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domingo, 6 de noviembre de 2011

Ontología: mundo sensible y mundo inteligible, por Paula Pérez


¿Qué considerarÍamos real? Platón defendería un dualismo ontológico, dos realidades diferentes: el mundo sensible, aquel que somos capaces de percibir por los sentidos y que está sometido a un cambio continuo; y otro mundo que el consideraría mucho más real, donde no existen las cosas materiales y que es inaccesible para los sentidos pero sÍ para la inteligencia, el mundo inteligible.

Al mundo sensible lo considera menos real porque, al igual que Heráclito, es una realidad material y, por lo tanto, nada es eterno, todo cambia constantemente. Lo califica como un mundo de apariencia, donde todo lo que percibimos por los sentidos y que creemos conocer está en un proceso de cambio continuo, así pues, de él solo podemos obtener opinión (lo que nosotros sabemos sobre las cosas), pero nunca conocimiento.

Por el contrario, al mundo inteligible lo definiría como la auténtica realidad, el mundo donde se encuentra lo eterno, lo inmutable y permanente. Este mundo está más allá de las cosas materiales y accesibles para nuestros sentidos, únicamente es visible a la inteligencia y en él se encontrarían las verdaderas realidades: las Ideas.

Todas las Ideas participan de la Idea de Bien que, es lo que consideraríamos, el nivel supremo de realidad. También forman parte de este mundo los objetos matemáticos, pero son considerados ontológicamente inferiores, los cuales nos permiten acceder a las Ideas (Platón conseraba imprescindible entre sus discípulos el conocimiento de las matemáticas). Las Ideas son la esencia de las cosas, lo que hace real a la materia existente en el mundo sensible es participar de esas Ideas. Cuanto más cerca este algo de su Idea, es decir, de la Idea de Bien, más real es.

Cuando hablamos de realidad Platón lo tendría muy claro, la auténtica realidad es aquello que es inmutable, que es eterno, que es permanente... Aquellas cosas de las que podemos obtener un auténtico conocimiento. El resto de cosas materiales solo pertenecen al mundo del devenir, no entienden de perfección ni de estabilidad, estan sometidas al cambio... De ellas solo podemos sacar nuestra propia opinión.

4 comentarios:

Oscar Fernández dijo...

Se puede comenzar con una pregunta, vale. Pero sin miedo, Platón "defiende": con seguridad.

(((((Dejaos de paréntesis... NO seáis perezosos o lo soy yo poniendo notas.))))))

Mucha claridad y orden en los tres primeros §§: Planteamiento del todo pertinente y desarrollo de cada uno de los mundos. Correcto.

Fíjate el principio del 4º: busca que el hilo del discurso arranque de lo que dices, para que no parezca que hay saltos. Al final del párrafo algún tropiezo.

Muy bien, ya sabes lo que hay que hacer.

Ahora el tema es afinar el instrumento. Busca también la relación del tema con el contexto: ¿Qué papel juega esa distinción de mundos en el pensamiento de Platón? Es algo que no te saca del tema, sino que lo completa.

También importante la referencia a los dos mitos que hemos visto,...

Pero lo más importante lo que ya ha demostrado. Muy bien.

Anónimo dijo...

Esa Paula :D

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho como has planteado el tema a pesar de que creo que falta un poco de contexto histórico, porque solo mencionas a Heráclito de pasada, pero por lo demás si te lo paso... jajaja


MªJosé

PD: ya tengo algo de idea en como comentar en el tema específico aunque me falta en el general.

Anónimo dijo...

El texto en si me ha gustado mucho, aunque si que es verdad que como ha dicho Óscar, utiliza los verbos en presente -"definiría","lo tendría muy claro"...sustitúyelos por define y lo tiene claro-, dan más seguridad y consistencia al texto.

Además, también podrías haberle sacado más partido al texto relacionándolo con otros autores, y no tan de pasada como con Heráclito...

Por lo demás, creo que tienes las Ideas bastante claras :D

Lorena