de Einstein había menos cantidad de sustancia gris, había un mayor número de neuronas (unas 8000 más), además de que estaban concentradas en un espacio más pequeño. Esto hacía que el traspaso de información de una neurona a otra fuera mucho más rápido simplemente porque tenía que recorrer menos espacio.


Otro ejemplo que podemos encontrar es la diferencia entre el cerebro de un hombre y el de una mujer. El cerebro de las mujeres es más pequeño, pero esto se compensa por una mejor comunicación entre las neuronas, pues están concentradas en un espacio menor.



Por CRISTINA MONTIANO, 1º Batx.

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