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martes, 1 de noviembre de 2011

Epistemología en Platón, por Jennifer Lara



Platón, al igual que distingue entre dos tipos de realidades, que son el mundo inteligible y el mundo sensible, también distingue entre dos niveles de saber. Cada uno de estos saberes nos sirve en cada una de esos dos tipos de realidades. 

Por un lado está el propio conocimiento, el nivel superior de conocimiento, porque es el auténtico saber de lo real, al cual llegamos a través de la inteligencia, y lo real pertenece al mundo inteligible, que es más real que el mundo sensible, por lo tanto superior al otro tipo de conocimiento, que es la opinión. SOBREDOSIS DE COMAS.

La opinión es un conocimiento inferior porque es el saber acerca del mundo sensible y material, que es un mundo inferior al inteligible, ya que para Platón, es imposible alcanzar un verdadero conocimiento de lo perteneciente al mundo sensible porque éste es cambiante HERÁCLITO, por lo tanto, el único saber que tengamos del mundo sensible será simplemente opinión, a la cual llegamos a través de los sentidos. 

El conocimiento es el principio del alma, que es una realidad intermedia entre el mundo inteligible y el mundo sensible, aunque tiende más al mundo inteligible porque es inmaterial e inmortal, y por lo tanto el objetivo del alma es llegar al conocimiento. El alma es uno de los dos compuestos del ser humano, y el otro es el cuerpo.

Con el cuerpo pasa lo contrario, pertenece al mundo inteligible porque es material y mortal, y por lo tanto nunca alcanzará ni la virtud ni el conocimiento. 
De las tres partes en las que Platón divide el alma, la parte racional será la que estará relacionada con el mundo inteligible, porque no le da importancia a lo material y persigue lo verdadero y bueno, por lo tanto persigue el conocimiento científico. Las otras dos partes, la irascible y apetitiva, están vinculadas al cuerpo, por lo tanto, al mundo sensible. 

Para conseguir la justicia y la perfecta armonía del alma es imprescindible que estas tres partes estén ordenadas y sólo el hombre que haya alcanzado el conocimiento supremo de la idea de justicia y de la idea de armonía, perteneciente al mundo inteligible ya que hablamos de ideas, y por lo tanto nos estaremos refiriendo al conocimiento científico, podrá conseguir un alma justa y con armonía. 

Lo mismo pasa con la política, para conseguir un estado ideal, será preciso que esté en el mando aquella o aquellas personas que hayan conseguido alcanzar la idea de justicia y la idea de bien a través del conocimiento científico (porque pertenece al mundo inteligible) y éstos son los filósofos. Éste conocimiento de la Justicia en sí i del Bien en sí es un conocimiento globalizador de la realidad total. 

La meta de la educación de estos filósofos gobernantes es lograr que en su alma predomine la parte racional, es decir, encaminar su alma hacia lo inteligible, hasta llegar a conocer el mundo de las Ideas eternas y finalmente, a conocer, mediante el conocimiento científico, la Idea de Bien en sí, que constituye la última meta del proceso educativo.

1 comentario:

Oscar Fernández dijo...

Bien la formulación del principio, pero has de ser más ambiciosa: el primer párrafo es para presentar la hoja de ruta. No dejes espacio al lector para que se pregunte si lo que viene luego es bueno o no, déjaselo clarito desde el principio.

Falta idea de conjunto, falta un plan, falta que sepas a dónde quieres ir. No creo que tengas la sensación de disfrute que te queda después de hacer un buen texto. Como no hay claridad en general no puede haber fuerza a lo largo del texto.

Me resulta difícil decir más, porque creo que tienes las cosas claras pero te falta la madurez de haberte parado a elaborar con cuidado la visión de conjunto.

Es también cuestión de lenguaje, no paras de hablar de conocimiento pero no terminas de presentarlo como tal. Busca que el tema sea ése, mientras también introduces otras cuestiones.

En este caso espero que algún comentarista me ayude, lo mismo que nos ayuda la-más-habladora-en-el-buen-sentido-de-la-palabra de clase.